Qué hacer en Alicante: 30 planes imprescindibles

Qué hacer en Alicante: 30 planes imprescindibles
Foto:andre van de sande/Shutterstock

La ciudad costera de Alicante es una de las más hermosas de la Comunidad Valenciana. Es un destino de importancia a nivel internacional y cuenta con muchos atractivos. Es mucho lo que hay que ver y que hacer en Alicante, ya que conjuga a la perfección la diversión en la playa con alicientes artísticos, culturales y naturales. 

Qué hacer en Alicante: los 30 mejores planes

Qué hacer en Alicante: los 30 mejores planes
foto:Jamo V/Shutterstock

Con el Mediterráneo siempre presente y una temperatura espléndida en cualquier momento del año, Alicante cuenta con múltiples atractivos y planes imprescindibles como los siguientes:

1. Ascender el monte para conquistar el castillo de Santa Bárbara 

Subir las cuestas del monte Benacantil es una de las actividades que hacer en Alicante de manera indispensable, porque en su cima se encuentra el castillo de Santa Bárbara, uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad. 

La fortaleza, que sirvió como vigía y defensa contra piratas y otros enemigos, cuenta con varias zonas visitables, que permiten hacer un recorrido por lugares tan trascendentales para la historia alicantina. 

Además, la visita tiene un premio adicional, ya que desde los más de 160 metros de altura del monte las vistas son verdaderamente imponentes con la ciudad a los pies y el inmenso mar abriéndose hasta el horizonte. 

2. Conocer la historia de Alicante a través de las exposiciones del Museo de la ciudad (MUSA)

Una visita al castillo de Santa Bárbara puede completarse de forma estupenda con el acceso a las instalaciones del Museo de la ciudad. Estructurado en una serie de salas, como el edificio del Cuerpo de ingenieros del castillo, el antiguo hospital, la sala larga o las llamadas cuevas de los ingleses, el museo ofrece una serie de exposiciones enfocadas a dar información sobre distintos aspectos relacionados con Alicante. 

Allí se exponen restos arqueológicos y elementos propios de la historia alicantina, como escudos heráldicos o lápidas, que se complementan con la proyección de interesantes audiovisuales. 

Una de las mejores formas de tomar el pulso a una ciudad es mediante un Free Tour. La visita se hace muy amena y el guía te resuelve dudas y te da buenas recomendaciones para el resto de tu estancia.

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3. Pasear sobre unas olas de colores por la Explanada

Pasear por la Esplanada de Alicante
Foto: Alena Zharava/Shutterstock

Entre lo mucho que hay que hacer en Alicante tenemos que incluir un recorrido por la Explanada, un paseo de más de medio kilómetro de longitud que discurre paralelo al puerto marítimo. El pavimento simula olas de colores elaboradas a base de nada menos que seis millones y medio de teselas que conforman este mosaico ondulado. 

El paseo siempre está lleno de gente, da igual que sea de día o de noche ya que allí se pueden encontrar desde puestos de artesanía hasta músicos ambulantes o artistas pintando, rodeados siempre de un ambiente excepcional. 

4. Aprender historia de forma amena en el Museo Arqueológico 

El museo arqueológico de Alicante (MARQ) tiene un merecido prestigio, habiendo llegado a ser elegido como uno de los mejores museos de Europa en la materia. En varias salas hace un completo recorrido por la historia de la ciudad, partiendo en la prehistoria y pasando por culturas como la ibérica o la romana hasta llegar a la época contemporánea. 

Su método es innovador y ameno, ya que está dotado de interesantes escenografías audiovisuales para mostrar sus colecciones de una manera intuitiva e interactiva. Los interesados en aprender sobre los métodos utilizados por los arqueólogos tienen tres salas que muestran estos métodos adaptados al trabajo de campo, urbano y subacuático. 

5. Embarcarse rumbo a una isla de ensueño como Tabarca

Navegar por la Isla de Tabarca en Alicante
Foto: lunamarina/Shutterstock

Una visita a Alicante no estaría completa si no se aprovecha la ocasión para desplazarse a bordo de alguno de los barcos que parten desde el puerto hasta la isla de Tabarca. Su entorno ha sido declarado Reserva Marina Mediterránea por su belleza y la flora y fauna que la enriquecen. 

La isla está habitada desde el siglo XVIII, aunque anteriormente ya se habían producido asentamientos tan diversos como uno de piratas berberiscos que utilizaban Tabarca como base de operaciones de sus ataques contra las costas levantinas. Además, está rodeada por preciosas calas y playas que aseguran una excursión muy divertida.

6. Estremecerse con el ambiente de las fiestas de las Hogueras de San Juan

La fiesta grande de Alicante se celebra durante varios días del mes de junio, pero tiene su punto culminante en la noche del día 24, cuando se celebra la nit de la cremà (noche de la quema). 

Entonces, todas las denominadas “hogueras”, conjuntos verdaderamente monumentales de figuras elaboradas en cartón piedra y otros materiales inflamables, arden en todos los puntos de la ciudad. Las hogueras se complementan con fuegos artificiales y petardos, las conocidas mascletàs, que retumban por toda la ciudad. 

No todas las hogueras arden, porque algunas, las que destacan por su belleza de forma especial, son indultadas y acaban siendo depositadas en el museo de las hogueras de San Juan, otro lugar que merece mucho la pena visitar para comprender la evolución de estas fiestas. 

7. Descubrir la grandeza de la casa Carbonell

Visita la Casa Carbonell de Alicante
Foto: Leonid Androno/Shutterstock

Este edificio situado en el inicio de la popular Explanada es una de las construcciones más emblemáticas de toda la ciudad. Fue construido en la década de los años 20 del siglo pasado y muestra el poderío económico de la burguesía industrial textil de la época. 

Su fachada modernista, con sus peculiares cúpulas y torres, es una de las maravillas que hay que ver en Alicante. El edificio está construido con un derroche importante de materiales nobles, como el mármol y en la actualidad es un bloque de viviendas particulares y diferentes locales de negocios. 

8. Visitar la sala de exposiciones de la Lonja del pescado

Este curioso edificio dotado de elementos ornamentales de estilo árabe norteafricano, como los típicos arcos de herradura, fue construido a principios del siglo XX para albergar la antigua lonja del pescado de la ciudad. El espacio interior está dividido en una serie de espacios abiertos y cerrados, enmarcados por una estructura metálica. 

Actualmente, alberga en su interior una sala de exposiciones de pintura, escultura y otras disciplinas artísticas, siendo al mismo tiempo un lugar de encuentro para diversas actividades de interés cultural. Esto hace de este edificio un firme candidato a estar en la lista de lugares que ver en Alicante, por su riqueza artística. 

9. Callejear por las pintorescas travesías del barrio de Santa Cruz

Pasear en Alicante por el Barrio de la Cruz
Foto:Patryk Kosmide/Shutterstock

Dentro de lo que hay que hacer en Alicante de forma obligada debemos incluir una visita al encantador barrio de Santa Cruz, que se extiende pegado a la ladera del monte Benacantil. Las características fachadas blancas salpicadas por pinturas de vivos colores, así como las flores y macetas que proliferan en las puertas y ventanas proporcionan a este barrio un cierto sabor andaluz. 

Es un barrio para vivirlo, dejándose llevar sin rumbo por sus caminos, ascendiendo las cuestas y tramos de escalera, entrando en sus bares y observando a sus gentes. Un remanso de tranquilidad que permite empaparse de la verdadera esencia popular alicantina. 

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10. Desconectar un rato de la ciudad en el parque de la Ereta

El parque de la Ereta es una zona verde de más de 7 hectáreas de superficie, repleta de zonas verdes, jardines y fuentes. Situado en la ladera del monte Benacantil, por encima del pintoresco barrio de Santa Cruz, el parque está estructurado en diferentes zonas según se va acercando a la cima. 

La zona más baja está compuesta de vegetación de tipo más urbano, pasando luego a extensiones de olivo y pinos hasta que va llegando a la cumbre con una cobertura vegetal de matorral y especies típicas mediterráneas. Entre sus recovecos se pueden contemplar hermosas panorámicas que incluyen la majestuosidad del mar Mediterráneo. 

11. Disfrutar de las espléndidas playas del Postiguet y de San Juan

Disfrutar de las playas de Alicante: San Juan y Postiguet
Foto: lunamarina/Shutterstock

Disfrutar de alguna de las hermosas playas urbanas es una actividad imprescindible cuando se piensa que hacer en Alicante. Playas como el Postiguet, con casi un kilómetro de arenas finas y blancas o la de San Juan, una de las más famosas de toda España, con tres kilómetros de arenal y aguas cristalinas, ofrecen descanso y diversión inmediata a todos los visitantes de Alicante. 

Son playas dotadas con todos los servicios y animación asegurada tanto de día como de noche, rodeadas de comercios, puestos de artesanía, restaurantes, bares y chiringuitos de todo tipo. 

12. Degustar un tradicional arròs a banda o una olleta alicantina

La gastronomía alicantina tiene fama internacional, apoyada en sus excelentes arroces, pescados, verduras y mariscos. 

Una comida como el arròs a banda, de humilde origen pescador, ha conseguido convertirse en un plato de reconocida categoría. Este arroz va cocido en el agua que sirve para cocinar el pescado que le acompaña y se sirve frecuentemente con salsa alioli. 

También la olleta alicantina, un guiso que admite una gran diversidad de ingredientes, desde arroz, verduras, legumbres, hasta carne, costillas o panceta es un plato tradicional y muy apreciado. 

13. Asistir a una representación en el Teatro principal

Qué hacer en Alicante: asiste al Teatro Principal
Foto:trabantos/Shutterstock

La carencia de un teatro digno de la tradición cultural alicantina unió a importantes comerciantes y aristócratas de la ciudad en la idea de que ésta era una obra imprescindible que había que hacer en Alicante. De este proyecto inicial surgiría el llamado Teatro Principal, que sería inaugurado en 1847. 

Asistir a una representación en este teatro es como realizar un viaje en el tiempo para situarse en un escenario típico de la época, al modo italiano, con una sala en forma de herradura y cuatro plantas con sus correspondientes palcos. En el exterior, el edificio presenta una imagen clásica, con un pórtico sostenido por seis columnas dóricas y el típico frontón triangular. 

14. Contemplar la serenidad renacentista de la concatedral de San Nicolás

La concatedral de San Nicolás es una construcción de estilo renacentista herreriano, erigida a principios del siglo XVII. Se distingue en el perfil de la ciudad por su peculiar cúpula azul que alcanza los 45 metros de altura. 

Si su exterior tiene un aspecto sobrio, poco tiene que ver con las joyas que esconde en su interior, como su precioso claustro o la capilla de la Comunión, considerada por muchos como una de las más hermosas muestras del barroco español, con uso abundante de mármoles y coloridos estucos. 

15. Alucinar con las estampas retorcidas de los ficus centenaries

Los Ficus Centenarios de Alicante
Foto:gp.riccardi/Shutterstock

Diseminados por el centro de la ciudad podemos encontrar una serie de enormes ficus, un árbol de origen australiano que se caracteriza por su amplio tronco rugoso y las caprichosas formas que adoptan sus ramas, retorciéndose hacia el suelo. Estos ficus son muy antiguos, superando el centenar de años. 

El más antiguo de todos llega hasta los 120 años, alcanzado más de 20 metros de altura, con una copa cercana a los 40 metros de diámetro. Es fácil encontrarlos paseando por el centro, porque la verdad es que su presencia no pasa en absoluto desapercibida. 

16. Llevar a cabo una interesante visita cultural al Museo de Arte Contemporáneo (MACA) 

Ubicado en el edificio civil más antiguo que se conserva en Alicante, una construcción de estilo barroco del siglo XVII que sirvió en origen para albergar el grano, este museo supone una importante aportación cultural basada en el arte contemporáneo. 

En base a la importante donación de obras realizada por el artista Eusebio Sempere, el MACA ha conseguido componer una espléndida colección en la que no faltan trabajos de Chillida, Dalí, Picasso o Miró. 

Aparte de las exposiciones permanentes del museo, también celebra exposiciones de carácter temporal y actividad que le han convertido en un referente cultural. 

17. Admirar la grandiosa fachada del ayuntamiento de Alicante

Visitar el Ayuntamiento de Alicante
Foto:Sergii Zinko/Shutterstock

El edificio que alberga la sede del ayuntamiento de Alicante es una obra propia del barroco del siglo XVIII, que fue construida sobre los vestigios de lo que fue la Casa de la Ciudad. La fachada de este imponente edificio llama mucho la atención, con sus grandes torres ocupando las esquinas. 

En su interior esconde estancias de gran riqueza, como el denominado Salón azul, que fue decorado en un estilo palaciego para recibir la visita de la reina Isabel II en una de sus visitas a la capital alicantina. 

Uno de los puntos más visitados del ayuntamiento está al pie de su escalera principal. Se trata de la llamada “cota cero”, la referencia con la que se mide la altitud sobre el nivel del mar del resto de ciudades españolas. 

18. Observar el perfil montañoso de Alicante desde los balcones del monte Orgegia

El monte Orgegia se eleva en el centro de lo que fue la huerta alicantina, antes de su progresivo abandono. La repoblación con vegetación típica mediterránea en las 17 hectáreas que ocupa este monte ha convertido la zona en un agradable lugar de paseo. 

Además, en lo más alto del monte se encuentra un mirador desde el que se pueden contemplar maravillosas panorámicas del accidentado perfil montañoso de Alicante, junto con una vista de la propia ciudad. 

19. Adquirir los mejores productos de la región en el Mercado Central

Comprar en el Mercado Central de Alicante
Foto: FOTO Petrymusz/Shutterstock

El edificio del mercado de Alicante ya es en sí toda una joya, con una fachada modernista fiel a su origen en los primeros años del siglo XX. La construcción es historia viva de la ciudad, conservando aún hoy los restos del bombardeo sufrido en 1939 durante la guerra civil. 

Es una nave enorme, de 11.000 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, que acogen más de 200 puestos en los que se pueden encontrar productos de la mejor calidad. Tiendas de pescado y marisco, frutas y verduras se disputan todos los días a un buen número de clientes que disfrutan a diario haciendo la compra en este mercado. 

¿Llegas a Alicante en avión? Entonces dedica unos minutos a leer este artículo: Cómo ir del aeropuerto de Alicante al centro

20. Recorrer los importantes vestigios del yacimiento arqueológico de Lucentum

La ciudad romana de Lucentum, la antigua Alicante, se desplegaba en lo que hoy se conoce como el Tossal de Manises. Así lo confirman los importantes restos arqueológicos que podemos contemplar en una extensión de casi 5 hectáreas. 

Situada en lo alto de un cerro junto al mar, es una de las pocas ciudades romanas que se han conservado de forma casi íntegra tal y como se mostraban hacia el siglo III a. de C. De esa misma época es la muralla de cerca de 600 metros que rodea el conjunto. 

21. Caminar entre las largas hileras de palmeras en el parque del Palmeral 

El Parque del Palmeral de Alicante
Foto:Fotoproyo/Shutterstock

Una jornada ajetreada puede tener como premio dejarse llevar por la tranquilidad de un parque como el del Palmeral, un lugar espléndido para pasear, relajarse o practicar deporte muy cerca del Mediterráneo. Recorrer las largas hileras de palmeras que bordean los caminos de este bello parque es una delicia que hay que incluir entre las cosas que hay que hacer en Alicante. 

Además de los cientos de palmeras que crecen en este espacio de gran riqueza ambiental se puede disfrutar de un lago y ríos artificiales atravesados por puentes de madera e incluso divertirse con alguna actuación de títeres o teatro en el templete del parque. 

22. Aprovechar las ventajas de un free tour para conocer el lado más misterioso de Alicante 

Alicante es una ciudad con mucha historia y un pasado muy agitado, que ha dejado multitud de leyendas e historias de fantasmas y aparecidos. Por eso, una de las mejores cosas que hacer en Alicante es dejarse guiar por este free tour que conduce a través de sus calles por el lado más desconocido y oscuro de la ciudad. Indudablemente, una actividad muy interesante y con un punto macabro. 

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23. Endulzarse con los mejores turrones del mundo 

Degustar los turrones de Alicante
Fotos: Iakov Filimonov/Shutterstock

Los de Alicante son los turrones más prestigiosos de todo el mundo. Son todo un clásico tradicional presente en todos los hogares durante las fiestas de Navidad, pero se pueden consumir en cualquier época del año como un delicioso postre. Este dulce elaborado con almendras, azúcar y miel tiene incluso su denominación de origen propia en Alicante para distinguirse por su especial calidad. 

24. Hacer senderismo en las laderas vertiginosas de la Serra Grossa

Esta sierra alicantina es un gran balcón hacia el mar Mediterráneo, con impresionantes vistas del mismo. Es uno de los lugares preferidos por los senderistas, por sus bosques de pinos y sus caminos de ascenso hacia la cima de la sierra. La ladera de descenso hacia la playa de la Albufereta transcurre al borde de un impresionante acantilado que proporciona algunas de las vistas más impactantes de todo Alicante. 

25. Refrescarse en la fuente de la plaza de los Luceros

La plaza de los Luceros es el verdadero centro neurálgico de la ciudad de Alicante, punto de encuentro y lugar escogido para las principales fiestas y celebraciones, como la tradicional mascletà de las hogueras de San Juan. En el centro de esta plaza se alza una fuente repleta de elementos simbólicos relacionados con la naturaleza. 

Esta fuente es uno de los símbolos más queridos de la ciudad. En su parte inferior cuatro caballos representan las cuatro estaciones, mientras que en la parte central de la fuente se distinguen cuatro figuras femeninas que simbolizan los cuatro luceros celestiales. En la cúspide una muestra de un árbol de las Hespérides se alza hacia el cielo. 

26. Extasiarse ante la rica decoración interior de la Basílica de Santa María

Visitar en Alicante su Basílica de Santa Maria
Foto: Lux Blue/Shutterstock

La basílica de Santa María es un monumento esencial dentro de lo que necesariamente hay que ver en Alicante, ya que se trata del templo mayor y más antiguo de la ciudad. Está situada muy cerca de la playa del Postiguet y destaca de forma notable por su preciosa fachada de estilo barroco. 

La iglesia fue construida entre los siglos XIV-XV sobre los restos de una antigua mezquita y tanto la fachada como las dos torres asimétricas que la rodean son adiciones a un edificio originariamente gótico. 

Pasear por su interior merece mucho la pena, ya que se caracteriza por una ornamentación muy llamativa, especialmente su altar mayor de recargado estilo rococó. Una de las joyas que guarda este templo es una enorme pila bautismal del siglo XVI. 

27. Bucear en las aguas cristalinas del cabo de la Huerta

Ubicado entre las playas de San Juan y la Albufera, el cabo de la Huerta es una extensión de costa que acoge varias pequeñas playas y calas vírgenes en las que se puede tomar un baño con tranquilidad. Sus aguas transparentes y los fondos rocosos permiten la práctica de una de las más gratificantes actividades que hacer en Alicante, bucear. 

A poca profundidad se pueden contemplar las imponentes praderas de posidonia que dan cobijo y alimento a bancos de peces de diversas especies. Entre las grietas y recovecos que forman las rocas sumergidas se pueden encontrar animales muy diversos, haciendo del submarinismo una actividad muy divertida. 

28. Fotografiar un rostro monumental tallado en la roca

Se trata de la denominada “cara del moro”, una caprichosa formación rocosa situada en una ladera del monte Benacantil, justo debajo del castillo. Las leyendas sobre la cara del moro se remontan a tiempos muy antiguos. 

Hacen referencia a una historia de amor frustrado que acabó en suicidio de la hija del califa y la posterior muerte de éste, consumido por la pena. Su rostro triste quedaría, según esta leyenda, tallado para siempre en la montaña. Sin duda es una de las zonas más fotografiadas de la ciudad y todo un icono distintivo de Alicante. 

29. Descansar en el hermoso entorno natural del parque de Canalejas

Espacio romántico por excelencia en la ciudad, pasear por este entorno natural disfrutando de la sombra de sus gigantescos ficus es una de las actividades más relajantes que hacer en Alicante. 

Este parque, dedicado a la memoria del político José Canalejas, de quien conserva una estatua en la entrada, es el más antiguo de la ciudad. Enlazado con la emblemática Explanada ofrece desde su interior unas excelentes vistas del puerto deportivo y de los barcos que permanecen atracados en el mismo. 

30. Ir de tardeo como un buen alicantino

Básicamente, el tardeo consiste en enlazar los aperitivos previos a la comida con las copas de media tarde. El tardeo es la denominación de una forma de ocio muy específica de los alicantinos, formada por la combinación de las palabras “tarde” y “tapeo”.

Es un fenómeno en el que participan centenares de personas, centrado especialmente en la zona del mercado central y las calles aledañas. El tardeo tiene su versión particular en cada persona, ya que algunos continúan la fiesta hasta que anochece, mientras que otros prolongan la misma llenando los locales más populares de la ciudad hasta bien entrada la madrugada.

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