20 cosas que hacer en Lisboa que no te puedes perder

Cosas que hacer en Lisboa

Hermosa, romántica, melancólica y viva, Lisboa es una ciudad de múltiples caras que se presenta como misteriosa y desconocida para muchos, enamora a otros y fascina a aquellos que se adentran en sus rincones para conocerla a fondo. Para ayudarte a conocerla y disfrutarla te hemos preparado unas sugerencias de los mejores planes que hacer en Lisboa.

Se trata sin duda de una de las capitales europeas con más cualidades y es por ello uno de los destinos más versátiles para los viajeros que buscan la combinación entre el ocio, la cultura, la modernidad y la tradición.

Todo esto se puede encontrar en las calles de una ciudad conocida por sus tranvías, por sus monumentos, por el maravilloso perfil que ofrece la ciudad desde determinados rincones estratégicos, así como por su exquisita gastronomía.

Ya sea para los amantes de las compras, para los apasionados de museos y arte, o para aquellos que buscan descansar y descubrir hermosos rincones del mundo, Lisboa ofrece una diversa oferta de actividades de las que aquí solo mencionaremos algunas como propuestas interesantes y recomendables.

20 planes que hacer en Lisboa

1. Conocer el gótico portugués en el Monasterio de los Jerónimos

Con una personalidad propia de fuerte carácter portugués, esta impresionante construcción iniciada en el siglo XVI cuenta con una mezcla en su diseño de la fórmula constructiva de estilo gótico con elementos modernizantes llegados de las influencias renacentistas que en su momento se adentraban en la península.

Se trata de una gran conmemoración de los grandes descubrimientos de la época ya que se mandó construir como celebración de los logros obtenidos por Vasco de Gama a su regreso de su exploración por la India.

Declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1983 por la UNESCO, en este antiguo monasterio de la orden de San Jerónimo se encuentra el Museo Nacional de Arqueología con la colección más importante de Portugal. Sin duda, la impresionante decoración y el espectacular diseño manuelino del claustro lo posicionan como el punto clave a destacar del monasterio. Esta visita es sin dudas una de las cosas que hay que hacer en Lisboa

2. Periscopio en la torre

La prometida sorpresa del Castillo de San Jorge la podemos encontrar en la conocida como Torre de Ulises a la que llegaremos con facilidad siguiendo el contorno de la muralla y, si es necesario, con la ayuda de los mapas que se pueden encontrar en las instalaciones de atención al visitante en la entrada al complejo.

A la Torre de Ulises se puede acceder en visitas por grupos para contemplar la ciudad mediante el uso de un periscopio de Da Vinci. Este invento proyecta una imagen a tiempo real de la ciudad sobre una superficie dispuesta a tal efecto en el oscuro interior de la torre.

La ciudad al completo se revela ante los ojos de los visitantes con perfecta nitidez y aderezada con las explicaciones de un guía que ofrecerá la información en varios idiomas según las necesidades de los integrantes del grupo.

3. Descansar, relajarse y tomar algo en los bares

Para descansar de una visita cultural intensa nada mejor que tomar algo en alguno de los muchos bares de Lisboa. Es muy recomendable pasear hasta el barrio Chiado, zona bohemia por excelencia en la capital lusa, o acercarse al Barrio Alto para disfrutar de algunos de los locales más alternativos y sumergirse en la sociedad más auténtica del lugar. Es la zona ideal para socializar, descansar y escuchar fados.

Otra de las cosas imprescindibles que hay que hacer en Lisboa, especialmente si estas por esta zona, es visitar la Praça Luís de Camoes, un lugar histórico esencial como escenario clave de la célebre Revolución de los Claveles.

4. El castillo de San Jorge

Sin salir del plano cultural, la visita al Castillo de San Jorge es un punto fundamental para el visitante de Lisboa puesto que a los restos de la construcción defensiva se une una de las más destacadas y hermosas vistas de la ciudad desde lo alto de la colina.

Los investigadores han demostrado la actividad humana en la zona del castillo desde el siglo VI a.C. como mínimo. Desde entonces este enclave ha sido fundamental para aquellos que han habitado la capital portuguesa gracias a su posición dominante sobre el paisaje.

La construcción que apreciamos hoy es de carácter defensivo y estilo medieval con una estructura almenada que servía en su momento como fuerte resistencia a posibles ataques exteriores. Actualmente la muralla es un agradable paseo para los visitantes y alguna de sus torres ofrece interesantes sorpresas para aquellos que desean observar la ciudad con detalle.

5. Mirador de Sao Pedro de Alcántara

En la zona del Barrio Alto podremos acceder a este mirador situado de forma estratégica para poder vislumbrar el céntrico barrio de la Baixa, el río Tajo y también una nueva vista del Castillo de San Jorge ya en la distancia. Sin duda una oportunidad más que ofrece esta ciudad para conocer nuevas perspectivas y diversos puntos de vista de cada uno de sus rincones.

6. Gastronomía en cualquier rincón: el bacalao

Hablar de Portugal es hablar de excelentes platos y precios más que razonables. Como recomendación especial es imprescindible hablar de los platos de bacalao dorado, sin duda uno de los platos más típicamente portugués y uno de los más pedidos por los que visitan Lisboa.

Tan jugoso como sabroso, el bacalao portugués se presenta en multitud de recetas a cuál más deliciosa, gratinado, en salsa, con nata, frito, asado o a la brasa, en todos los casos se puede disfrutar de su sabor a mar y su justo punto de sal pero es el bacalao dorado el que suele llevarse mayores halagos gracias a su original presentación desmigada con finas y crujientes patatas acompañadas de huevo y decorado con aceitunas negras.

 7. El Tranvía 28, un pedazo de historia recorriendo la ciudad

Tranvia 28 Lisboa

Toda una leyenda en Lisboa, este tranvía de la década de 1930, con aspecto tradicional y esencia portuguesa en todo su ser, es una de las opciones más placenteras que tiene el visitante para moverse desde el castillo hasta el Barrio Alto.

Se trata de un clásico vagón, una verdadera pieza de museo que recorre las calles más angostas, sube las cuestas más inclinadas y permite conocer los barrios más pintorescos de la ciudad disfrutando del ya clásico repiquetear de su campana.

8. Elevador de Santa Justa

Una combinación perfecta entre el entretenimiento turístico, la cultura y el transporte funcional, el elevador de Santa Justa permite el fácil acceso al Barrio Alto desde la zona de la Baixa.

Inaugurado su funcionamiento en el año 1902 con una estética aún decimonónica, este elemento, se convirtió en su momento en todo un símbolo de modernidad gracias a la actualización que permitió del transporte de la capital y a la introducción de los motores eléctricos para su elevación a partir del año 1907 en sustitución de su primer sistema a vapor.

Paralela a otras grandes construcciones europeas de principios de siglo, y alarde de la ingeniería de su momento, este elevador se convierte en uno de los miradores más atractivos de la ciudad por su gran altura, 45 metros, y por su excelente situación que ofrece impresionantes vistas de la Baixa.

9. La Torre de Belém, un faro de historia en el Tajo

Visitar la Torre de Belem en Lisboa

Punto de partida de los conquistadores portugueses de los siglos XV y XVI, el barrio del mismo nombre es acogido por la desembocadura del río Tajo y es el enclave para esta torre, parada prácticamente imprescindible durante una visita a Lisboa. Se trata de una construcción defensiva de estilo manuelino que maravilla en su exterior y sorprende en su interior.

En una lección de historia, la primera planta acoge al visitante con numerosos cañones y diversos fosos practicados con el fin de arrojar a los prisioneros en la época de actividad militar de la torre. Cuatro plantas más unidas por una pequeña escalera completan una torre que dejó su actividad defensiva para tomar la función de centro aduanero y faro.

La Torre de Belém, cercana al ya mencionado Monasterio de los Jerónimos, es una visita interesante para hacer en Lisboa el mismo día completando así una pequeña ruta por las cumbres del estilo manuelino portugués.

10. Catedral de Lisboa

Se trata de una gran superviviente de piedra que ha sido capaz de superar numerosas catástrofes desde su creación en el siglo XII. Esta catedral de estilo románico ha sido capaz de superar numerosos terremotos y diversos incendios de carácter asolador que han acabado con la estructura de diversas edificaciones de la ciudad a lo largo de la historia.

A pesar de su clara esencia románica, la prolongación de su fase de construcción confiere ya toques de claro gótico a su portada principal y ofrece un evidente eclecticismo de estilos y épocas en los restos de su interior. Esto se conoce gracias a las distintas excavaciones realizadas por los arqueólogos en las que se han descubierto las evidencias de una mezquita anterior, así como elementos romanos y medievales presentes en el claustro.

Con un tinte histórico muy atractivo para el turista de interés más cultural, la catedral es un imprescindible del barrio de la Alfama a tan solo un paseo del elevador de Santa Justa y una de las paradas más destacadas del mítico tranvía 28.

¿Tienes ya alojamiento en Lisboa? No te equivoques con la zona y escoge los mejores barrios para que tu visita sea todo un éxito:

Donde dormir en Lisboa

11. Una excelente colección de carruajes en el Museo dos Coches

Quienes buscan algo diferente y se apasionan por la historia de la automoción estarán encantados de visitar el Museo Nacional dos Coches. Esta respetada institución alberga una impresionante colección de carruajes fechados desde el siglo XVII al XIX.

Se trata de un salto al pasado más que interesante que permite conocer el antecedente de los actuales automóviles y ofrece la posibilidad de contemplar el progreso desde un nuevo punto de vista. Ésta es una de las visitas que más te recomendamos hacer en Lisboa, no en vano es uno de los museos más visitados de la ciudad.

12. Puente Vasco da Gama, el más largo de Europa

Se trata de una recomendación particular para los que se acercan a Lisboa en su propio vehículo ya que es un acceso principal a la ciudad y permite cruzar con estilo el río Tajo sobre un ejemplo excelente de la ingeniería en el país. Con un total de 12,3 km de largo se trata del puente europeo de mayor longitud.

Se construyó como conmemoración al cumplirse 500 años de la llegada a la India de Vasco de Gama, conocido conquistador portugués. Así, en el año 1998 y con motivo de la celebración en la ciudad de la Exposición Universal se inaugura esta arteria de comunicación hoy imprescindible en Lisboa.

13. Otro clásico gastronómico portugués: el arroz caldoso

Sin olvidar la riqueza gastronómica de un país de costumbres arraigadas y tradición visible, resulta imposible dejar de recomendar algunos platos como el arroz caldoso que se puede disfrutar en toda la geografía lusa y también se puede encontrar en la capital.

Con un fuerte carácter marítimo, este arroz se baña en una sopa de pescado y marisco en el que las gambas, las almejas, chipirones, el rape, los berberechos o los mejillones se combinan en un perfecto equilibrio con verduras y especias que potencian el sabor del caldo y consiguen maravillar al comensal.

Regar este plato con un buen vino de la zona es la mejor forma de disfrutar de uno de las recetas más sabrosas y destacadas de toda la gastronomía portuguesa. Deleitarse con este plato es una de las cosas que deben figurar en tu lista de cosas que hacer en Lisboa.

14. Sintra, una excursión cercana

Excursión a Sintra en Lisboa

A una distancia de menos de una hora en coche desde Lisboa, Sintra es una de las excursiones más recomendables para aquellos que viajan en vehículo privado ya que se trata de un lugar de enorme belleza y aspecto literario que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1995 gracias a su riqueza y singularidad.

Numerosas casas conservan su estilo del siglo XVIII aportando ese carácter único al entorno, sus callejuelas estrechas y de perfil aparentemente aleatorio habla de su pasado de ocupación musulmana, y sus numerosos monumentos se concentran en el reducido espacio de la población haciendo gala de una enorme riqueza cultural en un entorno paisajístico de lujo.

Señalando el Castelo dos Mouros y el Palacio Nacional de Sintra como elementos esenciales en la visita a este mágico lugar, cabe destacar la belleza del acantilado del cabo Da Roca, la original colección de juguetes en el Museo do Brinquedo, así como el Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira. De todas las excursiones ésta es la más interesante que se puede hacer en Lisboa.

15. Oceanário de Lisboa

A aquellos a los que les gusta conocer más sobre el mundo animal y, en especial a los viajeros que se mueven en familia con niños pequeños, el Oceanário de Lisboa les parecerá una parada excelente. Se trata del segundo acuario más grande de toda Europa, justo por detrás del valenciano, y cuenta con unas 450 especies de animales en un original edificio que parece flotar sobre las aguas del río Tajo y al cual hay que acceder mediante plataformas.

La entrada ya será una pequeña aventura para los más jóvenes de la familia pero el día puede ser muy completo al acceder al complejo y conocer a la enorme diversidad de fauna y flora acuáticas que se encuentran conviviendo en su interior.

Con un orden de visita recomendado previamente, toda la familia podrá distinguir la vida propia de los distintos océanos del mundo, así como las criaturas que se encuentran en la superficie o las profundidades del mar. Lo destacamos como uno de los mejores planes para hacer en Lisboa con niños.

Infórmate de cómo ir del aeropuerto al centro de Lisboa:

Cómo ir del aeropuerto de Lisboa al centro

16. De compras por los mercadillos

Adquirir productos típicos, aprovechar precios ventajosos o simplemente por el placer de comprobar el comercio local y mezclarse con la cultura de la zona conociendo sus productos y el día a día de sus gentes, el ritual de salir de compras por los mercadillos es insustituible para muchos viajeros.

En Lisboa se pueden encontrar diversas zonas de compras que harán las delicias de estos amantes de los mercadillos y rastros con la Feira da Ladra como su exponente más destacado. Situado en las inmediaciones del Panteón Nacional en el llamado Campo de Santa Clara, este espacio comercial de marcado carácter luso da cabida a un enorme número de puestos de antigüedades. Para llegar se puede acceder usando el mítico tranvía 28, lo cual hace que la visita sea más tradicional, con parada en el arco de San Vicente.

Otros mercadillos destacados de la ciudad son LX Factory, con un carácter algo más vanguardista y cool, la Feira Avenida da Liberdade que combina las antigüedades con objetos más contemporáneos, el Mercadillo de Antigüedades de Príncipe Real o la Feira da Alegria.

17. La noche en Lisboa

De noche en Lisboa

No se puede pasar por alto la interesante y movida noche lisboeta ya que se trata de una ciudad donde la modernidad y el carácter bohemio están presentes en todas sus facetas.

Numerosos bares, discotecas, restaurantes y clubes de distintos estilos abren sus puertas cada noche para ofrecer una cara más festiva con su centro neurálgico situado en el mismo Barrio Alto. En esta zona se concentran los pequeños y alternativos bares donde el espacio reducido no resta encanto y la carta limitada de bebidas no es óbice para que los visiten multitud de personas cada noche.

Sin embargo, también en el Barrio Alto se puede acceder a otro tipo de clubes de estilo más refinado y alto prestigio donde la diversidad de cócteles es uno de los atractivos. Baile, música, bebidas y ambiente festivo son la máximas de la diversión en esta zona de la capital portuguesa.

Cais do Sodré es la zona donde habrá que acudir si lo que se busca es música en directo. Con numerosos conciertos y una amplísima oferta de estilos que van desde el rock hasta el reggae o el indie más alternativo, algunos nombres como Music Box o Incógnito son imprescindibles entre los locales de la zona.

Santa Catarina puede ser la mejor elección para los que buscan un buen ambiente con un carácter algo más romántico. Restaurantes y zonas donde tomar copas con excelentes vistas de la ciudad aportarán ese toque mágico que hace diferente una noche de fiesta.

18. Alfama y el fado

Alfama es el barrio más antiguo de la capital portuguesa y descubrirlo es una de las cosas que hay que hacer en Lisboa. Paseándote por sus sinuosas y estrechas calles podrás visitar la Catedral de Lisboa, la Iglesia de San vicente de Fora, la Iglesia de San Esteva y el Castillo de San Jorge. Además también podrás disfrutar de algunas de las mejores vistas de la ciudad desde los Miradores de Portas do Sol y el de Santa Lucía.

Si pasear por sus callejuelas es un placer, también lo es salir a cenar por este barrio y disfrutar de una velada de fados. Alfama es el alma del fado y en ella encontrarás un buen número de establecimientos tradicionales como el Clube de Fado o la Taverna do Embuçado.

19. El Planetario Calouste Gulbenkian

Con la magia, el misterio y la inmensidad del universo, el planetario es siempre una visita recomendable capaz de sumergir al usuario en un mundo distinto que le permita evadirse de la realidad cotidiana. Es un espacio para el conocimiento, la reflexión y la diversión en una misma actividad ofreciendo un tándem completo especialmente interesante para disfrutar con niños.

Se trata de un espacio integrado en el Museo de la Marina situado en el barrio de Belém y muy cerca del Monasterio de los Jeronimos. Esta posición se convierte en una gran ventaja ya que no será necesario desplazarse específicamente hasta el planetario para hacer la visita si se sigue la ruta turística esencial de Lisboa.

Con su espectacular simulación del cielo nocturno y el movimiento solar, planetario y estelar de la mano de un potente proyector y sobre una gran cúpula construida para este fin, el planetario permite conocer más a fondo nuestro satélite natural, la Luna, paseando sobre su superficie o acercarse a la naturaleza y comportamiento del cometa Halley.

No menos interesantes resultan las explicaciones de fenómenos astronómicos comunes como los eclipses y las diarias proyecciones sobre diversos temas de astronomía ideadas para el gran público.

20. La Estufa fría, un paseo por el mundo

Lisboa tiene muchas grandes ventajas y una de ellas es la excelente combinación de la gran ciudad contemporánea con las oportunidades de conocer la naturaleza, tanto en el zoológico como en el planetario, el Oceanário o el jardín botánico. Las especies animales y vegetales, así como los distintos fenómenos naturales son centro de muchas actividades recreativas y de ocio en la capital.

En este mismo sentido, y con un carácter tan hermoso como original, cabe mencionar la denominada Estufa Fría. Como su nombre pretende sugerir, se trata de la original creación de un invernadero en el que se consigue la estabilidad térmica sin necesidad de usar sistemas de climatización.

Un sistema de rejillas formando una trama para tamizar la luz solar y proteger las especies vegetales del frío durante la época más fría del año se dispone sobre la oquedad dejada por una antigua mina de basalto. Especies de China, Perú, México, Corea o Australia conviven ofreciendo un espectáculo digno de admiración.

La Estufa fría se completa con las especies tropicales de la denominada Estufa Quente y con los cactus y plantas crasas de la Estufa Doce.

Imágenes: (1) Ann Wuyts, (2), (3), (5) y (7) pixabay, (4) Paul Arps, (6) Weekend Wayfarers.

Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here