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Qué ver en Perú: 20 destinos imprescindibles

Qué ver en Perú

Entre la gran cantidad de atractivos que ver en Perú, encontrarás encantadoras ciudades coloniales y paisajes espectaculares que van del Pacífico a los Andes y la Amazonía. 

Perú es un país de extraordinarios contrastes donde conviven grandes joyas arqueológicas como Machu Picchu.

Además el país destaca por una gastronomía de fama mundial que refleja siglos de mezcla cultural. 

Qué ver en Perú: 20 destinos imprescindibles

1. Machu Picchu, la joya inca de las montañas

Machupicchu uno de los estinos imprescindibles que ver en Perú

Entre los imprescindibles que ver en Perú destaca esta maravilla, Patrimonio de la Humanidad, que es la ciudadela inca del siglo XV, erigida por el emperador Pachacútec. 

Machu Picchu, el mayor símbolo peruano, estuvo escondido durante siglos a más de 2.400 metros de altitud, entre las montañas y la selva del valle del río Urubamba, hasta su redescubrimiento en 1911. 

Su arquitectura, basada en enormes bloques de piedra perfectamente ensamblados sin mortero, revela la sofisticación del Imperio inca, no solo constructiva sino también religiosa, política y agrícola. 

El complejo está dividido en un sector agrícola con amplias terrazas y un sector urbano donde destacan el Templo del Sol, la Plaza Sagrada, la piedra Intihuatana —probable reloj solar ceremonial— y el Templo del Cóndor

Aunque existen formas de llegar en bus desde Aguas Calientes, muchos viajeros optan por el legendario Camino Inca, que implica una caminata de cuatro días entre montañas y bosques nublados. 

Dentro ya del complejo, se puede ascender hasta cumbres como el Huayna Picchu o Machu Picchu Montaña, para disfrutar de impresionantes vistas panorámicas.

2. Cusco, capital del imperio inca

Cusco, capital del imperio inca en Perú

Otro de los destinos más fascinantes de Perú es Cusco, la antigua capital del Imperio inca, declarada también Patrimonio de la Humanidad. 

La ciudad es una mezcla única de arquitectura inca y colonial, con una ubicación privilegiada en pleno corazón de los Andes a 3.400 metros de altitud.

La ciudad conserva calles empedradas, templos ancestrales y lugares tan monumentales como la Plaza de Armas

Allí, destacan la imponente Catedral y la Iglesia de la Compañía de Jesús, construidas sobre antiguos templos incas o la célebre Piedra de los Doce Ángulos, ejemplo magistral de cantería inca. 

Para conocer la antigua capital inca, una buena idea es aprovechar las ventajas de un free tour por Cusco. El tour recorre en dos horas y media algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad.

Además incluye atractivos como el jardín botánico de la plaza de San Francisco; el Colegio Nacional de Ciencias y Artes; o el Arco de Santa Clara. El Mercado de San Pedro es ideal para conocer la gastronomía local y adquirir productos andinos

El tour finaliza en el palacio del Inca Pachacútec y exteriores del Coricancha, antiguo templo del Sol sobre el que se alzó el Convento de Santo Domingo.

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3. Valle Sagrado de los Incas, corazón del imperio inca

Valle Sagrado de los Incas, corazón del imperio inca

Entre Cusco y Machu Picchu se encuentra el Valle Sagrado de los Incas, una de las regiones más hermosas del Perú, recorrida por el río Urubamba. 

Fue territorio clave para el Imperio inca gracias a su clima templado y a la productividad de sus tierras. 

Allí se desarrollaron asentamientos tan diversos y emblemáticos como Pisac, residencia del Inca Pachacútec. Conserva terrazas agrícolas, recintos ceremoniales y un animado mercado tradicional

Por su parte, Ollantaytambo conserva el trazado urbano inca original y una imponente fortaleza que fue escenario de resistencia frente a los conquistadores españoles, mientras que Choquequirao está considerada la “hermana” de Machu Picchu

También, sobresale Moray, centro de experimentación agrícola con terrazas circulares que generan múltiples microclimas y las salineras de Maras, conjunto de más de 3.000 pozas de sal explotadas desde época preincaica. 

Pueblos como Chinchero completan la experiencia cultural con sus muestras de tejidos elaborados mediante técnicas ancestrales, su mercado y la iglesia colonial construida sobre un antiguo palacio inca. 

Además de la riqueza histórica, el valle ofrece paisajes espectaculares como la laguna Humantay, de aguas turquesas y facilita el contacto con comunidades andinas que conservan costumbres ancestrales.

4. Lima, capital histórica y gastronómica del Perú

Lima, capital histórica y gastronómica del Perú

La capital de Perú y puerta de entrada al país es una animada ciudad frente al Pacífico que combina su legado prehispánico con su historia colonial y modernidad actual. Hay mucho que hacer y ver en Lima. Dedícale el tiempo suficiente, al menos dos días.

Su imponente Centro Histórico reúne joyas arquitectónicas como la Plaza Mayor; la Catedral; el Palacio de Gobierno; el Convento de San Francisco, con sus catacumbas; y casonas virreinales como la Casa de Aliaga o el Palacio de Torre Tagle. 

En la costa, resulta interesante visitar barrios como Miraflores (que conserva la pirámide preincaica de adobe de Huaca Pucllana) o el bohemio Barranco, que concentran la vida moderna y cultural con rincones tan emblemáticos como el Puente de los Suspiros. 

Además, ambos barrios son dos de las opciones más populares para alojarse en Lima.

Completan la experiencia cultural museos como el Nacional de Arqueología o el Museo Larco

Lima es, además, capital gastronómica sudamericana, con restaurantes de renombre internacional y cevicherías tradicionales donde probar lomo saltado, anticuchos o ceviches. 

Una buena forma de profundizar en este aspecto gastronómico es apuntarse en este free tour de comida callejera por Lima que visita mercados y puestos callejeros.

Con este free tour descubrirás productos típicos peruanos, reconociendo la influencia asiática en el Barrio Chino y degustando productos como la Inka Cola, frutas tropicales, siu mai o picarones.

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5. Las enigmáticas Líneas de Nazca

Las enigmáticas Líneas de Nazca

Entre lo imprescindible qué ver en Perú no podemos olvidarnos de las enigmáticas líneas de Nazca, ubicadas en el desierto Nazca de la región de Ica

Trazados hace más de 1.500 años por la cultura Nazca, se extienden sobre más de 750 km² gigantescos geoglifos creados raspando la capa superficial de piedras rojizas para dejar al descubierto la arena clara. 

Con estas gigantescas líneas -en algunos casos, superiores a 300 metros-, crearon figuras con formas de animales, como el colibrí, el mono, la araña o el cóndor; diseños geométricos; y personajes como el famoso “astronauta”. 

La magnitud real de los geoglifos solo se puede observar desde el aire, lo que ha generado muchas teorías sobre su verdadera función.

Para contemplarlos, existen vuelos panorámicos, aunque también es posible observar algunas de las figuras desde puntos elevados como el mirador María Reiche

En la zona, no faltan otros atractivos originarios de la cultura nazca, como el cementerio de Chauchilla, que alberga momias milenarias en sorprendente estado de conservación.

También merece la pena visitar el centro ceremonial de Cahuachi y los acueductos de Cantalloc, parte de un ingenioso sistema hidráulico que aún continúa en funcionamiento.

6. Reserva Nacional de Paracas, la espectacular unión de desierto y océano

Reserva Nacional de Paracas, la espectacular unión de desierto y océano

La Reserva Nacional de Paracas, a unos 260 km al sur de Lima, es uno de los paisajes naturales más espectaculares del Perú. 

Ubicada en la región de Ica, en esta Reserva el desierto se encuentra con el océano Pacífico formando acantilados, playas de colores intensos y un ecosistema marino de enorme riqueza. 

En más de 335.000 hectáreas, esta área protegida alberga más de 1.500 especies, que incluyen lobos marinos, pingüinos de Humboldt, delfines, nutrias y más de 200 categorías de aves. 

El recorrido suele comenzar en el Centro de Interpretación y el Museo Julio C. Tello, que explican la geología y la historia de la cultura Paracas. 

Desde allí, parten rutas hacia miradores y playas emblemáticas como Playa Roja, famosa por su arena rojiza volcánica; La Mina, ideal para el baño; o los acantilados de Supay y la formación de La Catedral, con vistas imponentes del mar. 

La bahía de Lagunillas es un punto perfecto para disfrutar de pescado fresco frente al océano y están muy cerca las Islas Ballestas, que permiten la observación cercana de colonias de lobos marinos, aves guaneras y pingüinos.

7. Lago Titicaca, el lago navegable más alto y sagrado de los Andes

Lago Titicaca, el lago navegable más alto y sagrado de los Andes

Otra de las maravillas naturales que se pueden ver en Perú es el Lago Titicaca, uno de los lugares más sagrados de los Andes, ubicado a más de 3.800 metros de altitud. 

Compartiendo territorio de Perú y Bolivia, el Titicaca, cuna de antiguas civilizaciones como Pukara, Tiahuanaco y los propios incas, es el lago navegable más alto del mundo. 

La puerta de entrada desde el lado peruano es Puno, una ciudad del altiplano con fuerte identidad cultural y famosa por festividades como la Virgen de la Candelaria, una de las celebraciones folclóricas más importantes de Sudamérica. 

Desde su puerto parten diversas excursiones por el lago, para descubrir lugares como las Islas Flotantes de los Uros. 

Son más de 80 plataformas artificiales construidas íntegramente con plantas de totora, donde conviven familias que mantienen vivas sus tradiciones ancestrales. 

Entre las islas habitadas por comunidades que conservan modos de vida prehispánicos se encuentra Taquile, famosa por su arte textil reconocido por la UNESCO.

También se encuentra la isla Amantaní, desde donde se alcanzan templos como Pachamama y Pachatata, con vistas espectaculares del lago. 

En el entorno del lago se encuentran joyas arqueológicas como las chullpas de Sillustani, antiguas torres funerarias situadas en un paisaje estremecedor.

8. Arequipa, la hermosa “ciudad blanca”

Arequipa, la hermosa “ciudad blanca”

Arequipa, conocida como la Ciudad Blanca por sus construcciones de sillar (piedra volcánica de tono claro), es una de las ciudades más hermosas del Perú. 

Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, es una mezcla de arquitectura barroca, plazas luminosas y vistas de los volcanes Misti, Chachani y Pichu Pichu, que proporcionan su carácter distintivo a Arequipa. 

El monumento más emblemático es el Monasterio de Santa Catalina, vasto complejo fundado en 1579. Es una auténtica ciudadela compuesta por callejuelas de colores intensos, patios silenciosos y claustros de historia secular. 

La Plaza de Armas, una de las más hermosas del país, está presidida por la imponente Catedral de sillar blanco. Muy cerca se encuentra la Iglesia de la Compañía, joya del barroco andino con fachada finamente tallada. 

Otra visita que hay que hacer en Arequipa es el Museo Santuarios Andinos, donde se exhibe la famosa Momia Juanita, niña inca en excepcional estado de conservación. 

Desde los miradores de Yanahuara y Carmen Alto se contemplan espectaculares panorámicas de los volcanes cercanos. 

Otro de los grandes atractivos es la gastronomía arequipeña, con tradicionales picanterías que sirven platos característicos como el rocoto relleno, chupe de camarones o la ocopa.

Consejo: Si todavía no has reservado tu alojamiento toma nota de los consejos de este post sobre donde alojarse en Arequipa. Te explico cuáles son las mejores zonas y te recomiendo algunos de los mejores hoteles en cada una de ellas.

9. La biodiversidad de las Islas Ballestas, las “Galápagos peruanas”

La biodiversidad de las Islas Ballestas, las “Galápagos peruanas”

Las Islas Ballestas, frente a la costa de Paracas, forman uno de los santuarios de fauna marina más espectaculares del Perú. Su extraordinaria biodiversidad le ha valido el sobrenombre de las “Galápagos peruanas”

Se trata de un pequeño archipiélago de formaciones rocosas que acoge grandes colonias de lobos marinos, pingüinos de Humboldt, delfines y miles de aves guaneras como pelícanos, piqueros y cormoranes, que encuentran aquí un hábitat ideal. 

Las Ballestas forman parte de la Reserva Nacional de Paracas, por lo que la visita está regulada. 

La única forma de acercarse es mediante un tour en lancha desde el muelle de Paracas, que durante unas dos horas bordea acantilados, arcos naturales y cuevas erosionadas por el mar. 

Las embarcaciones se acercan lo suficiente para observar la fauna en su entorno natural, ya que está prohibido el desembarco, como forma de proteger el ecosistema y minimizar el impacto ambiental. 

La visita se completa con una parada frente al Candelabro de Paracas, un enorme geoglifo de unos 150 metros trazado sobre la arena cuyo origen sigue siendo un misterio y que se ha convertido en uno de los símbolos más famosos de la costa peruana.

10. El majestuoso vuelo del cóndor en el Cañón del Colca

El majestuoso vuelo del cóndor en el Cañón del Colca

Otro de los paisajes naturales más impresionantes que ver en Perú. El Cañón del Colca es uno de los más profundos del mundo, con desniveles superiores a 3.000 metros. 

Su valle, surcado por el río Colca y rodeado de volcanes como el Ampato y el Sabancaya, combina terrazas agrícolas preincaicas, pueblos tradicionales y una intensa biodiversidad

Uno de los grandes espectáculos del cañón es el majestuoso vuelo del cóndor andino, que puede observarse desde primera hora de la mañana en el famoso Mirador de la Cruz del Cóndor. 

La mayoría de viajeros accede al Colca desde Arequipa, atravesando la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, donde se pueden ver vicuñas, llamas y alpacas en las pampas altiplánicas. El punto de entrada al valle es Chivay, conocido por sus aguas termales

Desde allí, se pueden explorar pueblos como Yanque, con una de las plazas más bonitas del valle, el Cabanaconde, desde donde parten rutas hacia el fondo del cañón o el oasis de Sangalle.

También es posible conocer otros atractivos rodeados de paisajes volcánicos, como la Fortaleza Chimpa, la laguna de Mucurca o los restos arqueológicos de Uyo Uyo. 

11. Oasis de Huacachina, el último oasis natural del desierto peruano

Oasis de Huacachina, el último oasis natural del desierto peruano

A solo cinco kilómetros de Ica, el Oasis de Huacachina, una laguna esmeralda rodeada de palmeras y enormes dunas doradas, conforma uno de los paisajes más singulares de todo el Perú. 

Considerado como el último oasis natural de Sudamérica, ofrece un peculiar contraste entre la vegetación que bordea la laguna y el vasto desierto que la envuelve. 

Una buena opción para conocerlo y descubrir las leyendas locales es participar en este free tour por Huacachina..

Con este tour recorres los lugares esenciales del oasis, comenzando desde la famosa estatua de la sirena y paseando junto a la laguna rodeada de palmeras. 

El recorrido incluye la Biblioteca Abraham Valdelomar, que atesora más de 10.000 ejemplares, y una visita a La Bodega para conocer el proceso artesanal del pisco y disfrutar de una cata.

También te acercarás al mirador del oasis, punto perfecto para disfrutar de las vistas del desierto y las dunas que rodean Huacachina. 

Sus montañas de arena se han convertido en un destino emblemático para la práctica del sandboard y los paseos en buggy, discurriendo por pendientes casi verticales de arena.

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12. La gran cordillera glaciar en el Parque Nacional Huascarán

La gran cordillera glaciar en el Parque Nacional Huascarán

Otro de los destinos naturales más espectaculares del Perú, ubicado en la región de Áncash, es el Parque Nacional Huascarán. En el Parque domina la imponente presencia de la Cordillera Blanca, la cadena montañosa tropical más alta del mundo. 

Aquí, se alzan unos 17 picos por encima de los 5.00 metros y 16 que superan los 6.000 metros , incluido el Huascarán (6.768 m), la cumbre que representa el techo del Perú. 

En sus más de 340.000 hectáreas, el parque alberga glaciares imponentes, valles profundos y unas 434 lagunas turquesas como Llanganuco, Parón o la famosa Laguna 69, uno de los lugares más fotografiados de los Andes

Por su territorio pasan algunas de las mejores rutas de senderismo de todo el continente, como el Trek de Santa Cruz, que atraviesa paisajes glaciares y pasos de alta montaña. 

También se puede visitar el Nevado Pastoruri, uno de los últimos glaciares accesibles del país, y la Quebrada de Llanganuco, rodeada de paredes de hielo y bosques. 

Además, se puede disfrutar de una notable biodiversidad, con especies como la vicuña, el zorro andino o el cóndor. La base ideal para explorar el parque es la ciudad de Huaraz, desde donde parten diversas excursiones de uno o varios días.

13. Vinicunca, la sorprendente montaña de Siete Colores

Vinicunca, la sorprendente montaña de Siete Colores

Sin duda, uno de los paisajes peruanos más sorprendentes es el de Vinicunca, la famosa y espectacular Montaña de Siete Colores. Vinicunca está ubicada en la zona meridional andina, dentro de la Cordillera de Vilcanota, a más de 5.000 metros de altitud. 

Sus sorprendentes franjas naturales de tonos rojos, verdes, amarillos y púrpuras, que parecen pintadas a mano, se formaron por la acumulación y oxidación de minerales durante millones de años. 

El acceso habitual a la montaña parte de la ciudad de Cusco y continúa por los pueblos de Checacupe, Pitumarca o Pampachiri, desde donde hay que emprender una caminata de entre dos y tres horas. 

Aunque la ruta no es técnicamente difícil, la altitud supone un desafío importante de aclimatación hasta llegar al mirador principal. 

Desde allí, se contemplan las peculiares franjas de colores enmarcadas por un fondo de picos nevados y amplios valles de vegetación andina. 

Durante el recorrido es habitual encontrarse con rebaños de alpacas y descubrir comunidades quechuas que mantienen sus tradiciones ancestrales. 

Una alternativa menos concurrida es la cercana Montaña de Palcoyo, que, sin tener tanta fama, ofrece unas formaciones muy similares, contando con un acceso más sencillo.

14. La ciudad de adobe de Chan Chan y Trujillo, “ciudad de la eterna primavera”

La ciudad de adobe de Chan Chan y Trujillo, “ciudad de la eterna primavera”

Chan Chan es uno de los complejos arqueológicos más impresionantes del Perú. Situada a pocos kilómetros de Trujillo, se trata de la ciudad de adobe más grande de América, que fue capital del poderoso Imperio Chimú entre los siglos IX y XV. 

Este yacimiento, declarado Patrimonio de la Humanidad, se extiende por más de 20 km² con enormes ciudadelas amuralladas construidas íntegramente en barro. 

Sus plazas ceremoniales, depósitos, corredores y patios revelan una planificación urbana altamente sofisticada. 

Sus muros decorados con relieves geométricos, aves, peces y motivos marinos reflejan la estrecha relación de los chimúes con el océano y su dominio del trabajo en adobe en un entorno desértico. 

Uno de los recintos mejor conservados es el Palacio Tschudi, que conserva pasadizos y espacios ceremoniales que ayudan a imaginar la vida en esta metrópoli preincaica. 

El Museo de Sitio ofrece piezas originales y explicaciones sobre la organización política y religiosa del reino Chimú. 

La visita se suele combinar con un recorrido por Trujillo, la“Ciudad de la Eterna Primavera”, fundada en 1534 por los conquistadores españoles. Trujillo alberga un centro histórico colonial con casonas coloridas, iglesias barrocas y una animada vida cultural.

15. Iquitos, puerta de entrada a la Amazonía peruana

Iquitos, puerta de entrada a la Amazonía peruana

Iquitos es la gran puerta de entrada a la Amazonía peruana, una región de biodiversidad extraordinaria donde selva, ríos y cultura ancestral se entrelazan en uno de los ecosistemas más fascinantes del mundo. 

Con la peculiaridad de ser la ciudad más grande del planeta sin acceso por carretera, Iquitos sólo es accesible en avión o navegando durante días por el río Amazonas. 

La ciudad conserva huellas de la época del auge del caucho, con edificios como la Casa de Fierro, que algunos atribuyen a Eiffel. 

En animados espacios como el Malecón Tarapacá o el Mercado de Belén, se puede conocer la vida cotidiana amazónica y en el cercano barrio flotante de Belén se puede contemplar cómo se adaptan las comunidades locales a las crecidas del río. 

Otros espacios destacados son el Mariposario Pilpintuwasi, dedicado a la conservación de fauna, y la Isla de los Monos, centro de rescate de primates. Pero, el mayor atractivo de la ciudad es la posibilidad de realizar excursiones hacia la selva amazónica.

Se puede visitar la selva amazónica ya sea en cruceros fluviales, paseos en canoa o caminatas por bosques tropicales, avistando fauna compuesta por especies como delfines rosados, monos, perezosos, caimanes y diversas aves exóticas.

16. Kuélap, la “fortaleza en las nubes” de los chachapoya

Kuélap, la “fortaleza en las nubes” de los chachapoya

Otro de los complejos arqueológicos más impresionantes del norte peruano es Kuélap, ubicado sobre una cresta montañosa a más de 3.000 metros de altitud. 

La “fortaleza en las nubes” de la enigmática cultura Chachapoya destaca por sus murallas monumentales que en algunas zonas alcanzan los casi 20 metros de altura. 

Cuenta con más de 400 recintos circulares decorados con frisos geométricos, que revelan la sofisticación arquitectónica de los llamados “guerreros de las nubes”. 

Construida entre los siglos XI y XVI, funcionó como centro ceremonial, administrativo y defensivo, en una posición estratégica que domina el valle del Utcubamba y los bosques de neblina que la rodean. 

Entre las estructuras más singulares de Kuélap se encuentran el Tintero, un edificio cónico invertido cuya función aún es objeto de debates, y varios torreones que reforzaban la defensa del recinto. 

La base ideal para explorar Kuelap está en Chachapoyas, una ciudad tranquila y rodeada de naturaleza que también sirve como punto de partida hacia otros atractivos de la región

Es el caso de la catarata Gocta, una de las más altas del mundo, o los mausoleos de Karajía, en inaccesibles acantilados donde los Chachapoya enterraban a los miembros de sus élites. 

17. Huaca del Sol y de la Luna, gran centro ceremonial y político de la cultura Moche

Huaca del Sol y de la Luna, gran centro ceremonial y político de la cultura Moche

Entre la riqueza arqueológica peruana, uno de los complejos que mejor revelan la grandeza de las culturas preincaicas es el conjunto Moche de la Huaca del Sol y la Huaca de la Luna. 

La zona fue capital de la cultura Mochica, lasdos pirámides de adobe vivieron su mayor esplendor entre los siglos II y VII d. C. El lugar conformó el corazón político y ceremonial de la cultura Moche, una de las civilizaciones más sofisticadas de la costa norte.

La Huaca del Sol fue un enorme centro administrativo levantado con millones de piezas de adobe marcadas con símbolos de los clanes que participaron en su construcción. 

Justo frente a ella se alza la Huaca de la Luna, el templo ceremonial mejor conservado, donde se realizaban rituales religiosos y sacrificios humanos. 

En sus muros se exhiben excepcionales murales policromados, entre los que destaca la figura del dios Ai Apaec, asociado al poder y la fertilidad y representado con colmillos felinos. 

Los relieves están entre los mejores ejemplos del arte mural prehispánico del Perú, mostrando escenas de guerra, ceremonias y ofrendas. 

Se puede realizar un recorrido guiado donde se explica la función de cada plataforma, complementando la visita con piezas originales y explicaciones sobre la vida cotidiana moche.

18. Laguna 69, la emblemática laguna glaciar de la Cordillera Blanca

Laguna 69, la emblemática laguna glaciar de la Cordillera Blanca

Dentro del Parque Nacional Huascarán, conformando uno de los paisajes más emblemáticos de la Cordillera Blanca peruana, se encuentra la famosa Laguna 69. 

Ubicada a unos 4.600 metros de altitud, esta laguna de aguas de un intenso color turquesa debido a sus minerales.

La Laguna es alimentada por glaciares que descienden de montañas como el Chacraraju, forma parte de una de las rutas de trekkingmás famosas del Perú

La laguna contrasta drásticamente con las paredes de roca, cascadas y valles glaciares que acompañan todo el recorrido. 

La caminata se realiza en una jornada completa que combina tramos suaves con un ascenso final que resulta más exigente por los efectos de la altitud. 

El sendero atraviesa praderas andinas, pequeñas lagunas y quebradas rodeadas de picos nevados, ofreciendo vistas espectaculares en cada uno de los tramos. Esta ruta suele iniciarse desde la ciudad de Huaraz, principal base para explorar la región.

La zona permite acceso a otros atractivos del Parque Nacional Huascarán, como las lagunas de Llanganuco o el glaciar Pastoruri, así como emprender rutas de varios días como el Trek de Santa Cruz.

19. La espectacular caída de agua de la catarata Gocta

La espectacular caída de agua de la catarata Gocta

En la región amazónica peruana es posible contemplar una de las cataratas más altas de todo el mundo. Se trata de la Catarata Gocta, compuesta por dos impresionantes caídas de agua de más de 770 metros de altura. 

Está rodeada por un exuberante bosque de neblina, donde se extiende una vegetación propia de selva alta, hogar de aves como el gallito de las rocas y múltiples especies de mariposas. 

Gocta es accesible desde Cocachimba o San Pablo y, aunque las comunidades locales la reverenciaban desde tiempos ancestrales, solo adquirió fama como destino de naturaleza y trekking desde 2006. 

La caminata en sí hacia Gocta constituye uno de los recorridos más hermosos de la región. Abundan las panorámicas espectaculares del valle y de la propia catarata

Desde Cocachimba, este sendero de entre cinco y seis horas de trayecto, ida y vuelta, atraviesa quebradas, miradores naturales y tramos de bosque húmedo donde el sonido de la caída de agua acompaña continuamente. 

Cuando se llega a la base de Gocta el espectáculo es impresionante, con un monumental muro de agua cayendo entre acantilados cubiertos de vegetación, envueltos en bruma, que forma una laguna donde, según leyendas locales, habita una sirena.

20. Chiclayo, la “ciudad de la amistad” y la tumba del señor de Sipán

Chiclayo, la “ciudad de la amistad” y la tumba del señor de Sipán

Conocida como la “ciudad de la amistad”, Chiclayo es uno de los centros culturales más importantes del norte peruano. Es la puerta de entrada al descubrimiento de grandes tesoros arqueológicos de las culturas Moche, Lambayeque y Sicán

El mayor emblema de Chiclayo es el Museo Tumbas Reales de Sipán, uno de los mejores de todo el país. 

En este edificio de diseño piramidal se atesoran más de 2.000 piezas de oro, plata, cerámica y ornamentos hallados en la tumba del Señor de Sipán, uno de los gobernantes más poderosos del antiguo Perú. 

La calidad de estas piezas permite comprender la complejidad social y religiosa que había alcanzado esta civilización. A pocos kilómetros de allí se encuentra el Complejo de Túcume

Se conoce como el “Valle de las Pirámides” por albergar más de 20 pirámides de adobe que formaron un gran centro ceremonial y administrativo de las culturas Lambayeque y Chimú. 

Igualmente, encontramos enclaves como Sicán, cuna de los señores de Batán Grande, y Chotuna–Chornancap. 

Chiclayo en sí también cuenta con sus atractivos, como la Plaza de Armas, presidida por la Catedral neoclásica, y mercados y restaurantes donde se disfruta de la célebre gastronomía norteña.

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