Dónde alojarse en la Costa Brava: las mejores zonas

Dónde alojarse en la Costa Brava: las mejores zonas
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¿Sabes cuáles son las mejores zonas donde alojarse en la Costa Brava? 200 kilómetros de costa catalana escarpada y accidentada con rincones de enorme belleza y naturaleza casi salvaje que se extienden desde la frontera con Francia hasta Blanes, lindante con la provincia de Barcelona te esperan.

Conocida por sus impresionantes playas y calas, así como sus pintorescas localidades y un incomparable marco natural que la convierte en un verdadero paraíso. Alojarse en la Costa Brava ofrece la oportunidad de disfrutar de unas espléndidas vacaciones.

Aunque su auge turístico de los últimos tiempos ha convertido a la Costa Brava en uno de los destinos estrella del Mediterráneo, la presencia del hombre en estos parajes tiene raíces muy antiguas. Importantes asentamientos griegos o romanos y una trascendente historia medieval así lo atestiguan.

Además, modernas y cuidadas infraestructuras, con unas excelentes comunicaciones a través de su aeropuerto internacional, la presencia del tren AVE y una amplia red de carreteras facilitan la llegada y estancia del viajero.

Una amplia oferta de alojamiento en la Costa Brava y la disponibilidad de todos los servicios necesarios para la satisfacción del visitante constituyen un importante aliciente para conocerla y disfrutar de todas sus posibilidades.

Las mejores zonas donde alojarse en la Costa Brava

1. L’Estartit

Las mejores zonas donde alojarse en la Costa Brava
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L’Estartit puede ser una opción más económica a la hora de hospedarse en la Costa Brava que otras localidades de la zona. Eso no quiere decir que se renuncie a disfrutar de playas magníficas y otras oportunidades de ocio, porque L’Estartit presenta atractivos que la convierten en un destino vacacional de primera categoría.

Cuenta, además, con una buena oferta hostelera y todos los servicios para pasar unas vacaciones muy completas.

L’Estartit, un antiguo pueblo de pescadores, forma parte del municipio de Torroella de Montgrí. Destaca su extensa playa de arena fina, bordeada por un paseo marítimo de más de dos kilómetros y medio de longitud en el que se despliega una buena colección de restaurantes y terrazas para todos los gustos.

La presencia de las cercanas islas Medas y el parque natural que estas conforman es un aliciente más a la hora de elegir L’Estartit para dormir en la Costa Brava. Apenas a dos kilómetros de la playa, basta un paseo en uno de los barcos con suelo de cristal para descubrir una inmensa variedad de peces y plantas que representan una poderosa atracción para los submarinistas.

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2. Girona

Alojarse en Girona, la segunda ciudad más grande de Cataluña.
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Girona es la segunda ciudad más grande de Cataluña, una localidad ubicada en el interior, pero muy atractiva como elección de alojamiento en la Costa Brava, porque no se encuentra muy lejos de la costa.

Cuenta con una buena oferta de alojamientos, pudiendo elegir entre una variada gama de categorías y constituye una excelente base para conocer algunas de las localidades que la rodean, ya que está dotada de excelentes comunicaciones.

Es una ciudad con gran historia a sus espaldas en la que es todo un placer recorrer sus laberínticas travesías empedradas descubriendo vestigios del pasado, como sus murallas romanas o su majestuosa catedral.

Toda una joya medieval que se concentra en la Ciutat Vella, también posee un patrimonio arquitectónico modernista muy destacado, con ejemplares como la Farinera Teixidor o la casa de la Punxa.

A efectos de alojamiento, Girona ofrece todas las ventajas que puede plantear una ciudad grande, sin sufrir el bullicio que caracteriza a otras grandes urbes. Para los amantes de la vida nocturna, la oferta es grande y variada.

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3. Cadaqués

Dónde alojarse en la Costra Brava: Cadaqués, Cataluña
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Cadaqués es uno de los pueblos con más encanto de la zona y un destino estrella para hospedarse en la Costa Brava. Lugar ideal para quienes buscan las delicias del sol y la playa, ya que dispone de excelentes playas urbanas y calas de gran belleza, más apartadas e íntimas.

Ubicada en la península de Creus, muy cerca del cabo del mismo nombre, Cadaqués es la localidad más oriental de toda España pennsular, la que recibe primero el amanecer de cada día.

Playas tan reconocidas como la Grande, Es Sortell o Es Pianc se alternan con las salvajes calas cercanas al cabo de Creus, las mejores de toda la Costa Brava, muchas aún vírgenes y de difícil acceso.

Cadaqués ha contado siempre con un atractivo mágico que ha llevado a artistas y otras personalidades como Dalí a fijar su residencia. Precisamente, la Casa Museo de este último atrae un buen número de viajeros.

A pesar del impacto de su atractivo turístico, continúa ofreciendo tranquilidad a los viajeros que la eligen para alojarse en la Costa Brava. Las callejuelas empedradas de su casco antiguo todavía evocan su pasado de pueblo de pescadores, cuajado de casas blancas.

Los muchos visitantes proporcionan bastante animación, pero sin que resulte bullicioso ni rompa el encanto de un pueblo que ofrece todo tipo de servicios y posibilidades de ocio.

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4. Aiguablava

Hospedarse en Aiguablava: Costa Brava
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Aiguablava es una de las playas más conocidas de la Costa Brava. Perteneciente al municipio de Begur, es famosa por sus cristalinas aguas azules y su privilegiado entorno natural, rodeada de pinos.

Compuesta por fina arena dorada, no tiene mucha longitud, aunque tiene una anchura considerable. Junto a la misma playa hay algunos comercios y restaurantes, casi a pie de la misma arena, integrados con el entorno.

Las opciones para alojarse en la misma Aiguablava son bastante reducidas y los precios suelen ir en consonancia con esa circunstancia.

El establecimiento más destacado es el Parador, situado en lo alto de un acantilado, un auténtico balcón sobre el mar. Para quien esté dispuesto a permitirse la estancia en el Parador para dormir en la Costa Brava, las vistas desde sus habitaciones son impresionantes.

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5. Begur

Dónde dormir en Costa Brava, Cataluña: municipio de Begur
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La localidad de Begur está situada en el interior, aunque no más de cinco kilómetros la separan del litoral. Begur es una población de reducido tamaño, rodeada de colinas, que durante los meses de verano llega a multiplicar su población por diez.

Eso hace que presente una de las mayores densidades de alojamiento en la Costa Brava y se reduzcan las posibilidades en la temporada alta del verano.

En Begur está diferenciado el casco antiguo de la zona costera. Esta última contiene algunas de las mejores calas de la Costa Brava y playas de aguas cristalinas entre acantilados y pinos.

El principal símbolo de Begur es su castillo medieval, que domina el casco antiguo permitiendo unas espectaculares vistas hacia el Mediterráneo.

La oferta gastronómica es muy interesante, contando con un ingrediente básico como es el pescado de roca, característico de los litorales rocosos. La predilección por este pescado es tal que todos los años se organiza un festival gastronómico en el que se prepara de formas muy diversas.

Otra característica de la localidad es la proliferación de casas indianas, de estilo colonial. Estas construcciones fueron edificadas en su momento por la iniciativa de emigrantes de la localidad que habían conseguido hacer fortuna en América.

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Además de este artículo sobre las mejores zonas donde alojarse en la Costa Brava te recomendamos las siguientes guías: Dónde alojarse en Sevilla, dónde alojarse en Valencia, dónde alojarse en Alicante

6. Llafranc

Dormir en LLafranc: Costa Brava
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Ubicada frente al casi perfecto semicírculo de una pequeña bahía, Llafranc pertenece al término municipal de Palafrugell. Considerada como una de las poblaciones con más encanto de la zona, está encaramada sobre una costa rocosa y se abre a una impresionante panorámica del mar.

Llafranc cuenta con una playa pequeña, pero muy bien cuidada, de arena de grano fino. Está bordeada por un agradable paseo marítimo que conecta con el puerto náutico.

Es una buena opción para alojarse en la Costa Brava, porque está dotada de buenos alojamientos y conserva aún mucho del ambiente del pueblo de pescadores que fue, a pesar del auge del turismo. Su exquisita combinación entre lo tradicional y lo moderno ha hecho de Llafranc un destino popular y cotizado desde hace más de 50 años.

Entre sus pinares cuenta con restos de civilizaciones megalíticas muy antiguas, de las que se conservan vestigios como el dolmen de Can Mina dels Torrents. También destaca su pintoresco conjunto monumental formado por los restos de un poblado ibérico, el faro de San Sebastián, la ermita y la torre vigía.

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7. Tossa de Mar

Tossa de Mar: Uno de los destinos estrella más elegidos para alojarse en la Costa Brava
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Uno de los destinos estrella más elegidos para alojarse en la Costa Brava, especialmente por los turistas de sol y playa. Tossa de Mar es un pueblo con mucho encanto que ofrece maravillosas playas que hacen las delicias de los viajeros que buscan la tranquilidad y el descanso en las aguas del Mediterráneo.

Su entorno natural resulta de tal belleza que el prestigioso pintor francés Chagall calificó a Tossa de Mar como paraíso azul. La playa más destacada es la playa Grande, en pleno centro urbano, dotada de aguas tranquilas y cristalinas y una arena dorada y brillante.

Además, el entorno litoral es rico en vegetación y en abruptas formaciones rocosas que forman preciosas calas, como la Futadera o la Giverola.

El casco antiguo de Tossa de Mar es un recinto amurallado medieval que se alza en un acantilado mirando a la playa y cerrando la bahía, rodeado de frondosa vegetación. Pasear por las callejuelas de esta Vila Vella es como transportarse a otra época y respirar el ambiente medieval.

La fortificación de esta Vila Vella es única en toda la Costa Brava y acoge un buen número de establecimientos y restaurantes en los que disfrutar la gastronomía local.

A pesar de ser una localidad rodeada por la sierra, situada en la comarca sureña de la Selva, cuenta con buenas comunicaciones por carretera. Esto permite a quien se haya decantado por Tossa de Mar para hospedarse en la Costa Brava hacer muchas excursiones por los alrededores, conociendo localidades cercanas como Lloret de Mar e incluso acercarse a Girona.

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8. Lloret de Mar

Alojarse en Lloret de Mar, Costa Brava
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Localidad costera del sur de la Costa Brava, Lloret de Mar es una ciudad de casi 40.000 habitantes, preparada para recibir una demanda de turismo de cierta envergadura. La oferta de alojamiento es bastante variada, encontrando opciones para casi todos los gustos.

En su litoral de más de 10 kilómetros de extensión se reúnen algunas de las playas y calas más bonitas y encantadoras de toda la Costa Brava, características por su arena dorada muy fina y las aguas transparentes. 

Son playas como la de Santa Cristina, Fenalls o calas como la Sa Boadella y Sa Caleta, al pie del emblemático castillo d’en Plaja, que figuran entre las preferencias de miles de viajeros.

Lloret de Mar se muestra como una ciudad muy viva, con un paseo marítimo que concentra multitud de tiendas y bares, así como restaurantes. Rodeada de naturaleza casi salvaje, también supone un destino muy interesante para los amantes del senderismo.

Para quien quiera disfrutar de la playa y seguir durante la noche con la fiesta en bares y discotecas, Lloret de Mar es un punto ideal en el que alojarse en la Costa Brava. Su ambiente nocturno es de los más vibrantes de toda la región.

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9. Playa de Aro

Dormir en la Costa Brava: Platja d'Aro, uno de los destinos más populares
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Playa de Aro forma parte del municipio de Castillo de Aro y supone un destino turístico de primer orden, hasta el punto de superar los 50.000 habitantes durante la temporada alta estival. Eso supone la existencia de una oferta importante de alojamientos, de varias categorías.

Dotada del sello de Turismo Familiar otorgado por el Gobierno catalán, es una buena opción para dormir en la Costa Brava para todos aquellos que disfrutan viajando con toda la familia.

Además de tener playas extensas, limpias y de aguas tranquilas, como la playa Grande, un extenso arenal de casi dos y kilómetros y medio, se nota la preocupación por extremar la seguridad y la oferta de ocio para los que viajan con niños.

Para ellos, además de la diversión en las playas existen hasta cuatro parques acuáticos y de aventuras en la localidad.

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10. Empuriabrava

Dormir en Empuria Brava, uno de los destinos más visitados de la Costa Brava
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Si se busca la oportunidad de disfrutar de unas vacaciones lujosas, Empuriabrava puede ser una buena candidata para alojarse en la Costa Brava. Ubicada en el golfo de Rosas, esta zona en la que predominan las villas y edificios exclusivos ha ido ampliando su capacidad hotelera fuera del terreno englobado por los canales.

La localidad está surcada de un sistema de canales que le hace merecedora de la denominación de Venecia de España. Más de 25 kilómetros son navegables, creando una inmensa área marina residencial.

Nació por la recalificación urbana de una zona de pantanos y ya con pretensiones de modernidad y lujo en las grandes viviendas que se fueron edificando. En los puertos que abrigan sus canales se pueden encontrar todo tipo de embarcaciones y yates.

Además, su costa está compuesta por playas imponentes con bandera azul de calidad, como Empuriabrava y la Rubina, próximas a parques naturales y espacios protegidos como las marismas de Aiguamolls de l’Empordà o el Cabo de Creus.

Todo está pensado para disfrute del viajero, que está en disposición de practicar todo tipo de deportes acuáticos. No es el lugar adecuado para quienes quieran impregnarse de la auténtica atmósfera catalana que se respira en otros pueblos de origen pesquero de la Costa Brava.

Empuria Brava también ofrece muchas posibilidades para alargar la fiesta hasta altas horas de la madrugada.

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11. Pals

Hospedarse en Pals: uno de los destinos rurales con más encanto de la Costa Brava
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La localidad de Pals ofrece la alternativa de disfrutar de la Costa Brava de otra forma, en un pueblo de interior alejado del bullicio propio de las localidades costeras. Elegir Pals para dormir en la Costa Brava asegura tranquilidad y todas las características propias del llamado turismo rural.

Una opción adecuada para combatir el estrés en un entorno natural. La localidad está situada en lo más alto de una colina rodeada por campos de arroz y forma parte del Parque Natural del Montgrí. Es territorio excelente para hacer excursiones a pie o en bicicleta, disfrutando de un extraordinario escenario natural.

Pals se construyó en torno a una fortaleza de la que aún se conservan algunos tramos de muralla y conserva su fisonomía medieval en un estado admirable de conservación, con pintorescos detalles arquitectónicos de otros tiempos.

La joya de esta arquitectura medieval es la iglesia de Sant Pere, con más de 1.000 años de historia que le han permitido incorporar elementos de diferentes estilos, románicos, góticos y barrocos.

Sin embargo, Pals también cuenta con su propia playa, aunque situada a unos tres kilómetros, que ofrece buenas posibilidades de alojamiento a quien prefiere dormir allí. Es una playa grande que forma parte del espacio protegido, por lo que se pueden encontrar dunas y marismas con ecosistemas especiales.

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12. Roses

Alojarse en Roses: Costa Brava, Cataluña
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Roses es otra de las localidades reconocidas con el sello de Turismo Familiar, por lo que resulta una excelente opción para hospedarse en la Costa Brava con niños. Con una amplia oferta de alojamiento de diversas categorías, Roses es un destino puntero en el turismo de sol y playa, con una larga tradición turística desde los años 50 del anterior siglo.

La localidad cuenta con todos los servicios necesarios para asegurar unas espléndidas vacaciones, con múltiples opciones gastronómicas y la posibilidad de practicar diversos deportes acuáticos.

Los alrededores de Roses están cuajados de excelentes y extensas playas de arena y un sinfín de calas recortadas en las rocas de acantilados golpeados por agua de color turquesa. Fuera de la playa, Roses cuenta con una vida muy animada y diversión nocturna asegurada.

Otro de sus reclamos culturales es la Ciudadela, edificada en el siglo XVII sobre restos de origen medieval, así como romanos y griegos. Este recinto es una impresionante fortificación militar que engloba vestigios de diferentes etapas históricas e incluso un importante yacimiento arqueológico, como es la antigua ciudad griega de Rhode.

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13. Port de la Selva

Alojarse en Port de la Selva: Municipio costero de la Costa Brava en Cataluña
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Situado en el lado norte del Cabo de Creus, combina a la perfección el azul del mar con el verde de las viñas circundantes. El terreno se despliega en montañas que crecen casi a la orilla del mar con alturas considerables, como los 671 metros del pico de San Salvador.

Para ser un municipio costero muy atractivo para los turistas, Port de la Selva ha conseguido mantener un cierto aire de tranquilidad, ideal para quienes buscan alojarse en la Costa Brava sin grandes masificaciones. De hecho, no dispone de las grandes ofertas de alojamiento propias de otras zonas de la Costa Brava.

A pesar del incremento de visitantes, el pueblo ha conservado bastante bien su tradición pesquera, contando con un puerto importante. La bahía de Port de la Selva forma un puerto natural abrigado por altas montañas y es muy popular para la práctica del windsurf.

Además, Port de la Selva cuenta con varias playas de arena, grava e incluso guijarros, con aguas habitualmente tranquilas, como la playa d’en Robert o la de Port de la Vall y múltiples calas a lo largo del accidentado perfil costero tallado de acantilados.

No carece de interés cultural, destacando hermosas muestras de una arquitectura marinera muy propia, con edificaciones encaladas que tienen su mejor representación en la iglesia de Santa María de les Neus.

También es emblemático el milenario monasterio benedictino de Sant Pere de Rodes, una joya declarada Bien Cultural que está en lo alto de una montaña que permite vislumbrar el mar en toda su inmensa extensión.

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14. Blanes

Hospedarse en la Costa Brava: Blanes
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Blanes es una ciudad que cuenta con casi 50.000 habitantes, situada en el límite sur de la Costa Brava. Favorecida por sus buenas comunicaciones por carretera con el resto de la provincia e incluso con Barcelona es una buena opción para dormir en la Costa Brava para quienes quieran conocer más lugares de Cataluña.

El ambiente nocturno es muy vivo, con fiestas frecuentes y una buena colección de discotecas que abren hasta bien entrada la mañana del día siguiente, por lo que es un punto de atracción para todas las localidades de los alrededores. Por eso, para los amantes de la fiesta, Blanes es una estupenda opción para alojarse en la Costa Brava.

La playa de Blanes es amplia y está dividida en dos zonas por un pequeño cabo, el Sa Palomera, que marca de forma simbólica el inicio de la Costa Brava.

La ciudad es conocida no solo por sus playas, sino también por sus preciosos jardines botánicos, el de Marimurtra y el de Pinya de Rosa. A las afueras de la ciudad, destaca el castillo de San Juan, situado en la cima de un monte desde el que se obtiene una impactante panorámica de toda la bahía.

La gastronomía local es otro de los grandes atractivos de la localidad, destacando de forma muy especial la gamba, con la que se elabora el conocido Suquet de pescado.

La oferta de alojamientos es muy completa y variada. Entre esta oferta cabe señalar que en Blanes los campings, otra buena forma de alojamiento en la Costa Brava, tienen un gran reconocimiento en toda Europa y cuentan en conjunto con nada menos que 12.000 plazas disponibles.

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15. Figueres

Dormir en Figueres: La ciudad estratégica y con ambiente de la Costa Brava
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Figueres es una ciudad muy viva, con un gran ambiente, ideal como alojamiento en la Costa Brava. Su posición, de gran importancia estratégica en el pasado, le permite ser centro de una completa red de comunicaciones que hacen de Figueres una base idónea para recorrer con facilidad otros pueblos de la costa.

Está bastante cerca del cabo de Creus y de localidades como Cadaqués, Roses, Empuria Brava o L’Escala, que disponen de impresionantes playas. Hacia el interior, Figueres está muy bien comunicada con la propia Girona o pueblos tan atractivos como Besalú y Banyoles.

El casco antiguo de la ciudad está formado por calles peatonales en las que se encuentran todo tipo de comercios y restaurantes que ofrecen una gastronomía de prestigio. Esta zona era la ciudad amurallada medieval y conserva vestigios de la época como la imponente iglesia de Sant Pere, de estilo gótico.

Lo más destacado de Figueres, objetivo de atracción de muchos visitantes, es el Teatro-Museo de Dalí. Diseñado por el propio pintor, nacido en esta localidad, el color rojo de sus paredes y las curiosas figuras en forma de huevo de color blanco que coronan sus muros conforman una edificación que es todo un símbolo de Figueres.

Otro de los emblemas de la ciudad es el Castillo de San Fernando, una inmensa fortificación militar de más de 32 hectáreas de superficie y 3 kilómetros de perímetro.

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16. L’Escala

L'Escala: alojamiento para presupuesto ajustado en la Costa Brava
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L’Escala es una buena opción para presupuestos ajustados cuando se trata de dormir en la Costa Brava y disfrutar de magníficas playas.

Este pueblo de tradición pesquera, de algo más de 10.000 habitantes, cuenta con una interesante oferta de alojamientos, especialmente en su zona central y permite encontrar un buen precio para quienes no puedan o no quieran realizar grandes desembolsos.

Uno de los mayores atractivos de L’Escala son sus playas. Más de siete kilómetros de litoral dan de sí para desplegar extensos arenales como el Rec del Molí o Riells o calas más íntimas de guijarros, rodeadas de acantilados y pinares, como la Creu o Boll Roig.

Es una localidad muy animada y preparada para recibir a visitantes que disfrutan de diversas fiestas y espectáculos preparados para que no decaiga la diversión fuera de las playas. L’Escala ha sabido conservar un estilo urbanístico propio del entorno y conserva un sabor típico, con tradiciones muy arraigadas en sus habitantes, más allá de lo meramente turístico.

Si hay un producto emblemático en la localidad es la anchoa de L’Escala, de fama internacional. No hay bar o restaurante de L’Escala que no ofrezca este delicioso pescado en cualquiera de sus formas, bien como ingrediente de un plato o bien como tapa. Existe incluso un festival culinario centrado en la anchoa.

Los adeptos al turismo cultural no pueden perderse el Museo Arqueológico de Cataluña, situado cerca de L’Escala. Constituye un importante yacimiento arqueológico que muestra al visitante las ruinas de lo que fue un antiquísimo puerto comercial griego durante una época clave en el desarrollo de la civilización occidental. Tampoco se puede dejar de visitar las cercanas ruinas de Empúries.

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17. Tamariu

Alojarse en la Costa Brava: Tamariu, un destino con encanto
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Uno de los destinos más tranquilos de toda la región, un destino con encanto para hospedarse en la Costa Brava. Este antiguo pueblo de pescadores está rodeado de montañas y pinares, en un sitio recogido y algo apartado del turismo masificado de otras zonas.

Es un asentamiento pequeño que ha retenido las esencias de su origen, en el que el silencio y la calma son los acompañantes perfectos de la belleza de su litoral.

Tamariu se extiende frente a su encantadora playa de arena y en los alrededores se concentra la oferta de alojamientos de la localidad, así como las tiendas y restaurantes. La playa tiene algo más de 200 metros de longitud, alfombrada con arena de grano grueso y la pendiente que forma la entrada al agua es bastante pronunciada.

Además de esta playa principal, en los alrededores de Tamariu pueden encontrarse algunas calas de roca, como Els Liris o Aiguadolça.

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18. Besalú

Alojarse en Besalú: uno de los pueblos más bonitos en la Costa Brava
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Besalú es en sí misma una joya, todo un tesoro medieval de Cataluña, situado en el interior, en el prepirineo de Gerona y considerado con justicia uno de los pueblos más bonitos de toda España. 

Está emplazada sobre un cerro en el que confluyen dos ríos y la vida parece haberse detenido allí en otros tiempos, mientras se pasea por su mercado y la feria, que se vienen celebrando allí desde hace más de mil años.

Dentro de los atractivos de este pueblo destaca con luz propia su famosísimo puente medieval, que ya existía en el siglo X dando entrada a su pintoresco casco antiguo. El impresionante complejo arquitectónico medieval de Besalú lo completan el monasterio de San Pedro, el hospital de peregrinos, la sinagoga y los baños judíos, entre otras edificaciones.

Por su emplazamiento ofrece la posibilidad de conocer ciudades cercanas de gran interés, como Banyolas o Figueres, así como la pintoresca zona volcánica de la Garrotxa.

Para tomarlo como alojamiento en la Costa Brava hay que tener en cuenta que su oferta hotelera no es muy amplia, concentrándose en el casco antiguo.

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