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Qué hacer en Segovia: 20 planes imprescindibles

Qué hacer en Segovia

La gran cantidad de cosas que ver y hacer en Segovia sorprende a todo aquel que visita la ciudad. Segovia, la antigua ciudad castellana, es una de las ciudades más visitadas de España, porque está plagada de edificios históricos, joyas arquitectónicas y huellas de las diferentes culturas que allí han habitado. 

Esta hermosa localidad se encuentra además en un entorno geográfico privilegiado, enmarcada por los perfiles de la sierra de Guadarrama. Segovia, está encaramada en lo alto de un cerro, en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores. 

20 planes imprescindibles qué hacer en Segovia

Los mejores planes para hacer en Segovia

1. Aprovechar las posibilidades de un free tour para hacer por Segovia

El casco antiguo de Segovia es un auténtico viaje al pasado, una verdadera maravilla de origen medieval en muy buen estado de conservación. Por eso, el recinto amurallado de la ciudad está considerado como Patrimonio de la Humanidad. 

Supone una excelente oportunidad de conocer, en una primera toma de contacto, maravillas como el icónico acueducto, símbolo de Segovia en todo el mundo.

Las atractivas casas pertenecientes a antiguos linajes nobles o templos como la iglesia de San Martín, es toda una joya románica ubicada en la plaza del mismo nombre. 

En un agradable paseo se alcanzan espacios arquitectónicos fascinantes como la Plaza Mayor, con su hermosa Catedral gótica o la plaza de Medina del Campo

Disfruta admirando edificios tan emblemáticos como el torreón de Lozoya o el imponente Alcázar y visitando la judería en la que habitó esta comunidad hasta su expulsión en el año 1492.

Sin duda, lo mejor es aprovechar un paseo guiado, sin ningún coste, como el siguiente: 

2. Admirar el majestuoso acueducto de Segovia

Admirar el majestuoso acueducto de Segovia.

Además de ser el auténtico símbolo de Segovia a nivel internacional, se trata de una de las más excelsas construcciones romanas de España. Asimismo, es una de sus obras mejor conservadas de toda Europa que requiere de una visita para hacer en Segovia.

El acueducto se hizo para traer a la ciudad el agua del manantial de la Fuenfría, a unos 17 kilómetros de distancia. Permanece en pie desde hace 2.000 años, a pesar de que sus sillares están construidos sin ningún tipo de argamasa de unión entre ellos. 

Resulta admirable la perfección del corte de estas piedras, más de 20.000 bloques de granito que se extrajeron desde varias canteras que aún no han sido totalmente localizadas. Ha sido capaz de resistir las inclemencias del tiempo, así como la contaminación de los vehículos que hasta hace pocos años pasaban bajo sus arcos. 

La parte más conocida de esta impactante obra de ingeniería civil es la sección que discurre por la céntrica plaza del Azoguejo, donde muestra una admirable arquería que impresiona a los visitantes. 

Son más de 160 arcos y su parte más elevada en el casco urbano alcanza los 28 metros. Es muy recomendable visitarlo tanto de día como de noche, para apreciar sus detalles en distintos ambientes y perspectivas.

3. Comer cochinillo asado en el mítico mesón de Cándido. 

En Segovia se come muy bien. Ese es un pensamiento que comparten todos los viajeros. Existen muchos platos típicos de la ciudad, como los judiones de la Granja, el lechazo asado, la sopa castellana o la trucha a la segoviana. 

Pero, si hay un plato que ha alcanzado fama mundial, ese es el cochinillo asado y si un establecimiento ha conseguido destacarse en su preparación, ese ha sido el Mesón de Cándido.

Ubicado en plena plaza del Azoguejo, bajo las piedras milenarias del acueducto, el mesón tiene una tradición que se inicia en 1884.

Quién ha consolidado la fama de este establecimiento es la familia Cándido, que concentró en su mesón a los actores, políticos e intelectuales más destacados de todo el mundo. Tres generaciones han continuado la tradición de este restaurante de alta cocina tradicional hasta la actualidad. 

Es tradición que al servirse se trinche la comida con un plato ante la mirada de los comensales. 

El dorado cochinillo, asado en una cazuela de barro, es un plato único y sin igual, jugoso por dentro y crujiente por el exterior, que ha conseguido por mérito propio convertirse en la comida estrella de la gastronomía segoviana.

4. Ir de tapas a la Plaza Mayor

Ir de tapas a la Plaza Mayor para hacer en Segovia

Ir de tapas a la Plaza Mayor se convierte en uno de los planes indispensables qué hacer en Segovia. La Plaza Mayor es el centro neurálgico de la ciudad, siendo desde tiempos muy antiguos el eje de la actividad política, económica y social. 

Es un lugar lleno de vida, con mucho encanto e historia. Sin duda, es uno de los espacios más concurridos de toda Segovia, rodeada de preciosos edificios con arcadas, portales y arcos.

Las terrazas de los bares están siempre llenas, tanto de locales como de visitantes y podemos encontrar algunos de los mejores sitios de tapeo de toda la ciudad. 

Eso lo convierte en una parada obligatoria que hacer en Segovia para disfrutar de unos torreznos, unas patatas revolconas, oreja a la plancha y muchas otras tapas típicas. 

Antiguamente, se celebraba aquí el mercado, así como múltiples acontecimientos como procesiones, misas, juras de bandera, corridas de toros e incluso ajusticiamientos públicos. 

Este mismo emplazamiento fue testigo de un importante hecho histórico, como fue la proclamación de Isabel la Católica como reina de Castilla, en 1474. 

Hay varios edificios de interés, siendo la construcción que más llama la atención la imponente Catedral, situada en una esquina. También se encuentran aquí el Ayuntamiento, la nueva iglesia de San Miguel, de estilo gótico con primitivos elementos románicos y el teatro Juan Bravo.

5. Impresionarse con las espectaculares vistas del Alcázar desde el mirador de la pradera de San Marcos 

Segovia tiene unos atractivos monumentales que hay que disfrutar desde distintos puntos de vista. Distanciarse de ellos permite una vista de conjunto única en la que se aprecian todos los detalles. Para eso, nada mejor que los miradores. 

Uno de los más conocidos es el de la pradera de San Marcos, muy cerca del Alcázar, que permite disfrutar de extraordinarias panorámicas de este imponente palacio. 

Si de día las vistas son majestuosas, de noche, cuando el edificio está iluminado, resulta algo verdaderamente espectacular. 

La pradera es un hermoso claro tapizado de hierba junto al río Eresma, un parque adosado a la iglesia de San Marcos, que también merece una visita. 

El lugar transpira paz y calma y permite tomar un agradable descanso gratificado. Además, de poder disfrutar de las mejores y más completas vistas del Alcázar, junto al Acueducto uno de los monumentos que hay que ver en Segovia.

Asimismo, es el mejor emplazamiento para intentar apreciar la famosa “proa de un barco” a la que se asemeja este majestuoso conjunto. 

En las inmediaciones también es posible contemplar otros puntos de interés, como la Casa de la Moneda o las iglesias de San Juan de la Cruz, la Fuencisla o la de Veracruz.

6. Contar las puntas de la Casa de los picos y quizás encontrar un tesoro oculto

Qué visitar y hacer en Segovia

La Casa de los Picos es otro de los edificios destacados de la capital segoviana. Se encuentra cerca del acueducto, camino hacia la Plaza Mayor y forma parte de la muralla adjunta a la desaparecida puerta de San Martín. 

Esta vivienda es originaria del siglo XV y destaca de forma especial por su curiosa fachada. Dicen que tiene 360 puntas de granito en forma de pirámide, aunque nadie parece haber contado el número con exactitud.

La leyenda cuenta que bajo una de ellas hay un tesoro pero nunca han habido intentos serios por descubrirlo. 

La tradición popular asegura que la vivienda perteneció a un judío, que pudo ser verdugo de la ciudad. Por eso, era conocida por todos como la “casa del judío”. La nueva fachada habría conseguido, por una astucia de su nuevo propietario, que nunca más fuera conocida por ese nombre, adoptando el de “casa de los picos”.

En su interior, el edificio ofrece un hermoso patio porticado de estilo renacentista, con una decoración propia a base de azulejos de Talavera y una columnata. Actualmente, el edificio alberga la Escuela de Artes Aplicas y Oficios Artísticos.

7. Hacerse un selfie con el mismísimo diablo

Probablemente, las mejores vistas del acueducto se obtienen subiendo por la cuesta de San Juan. En esta calle, en su parte más alta, hay una curiosa estatua en memoria del llamado Diablo Constructor, al que las leyendas le atribuyen la construcción del emblemático monumento segoviano. 

Todo proviene de una leyenda centrada en una joven aguadora cansada de ir todos los días al río a buscar agua, hasta el punto de afirmar que “daría cualquier cosa” por no tener que hacer ese trabajo. 

El diablo, que lo oyó, le ofreció una solución a cambio de su alma y se puso a construir el acueducto durante la noche, con la condición de que tendría que terminarlo en ese plazo.

Por una argucia celestial que adelantó el amanecer, el diablo se quedó sin acabar su obra por una sola piedra, perdiendo su objetivo y dejando el monumento para los segovianos. 

La escultura, sobre la que no han faltado las polémicas en la ciudad, es obra del escultor José Antonio Abella.

Representa al diablillo haciéndose él mismo un selfie con el acueducto a sus espaldas y pocos son los que resisten la tentación de no hacerse a la vez un selfie propio en tan peculiar compañía y con tan majestuoso fondo.

8. Pasear por la encantadora plaza de Medina del Campo

Pasear por la encantadora plaza de Medina del Campo.

También conocida coloquialmente como la “plaza de las sirenas” por dos esculturas de Francisco Bellver presentes en la plaza. Entre los imprescindibles planes para hacer en Segovia te recomiendo visitar y pasear por la encantadora plaza de Medina del Campo

Es un rincón maravilloso en pleno centro de la ciudad repleto de joyas arquitectónicas que convierten este enclave en uno de los más hermosos de Segovia. 

En realidad, el espacio que ocupa es la unión de dos plazas. La plaza de Medina del Campo en sí ocupa la parte baja, mientras que una escalinata de mediados del siglo XIX une el desnivel que asciende hacia la plazuela de San Martín, como se llama la parte alta. 

La arquitectura de esta plaza recuerda a las plazas italianas. Está cargada de inconfundibles aromas renacentistas.

Alberga caserones y palacios erigidos por la nobleza castellana, como la Casa de Solier o la Casa de Bornos, ambas del siglo XVI o el Torreón de Lozoya, palacio de ese mismo siglo que actualmente suele acoger interesantes exposiciones.

Este palacio tiene un hermoso patio renacentista y un encantador jardín posterior con galería porticada. 

Lugar destacado en la plaza ocupa la espectacular iglesia románica de San Martín, del siglo XII. Su fachada oeste presenta una amplia portada del siglo XIII, con impactantes esculturas de los Profetas Mayores. 

Otro monumento destacado es el homenaje al líder comunero Juan Bravo, una estatua de bronce ubicada sobre un pedestal de granito de tres metros de altura.

9. Emocionarse con la solemnidad de la Semana Santa 

Es una de las fiestas más importantes de la ciudad, declarada oficialmente de Interés Turístico. Se trata de una festividad religiosa única en el mundo, que se celebra desde el siglo XV recorriendo el marco incomparable de joyas como el acueducto, el Alcázar o la Catedral.

La fiesta conquista calles y plazas de la ciudad. Todos los rincones de Segovia se engalanan celebrando abundantes procesiones que la conviertan en una de las Semanas Santas más interesantes y emotivas de toda España. 

En total, 10 son las cofradías segovianas que participan activamente, con cerca de 4.000 personas involucradas en todos los actos. 

Entre todas las procesiones destaca el Vía Crucis Penitencial del miércoles santo, en la Huerta de los Padres Carmelitas, donde el Cristo de la Buena Muerte pasea por un terreno en el que oró San Juan de la Cruz. 

Otra de las más llamativas es la del Santo Entierro, en el viernes santo, que termina en la iglesia de la Veracruz donde la esperan los caballeros de la Orden de Malta, reproduciendo ceremonias que ya tenían lugar en el siglo XII. 

Gran parte de la espectacularidad reside en que Segovia dispone de excelentes tallas con gran valor artístico. La más antigua es la del Cristo de los Gascones, figura románica articulada que se custodia en la iglesia de San Justo. 

Igualmente, hay obras de escultores tan destacados como Gregorio Fernández o Aniceto Marinas.

10. Admirar el fastuoso Palacio de la Granja 

Admirar el fastuoso Palacio de la Granja.

Apenas a 10 kilómetros de Segovia se encuentra este destacado Conjunto Histórico Monumental. La visita al Real Sitio de San Ildefonso, más conocido como la Granja, completa de forma magnífica una visita a la capital castellana. 

Antigua residencia de verano de los reyes, el conjunto está formado por varios edificios interesantes, como la Antigua Real Fábrica de Cristales, la Casa de los Infantes, la de los Canónigos o la Colegiata. 

Indudablemente, el más notable es el Palacio Real construido por orden de Felipe V a principios del siglo XVIII. Quería utilizarlo para su retiro, tras su abdicación en su hijo Luis I, porque se prendó de la belleza del entorno.

Al pie de las montañas y rodeado de grandes pinares ofrecía también enormes posibilidades de salir de caza en los alrededores. 

El conjunto arquitectónico tiene aires muy italianos, siendo sucesivamente ampliado en épocas posteriores. El interior de las salas del palacio conserva radiantes elementos decorativos originales, a pesar de haber sufrido un devastador incendio en 1918.

Las estancias más fastuosas destacan por sus bóvedas decoradas al fresco. 

Resulta imprescindible dar una vuelta por los jardines, de una belleza especial cuando se ponen en marcha las fuentes.

Recuerdan a los jardines de la corte francesa, aunque prestan más atención a los espectaculares juegos de agua de las fuentes, abastecidas por un ingenioso sistema hidráulico que se conserva tan bien que aún sigue en funcionamiento.

Te recomiendo que visites La granja con un free tour. Con las explicaciones del guía la visita se hace muy interesante. Tienes dos tours gratuitos disponibles:

11. Ir de compras por una calle que no existe, aunque toda Segovia la conozca

Estamos hablando de la calle Real, una vía imposible de encontrar por parte de los visitantes en cualquier plano de la ciudad, pero que todos los segovianos conocen y ubican perfectamente, porque es la travesía más importante de Segovia. 

Parece ser que en algún momento fue nombrada Calle Real haciendo referencia al recorrido de Isabel la Católica cuando fue coronada reina de Castilla pero hace mucho tiempo que perdió su nombre. 

En realidad, se nombra así a un conjunto de tres calles consecutivas, partiendo desde el Azoguejo y desembocando en la Plaza Mayor: Cervantes, Juan Bravo e Isabel la Católica. 

En la práctica, la calle Real es la vía de más tránsito y vida comercial, el corazón urbano, encuentro de paseos dominicales y lugar de compras en multitud de tiendas repartidas por todo el recorrido. 

Las tiendas de moda y souvenirs se despliegan a ambos lados y es posible encontrar buenos ejemplares de artesanía genuina y productos tan diversos como flores o verduras.

También se puede encontrar un gran centro comercial, el C.C. Almuzara, en el que se pueden encontrar joyas, ropa, calzado y artículos de artesanía. 

Desde el punto de vista cultural, la calle tiene varios puntos de interés, como el mirador de la Canaleja, desde donde se divisa una extraordinaria panorámica de la montaña llamada la “mujer muerta”. 

En el recorrido se encuentra también la Casa de los Picos, así como varios edificios y palacios antiguos.

12. Recorrer con calma las callejuelas estrechas de la Judería

Recorrer con calma las callejuelas estrechas de la Judería.

Se trata del barrio de Segovia en el que vivieron los hebreos de la ciudad desde el siglo XII, hasta su expulsión en 1492. La judería, con sus estrechas callejuelas, es uno de los principales atractivos turísticos que hay que ver en Segovia.

En un principio, los hebreos vivían esparcidos por toda la ciudad sin que existiera norma alguna que les obligará a habitar en un lugar determinado. La situación cambió a principios del siglo XV cuando empezaron a ser acusados de ciertos sacrilegios contra la fe cristiana.

La Judería quedaba cerrada por ocho puertas internas más otras dos propias de la muralla. La población salía de día para su trabajo y debían regresar por la noche. 

Ahora, es uno de los lugares más auténticos y con mayor encanto para recorrer con calma la ciudad, paseando por sus calles estrechas que rememoran tiempos pasados de la Edad Media. Aún prevalece la estructura laberíntica de antaño. 

Entre las construcciones que aún se conservan destaca la Antigua Sinagoga Mayor, que fue convertida en una iglesia perteneciente al convento de Clarisas del Corpus Christi. 

Sin embargo, en los momentos de máximo esplendor llegó a haber hasta cinco sinagogas, dos escuelas religiosas, hospital, baños y hasta un cementerio propio. 

Resulta muy interesante visitar el Centro Didáctico de la Judería, ya que contiene atractivas muestras sobre cómo era la vida de los sefardíes de Segovia.

13. Disfrutar de los títeres y marionetas del Festival de Titirimundi

El conocido Festival de Titirimundi se celebra desde el año 1985 en la ciudad castellana. Desde entonces, su atractivo e importancia han ido creciendo con el paso de los años hasta convertirse en todo un referente internacional en materia de títeres y marionetas. 

Todos los años, en el mes de mayo, las calles de Segovia se llenan de marionetas, en una muestra única de este arte con raíces tan tradicionales. Un auténtico plan para hacer y descubrir en tu visita a Segovia.

La variedad es grande, desde las clásicas marionetas de hilos, el teatro de sombras o los títeres de guante hasta las expresiones más avanzadas y modernas en las que se mezcla este arte con el cine y las nuevas tecnologías

Durante una semana, las mejores compañías de todo el mundo exponen sus espectáculos en numerosas calles y patios de la ciudad, así como en espacios tan emblemáticos como el Teatro Juan Bravo o la Plaza Mayor. Pero, Titirimundi no es la única muestra del arraigo de este arte en Segovia.

Es posible ver más marionetas y aprender sobre ese curioso mundo visitando la Colección de títeres de Francisco Peralta, una completa exposición ubicada en un edificio construido sobre la puerta de Santiago. 

En este espacio es posible contemplar interesantes recreaciones de personajes de famosas obras de teatro, obras musicales o literatura clásica.

14. Visitar la emblemática muralla segoviana, que rodea el casco histórico

Visitar la emblemática muralla segoviana, que rodea el casco histórico para hacer en Segovia

Entre otro de los planes para hacer en Segovia, te recomiendo visitar la emblemática muralla segoviana que rodea el casco histórico de la ciudad. 

La muralla segoviana tiene su germen en plena época romana, hacia el tercer siglo de nuestra era. Tras la conquista cristiana del siglo XI, los muros se reforzaron para defender la ciudad de los contraataques de los musulmanes expulsados. 

En determinados períodos históricos se derrumbaron algunos lienzos. Desde el siglo pasado se ha afrontado un trabajo de reconstrucción que ha permitido que llegara entera hasta nuestros días. 

En la actualidad la muralla segoviana comparte con Ávila y Lugo el privilegio de ser una de las únicas murallas españolas que se conservan completas

El trazado se adapta a la forma de la roca sobre la que asienta la ciudad y acoge en su espacio interior al casco histórico de la ciudad. La longitud de las murallas es de unos tres kilómetros de longitud, la anchura de sus muros es de dos metros y medio y la altura media de casi ocho metros. 

De las cinco puertas con que contaba originariamente permanecen solo tres en pie, la de San Andrés, la de San Cebrián y la de Santiago. También se conservan cuatro de los siete postigos de que disponía. 

Del adarve se alzan algunos tramos visitables, manteniendo también ochenta de los cubos que fortalecen los muros. 

El centro de información de la muralla se ubica en la puerta de San Andrés, a cuya parte superior también se puede acceder.

15. Contemplar la herencia del viejo olmo seco de Machado en el encantador Jardín de los Poetas 

El Jardín de los Poetas es un remanso de paz encerrado entre la muralla y el muro contiguo a la bajada de la calle del Pozo de la Nieve, junto a la puerta de Santiago. 

Este lugar casi escondido atesora el gran encanto de un pequeño jardín dotado de unas excelentes panorámicas hacia el Valle del Eresma

El nombre del jardín hace referencia al trazado romántico que se concibió en el momento de su creación. Desde entonces, además de ser un privilegiado espacio de calma y serenidad, ha servido también para el desarrollo de diferentes actividades de tipo cultural. 

La vegetación propia del jardín está compuesta sobre todo por higueras, olmos, arces, almendros y cerezos. Respecto a estos últimos, alberga una plantación de cerezos japoneses, una iniciativa de reconocimiento a la ciudad por parte de los estudiantes japoneses que residen en la misma. 

La pieza más ilustre del Jardín de los Poetas llegó en abril de 2014, durante la festividad del “Día del árbol”. Es nada menos que un retoño del viejo olmo seco de Soria al que Antonio Machado dedicó uno de los poemas más celebrados de su colección de “Campos de Castilla”.

16. Comprobar si es verdad que los cuervos no se posan en la Iglesia de la Veracruz

La iglesia de la Veracruz está ubicada cerca de la Pradera de San Marcos, extramuros del casco antiguo, sobre una ladera con piedras y llena de tumbas excavadas en la roca. 

Eso hace que se encuentre algo alejada de los lugares más populares y visitados, como el acueducto o el Alcázar y, por tanto, no sea tan conocida, aunque merezca mucho la pena visitarla. 

Esta iglesia de estilo románico de principios del siglo XII ha sido atribuida popularmente, desde muy antiguo, a los Caballeros Templarios, aunque se cree que es obra de los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro y en la actualidad su titularidad corresponde a la Orden de Malta

Es uno de los templos románicos españoles más singular, el único con un perímetro interior circular y se encuentra en un excelente estado de conservación. 

Su peculiar planta dodecagonal llama mucho la atención. Una alta torre de base cuadrada completa el conjunto.

Su interior es sobrio y tiene una atmósfera llena de solemnidad y misterio. Sus dos plantas con bóveda de crucería tienen un estilo muy parecido al musulmán. En las paredes quedan algunos restos de pinturas.

En el imaginario segoviano permanece una leyenda que afirma que en la Iglesia de la Veracruz no se posan los cuervos o los grajos.

La causa es una maldición lanzada por los Templarios por el atrevimiento de estos animales al entrar en la iglesia y devorar el cadáver de uno de sus compañeros. Otra leyenda asegura que bajo el pavimento de la iglesia hay grandes riquezas ocultas.

17. Sobrecogerse con leyendas como la de la Casa del Crimen 

La historia de Segovia está cargada de misterios y leyendas que remontan a tiempos pasados. En el caso de la llamada Casa del Crimen el origen de la leyenda se encuentra en un suceso real que causó sensación en la sociedad segoviana de finales del XIX

Sucedió en un enorme palacete del barrio de San Millán, también conocido como “el de las brujas”. Se cuenta que en mayo de 1892 tres ladrones se colaron en la vivienda con intención de robar las supuestas riquezas que esta debía albergar. 

Durante el asalto, asesinaron a un tal Alejandro Bahín, alojado en aquel momento allí y a su sirviente. El crimen fue tan atroz que encontraron a las víctimas ensangrentadas y con un aspecto horrible.

Aunque los asesinos fueron atrapados, juzgados y ejecutados, la casa permaneció cerrada durante mucho tiempo, cargada con una especie de maldición que impedía que nadie la ocupara. Los vecinos incluso esquivaban este edificio para no pasar delante de él, asustados por su mala fama. 

Después, la ocupó el famoso pintor Zuloaga, que narró cómo había sido testigo de visiones espantosas. 

Actualmente, la Casa del Crimen es el hotel Palacio Ayala Berganza, donde dicen que se han reproducido constantemente sucesos sobrenaturales. En especial en la habitación 101, donde dicen que frecuentemente se escuchan llantos misteriosos.

Si quieres saber más sobre las leyendas de Segovia hay un tour guiado muy ameno.

18. Endulzarse con el delicioso Ponche segoviano 

Endulzarse con el delicioso Ponche segoviano.

Sin duda es el postre más típico de la ciudad, reproducido en todas las pastelerías y parte habitual de las cartas de los restaurantes.  Es una especie de pastel de forma cuadrada o rectangular formado por un fino bizcocho de textura suave, relleno de crema y bañado en almíbar.

Por encima lleva una fina capa de mazapán recubierta de azúcar glass, que se tuesta levemente, dándole por fuera la característica forma de rejilla de azúcar quemada. 

La receta tiene su marca registrada a nombre de Frutos García Martín, desde 1926, que empezó a comercializarlo en su confitería El Alcázar y triunfó con él nada menos que la Expo Universal de Barcelona, donde ganó una medalla de oro. 

Incluso ha llegado a haber una guerra de patentes que finalmente fue ganada por los pasteleros de El Alcázar, como auténticos inventores del producto. Como tal, son los únicos que pueden comercializar el emblemático postre con el nombre de Ponche Segoviano y, de hecho, son los que mejor lo elaboran de toda la ciudad.

Eso quiere decir que solo se puede comer auténtico Ponche Segoviano en su pastelería de la Plaza Mayor, al lado de la Catedral.

19. Maravillarse con el espectáculo natural de la Cueva de los Enebralejos 

La Cueva de los Enebralejos, a menos de 40 kilómetros de la capital segoviana, es la más importante de toda la provincia. De notable trascendencia arqueológica y espeleológica, se encuentra en muy buen estado de conservación. 

Se encuentra a los pies de las montañas de Somosierra con un entorno verdaderamente espectacular. Una salida desde la ciudad para hacer en Segovia.

La Cueva de Enebralejos se localiza junto al pueblo de Prádena de la Sierra, una localidad que destaca por su enorme bosque de acebos, que está considerado como el más grande de todo el Sistema Central. 

La cueva, que tiene unos 40 millones de años de antigüedad, tiene casi cuatro kilómetros de longitud. Tres de sus salas son visitables, unos 500 metros cuajados de espectaculares estalagmitas y estalactitas, así como columnas, coladas y otras formaciones peculiares. 

Las figuras estimulan la imaginación del espectador y han sido bautizadas con nombres tan curiosos como el Fantasma, la Cascada, el techo de agujas o la pared de los colores.

Aparte de su atractivo natural, la cueva fue refugio de seres humanos durante la Edad del Cobre. Se supone que se utilizó como necrópolis y con alguna intención ritual decoraron sus paredes con grabados y pinturas que han sido catalogadas como un Bien de Interés Cultural. 

Los enterramientos se hacían sobre el suelo, con un ajuar de vasijas de cerámica y otros objetos alrededor. 

La reproducción de un poblado prehistórico de aquella época permite a los visitantes conocer cómo era la vida de sus antiguos habitantes. Es un complemento ideal de la visita a la cueva, con una buena muestra de materiales y herramientas.

20. Caminar rodeado de naturaleza por la Senda de los Molinos 

Segovia ofrece también buenas oportunidades de practicar el senderismo, porque está rodeada de una exuberante naturaleza. Una pràctica totalmente recomendada para disfrutar y hacer en Segovia.

Uno de los caminos con más encanto es este sendero que discurre entre los barrios de San Lorenzo y San Marcos. La ruta es de unos tres kilómetros, que se pueden hacer sin problemas en una hora y está convenientemente señalizada en todo su recorrido.

A pesar de su belleza y gran valor natural que ha conducido a su declaración como Paisaje Pintoresco, la Senda de los Molinos no es muy conocida por los visitantes.

Es un pequeño paraíso que conjuga naturaleza con historia, donde se conservan antiguas huertas y árboles frondosos en un agradable paseo por las riberas del río Eresma, que comienza muy cerca del acueducto. 

Además de sus encantos naturales, la Senda de los Molinos es una ruta muy adecuada para conocer de primera mano las características de la Segovia industrial del pasado.

Durante su recorrido se pueden visitar lugares tan interesantes como las antiguas fábricas de Loza o de Harinas, así como los molinos de la Hoya, Cabila y el Portalejo entre otros. 

Hacia la zona de la Alameda del Parral se localizaban la mayor parte de los molinos de pan, que durante el periodo de la Revolución Industrial se transformaron en fábricas de harina. 

Más adelante hay otras industrias de papel y la famosa Casa de la Moneda, que se puede considerar el final del camino.

Fotos: Shutterstock

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