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Dónde alojarse en Nápoles: las 9 mejores zonas

Dónde alojarse en Nápoles

¿Dónde alojarse en Nápoles? Si planeas disfrutar de un respiro en esta ciudad del sur de Italia y no tienes claro dónde alojarte, toma nota. Te damos información acerca de las zonas más recomendables para dormir en Nápoles.

Las 9 mejores zonas donde alojarse en Nápoles

Nápoles es una de las ciudades más visitadas de Italia, pues recibe tanto a los que van a disfrutar de una escapada como a los que hacen escala, ya sea de crucero o de excursión.

La oferta de alojamientos es muy amplia y variada, si bien es cierto que predominan los Bed & Breakfast. En cuanto a los precios, son bastante asequibles en comparación con ciudades italianas como, por ejemplo, Roma o Venecia. 

No obstante, hay diferencias de unos barrios a otros que conviene saber para sacar el máximo partido al presupuesto.

Así, las zonas más caras para hospedarse en Nápoles son el centro histórico, la plaza de Plebiscito, Lungomare Caracciolo, Posillipo y el puerto Vomero. Las más económicas son el Quartieri Spagnoli y la Estación Central.

1. Centro histórico, la mejor zona donde alojarse en Nápoles

La parte más antigua del callejero es uno de los cascos históricos más vastos de Europa. Es la mejor zona donde alojarse en Nápoles para quienes visitan la ciudad para hacer turismo y visitar sus atractivos históricos.

Está conformada por un entramado de laberínticas calles, en las que toman el protagonismo la vía Toledo, Spaccanapoli y Tribunali.

Estas calles son testigos de más de veinte siglos de historia y guardan prácticamente intactas las aportaciones de los distintos pueblos que la han habitado, constituyendo un patrimonio monumental sumamente valioso. 

Tanto es así que la zona goza del reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad.

Plaza de Gesù Novo-plaza Dante

La plaza de Gesù Novo es la puerta de entrada a esta parte. La preside el obelisco de la Inmaculada y la rodean los palacios barrocos Pandola y Pignatelli di Monteleone y las dos iglesias más importantes de Nápoles.

Las que da nombre a la plaza destaca por su original fachada almohadillada realizada con pequeñas pirámides, y la basílica gótica de Santa Clara, con su interior compuesto por cuatro claustros, siendo especialmente importante el de las Clarisas, que guardan algunos restos de las obras de Giotto.

Cerca se encuentra la piazza Dante Alighieri, a la que se accede por la monumental Puerta de Alba. Comunica con el antiguo Decumano Mayor, una de las tres arterias que articulaban el caso antiguo trazadas en tiempos de dominio griego. 

Luce una original forma semicircular, está presidida por la estatua de Dante, el creador de La divina comedia, y abrazada por las iglesias Inmaculados trabajadores de la salud, San Doménico Soriano, Santa María di Caravaggio y San Michele a Port’Alba.

Spaccanapoli

Spaccanapoli discurre desde el Barrio Español hasta el de Forcellaes. Se corresponde con la antigua Neapolis, la zona que los romanos construyeron junto a la Paleópolis de los griegos. Así que tiene más de 3.000 años de edad. 

Estrictamente rectilínea y sumamente angosta, está jalonada, a un lado y a otro, con 14 iglesias, 17 palacetes, una colección de edificios con estética decadente, así como un buen número de tiendas, restaurantes, pastelerías y cafeterías.

Otra de las paradas ineludibles es la plaza de Santo Domingo Mayor. Desde el punto de vista histórico, tiene una enorme importancia, en tanto que delimitaba las antiguas murallas griegas respecto de la Neapolis romana. 

Hoy la preside un bonito obelisco barroco, la iglesia que da nombre a la plaza, que tiene una singular cornisa almenada, y bonitos palacetes.

A unos metros se encuentra la plaza de San Gaetano, que se levanta sobre el antiguo foro romano y el ágora griego. Alberga la basílica barroca de San Lorenzo Mayor, que guarda en sus entrañas los restos de la época grecorromana y excavaciones arqueológicas. 

Junto a esta está la basílica de San Paolo Mayor, que destaca por su color azul y las columnas corintias de su fachada, y el convento de San Lorenzo, que acoge el museo de la Ópera de San Lorenzo Mayor, que expone restos del siglo XVIII.

Desde la plaza se llega en unos minutos al museo Arqueológico Nacional, que es uno de los más relevantes de Europa. Está compuesto por cuatro plantas que custodian numerosas muestras arqueológicas, siendo especialmente destacadas las esculturas de Farnesio y el Salón de la Meridiana del Reloj de Sol.

Vía Tribunali-Nápoles Subterránea

Los 800 metros de esta céntrica vía están decorados con una retahíla de iglesias góticas, barrocas y renacentistas, que la dotan de monumentalidad y belleza. 

No obstante, el máximo exponente de la arquitectura religiosa en dicha calle es la Catedral, también denominada Duomo di Napoli. Se levanta sobre un antiguo templo dedicado a Apolo, y luce una bonita fachada neogótica con referencias góticas y barrocas. 

Aunque lo interesante está en la Capilla del Tesoro, que custodia el busto de San Genaro, en cuyo interior guarda la cabeza del patrón de la ciudad, y 50 estatuas de plata, una mitra de plata y otros objetos de gran valor. Aneja a esta se encuentra el baptisterio, cuya cúpula está decorada con preciosos mosaicos.

Esta da acceso a la Ruta Nápoles Subterránea. Está compuesta por un entramado de túneles subterráneos, angostos y bajos, que fueron creados por los griegos para acumular agua. Durante la Segunda Guerra Mundial, fueron utilizados como refugio. Así que recorrerlos es toda una experiencia.

Esta calle es también la dirección de referencia para degustar las tradicionales pizzas en una de los muchos locales que aquí abren sus puertas, siendo una de las más populares Sorbillo.

El casco antiguo también integra otras calles muy singulares como la de San Gregorio Armeno, conocida popularmente como la de los pesebres por concentrar un sinfín de tiendas, puestos y talleres artesanos de pesebres artesanales, así como elementos y personajes para su montaje. 

Aunque tiene más concurrencia en Navidad, los talleres y las tiendas están abiertas todo el año.

Con tanto para ver y hacer, el centro histórico se erige como la mejor zona donde alojarse en Nápoles para hacer turismo. Y por ello, la oferta de alojamiento es vasta. Encontrarás todo tipo de alojamiento y en todos los rangos de precios.

2. Piazza del Plebiscito, donde dormir en Nápoles para estar en el centro de todo

Esta elegante plaza está en el corazón del casco antiguo, en el cruce de las vías Toledo, Chiaia y el paseo marítimo. Es todo un icono de Nápoles y una de las más singulares, pues una parte presenta una forma semicircular y la otra, rectangular.

Sus 25.000 metros cuadrados reúnen las construcciones históricas más monumentales de la ciudad. Especialmente destacada es la basílica de San Francisco de Paula, que luce una fantástica fachada neoclásica.

Sus formas recuerdan las formas del Panteón de Agripa, y está coronada con una gigantesca cúpula sustentada sobre 34 columnas corintias. Frente a esta bonita iglesia se erigen las estaturas de Carlos III y Fernando I.

En el lado oriental, se levanta el Palacio Real, que data de la época de dominación aragonesa. Merece la pena entrar en su interior para ver los aposentos reales, el Salón del Trono, el antiguo teatro o la capilla personal de la reina, pues conservan el mobiliario de la época, permitiendo al viajero adentrarse en la historia de los siglos XVII, XVIII y XIX. 

Al lado del Palacio Real están los palacios de la Prefactura y Salerno. Y, próxima a esta elegante plaza, está el teatro de San Carlo, uno de los más relevantes de Europa. Esta maravillosa construcción de estilo neoclásico mantiene casi intacta la esencia de los clásicos teatros italianos. 

Lo corona una cúpula cubierta con un impresionante lienzo consagrado a Apolo y Minera. Su suntuosidad es tal que ha llevado a la Unesco a declararlo Patrimonio de la Humanidad.

Unos pasos más adelante está la Galería de Umberto I. Esta construcción originaria del siglo XIX trae a la mente la de Víctor Manuel II, en Milán, pues está construida en hierro fundido y vidrio. 

Sin embargo, la conforman dos calles que se cruzan ortogonalmente y la cubre una gran bóveda de hierro y vidrio. Está decorada con bonitas estatuas y murales, y aglutina un buen número de tiendas, restaurantes y cafeterías en la primera planta. En el piso de arriba tienen su sede muchos negocios.

En esta céntrica parte del mapa napolitano, la oferta de alojamientos es muy amplia y variada, si bien es cierto que predominan los Bed & Breakfast, como en muchas partes de Italia. 

Así que si vienes con la intención de no perderte ningún reclamo turístico o disfrutar de las compras, es una de las mejores opciones para alojarse en Nápoles.

3. Puerto de Nápoles, céntrico y bien comunicado

El puerto se extiende a lo largo de 12 kilómetros en la entrada natural al golfo de Nápoles situada más al norte, frente al centro de la ciudad. Ostenta el honor de ser uno de los más importantes de Europa y el tercero más grande de Italia. 

Está formado por Molo Beverello, de donde parten los ferris que realizan excursiones a enclaves próximos como, por ejemplo, Capri, Pompeya, Herculano o Sicilia, y Molo Angioino, la estación marítima donde hacen escala la mayoría de los cruceros turísticos.

Está conectado con el centro por el autobús y el metro a través de las paradas Piazza el Municipio y Piazza Garibaldi. Además, está a tan solo 5 km del aeropuerto de Nápoles-Capodichino.

La plaza del Municipio custodia el castillo Nuevo, también conocido como Maschio Angioino. Lo mandó construir el rey Carlos I de Anjou, y destaca por los cinco torreones unidos por robustas murallas que lo componen, que lo dotan de una gran imponencia visual.

Su interior conserva algunos elementos originales como la Capilla Palatina, que custodia preciosos frescos, y otros valiosos la Sala de la Armería o la de los Barones, así llamada porque aquí fueron detenidos los barones que habían formado parte de la conspiración contra Ferrante I de Aragón. 

Además, es la sede del museo Cívico, que recorre la historia de la ciudad desde la Edad Media hasta el siglo XIX.

En esta zona también se encuentra la plaza Duca d’Aosta, popularmente conocida como la plaza de Augusto por albergar el teatro Augusteo, que ofrece una cartelera muy interesante. 

De aquí sale el funicular que conecta con el barrio de Vomero, y tiene acceso a los escalones de Conte di Mola que llevan al Barrio Español.

El puerto permite adentrarse en la faceta marinera de Nápoles y, al mismo tiempo, estar céntrico y bien comunicado, lo que es una gran ventaja si tienes pensado realizar excursiones a ciudades cercanas. 

La oferta hotelera es bastante generosa, pero las opciones son algo más costosas.

4. Lungomare Caracciolo, una de las zonas de Nápoles más animadas

Esta vía se extiende a lo largo de tres kilómetros paralela al mar, desde el barrio de Santa Lucia hasta Caracciolo. 

En ella, especialmente en la elegante vía Partenope, abren sus puertas un buen número de restaurantes, bares, pizzerías y cafeterías ideales para disfrutar de una sobremesa con bonitas vistas al mar, a los castillos que coronan la ciudad, al Vesubio e incluso Capri.

El principal punto de interés es el jardín histórico Villa Comunal, que ocupa el espacio comprendido entre la plaza de la Victoria y la plaza de la República. 

Es el hogar de numerosas especies vegetales, especialmente pinos, palmeras y eucaliptos, entre las que discurren paseos y áreas de recreo decoradas con monumentales fuentes, esculturas neoclásicas, bustos y bonitos monumentos, como el templo de Virgilio, y el acuario Anton Dohrn, que es el más antiguo de Europa.

También cobra importancia el Borgo Marinari, un pequeño puerto que salpica el islote de Megaride, unido a tierra por un istmo artificial. 

Conserva el encanto de antaño, como si las manecillas del reloj se hubieran detenido, y acoge un buen número de restaurantes donde sirven el mejor pescado fresco de la ciudad

Lo preside el castillo del Huevo, el más vetusto de la ciudad. Su interior constituye una excelente oportunidad para adentrarse en la historia de Nápoles y, además, recrearse con las maravillosas vistas que regala al golfo.

El paseo marítimo concentra un amplio catálogo de alojamientos, entre los que se incluyen algunos de los más lujosos de Nápoles, otros muchos con vistas al mar y bastantes de categoría media, pero con precios elevados. 

Así que si quieres sentir la brisa del mar o adentrarte en la faceta marinera de Nápoles, inclúyelo en el listado de zonas para dormir en Nápoles.

5. Vomero, donde alojarse en Nápoles en una zona elegante y tranquila

Vomero está en la cima de la colina del mismo nombre, al norte del barrio de Chiaia. Hasta el siglo XIX fue un barrio periférico donde se asentaban las clases adineradas como la burguesía. 

A finales de dicho siglo, se transformó en un barrio residencial, donde habitaba la clase media, y pasó a formar parte del callejero de la ciudad. Por ello, en el barrio se alternan mansiones, palacetes y villas con casas y residencias. 

Este aspecto es especialmente visible en la plaza Vanvitelli, que además constituye el centro neurálgico del barrio y el epicentro de la animación nocturna o, como dicen los napolitanos, una zona de baretti.

El gran atractivo monumental es el castillo de San Telmo. De origen medieval, fue mandado construir por Carlos I de España, parte del cual está tallado con la misma roca de la colina. 

Su interior alberga el museo Napoli Novecento 1910-1980, que permite adentrarse en el arte pictórico del siglo XX en Nápoles a través de sus más de 180 obras.

Al lado del castillo se erige la Cartuja de San Martino, que está declarada Patrimonio Nacional. Este enorme complejo monumental constituye uno de los máximos exponentes del barroco y la pintura napolitana del siglo XVII. 

Tiene cien salas, dos iglesias, cuatro capillas y dos claustros. Además, alberga el museo Nacional de San Martino, que hace un recorrido a la historia de Nápoles, siendo especialmente destacada la colección de belenes, que cuenta con figuras con más de 300 años de edad. 

Dispone de jardines y de un mirador, desde donde puedes contemplar vistas panorámicas del casco antiguo con el Vesubio de telón de fondo.

Cerca se encuentra la villa neoclásica Floridiana. Acoge en su interior el museo Duca di Martina, que alberga más de 7.000 piezas decorativas recopiladas desde el siglo XII al XIX.

Vomero está conectado con el centro por los funiculares Central, Montesanto y Chiaia y por las escaleras mecánicas que se han instalado en distintos puntos de la ciudad como, por ejemplo, las de la Piazza Fuga. No obstante, también hay líneas de bus que llegan.

La oferta de hoteles es más pequeña que en el centro. Sin embargo, incluye los más panorámicos que regalan vistas fascinantes al golfo, la ciudad, Capri y el Vesubio. Así que si buscas lugares especiales y tranquilos, Vomero es una excelente zona donde dormir en Nápoles.

6. Chiaia, céntrico, vida nocturna, y precios más asequibles

Chiaia limita con Vomero al norte, con Posillipo al oeste y con el golfo de Nápoles al sur. Antiguamente era un humilde barrio de pescadores fuera de las antiguas murallas. 

A partir del siglo XIX, la nobleza y las clases adineradas pusieron los ojos en él, de modo que comenzaron a construir palacetes y villas, que hoy hacen de esta zona una de las más ricas.

La mayoría se sitúan en torno a la plaza Martiri, que ejerce de centro neurálgico de esta zona. Está abrazada por los palacios neoclásicos Calabritto y Partanna y presidida por la columna de los mártires rodeada por cuatro leones. 

Por su parte, la plaza Victoria es uno de los lugares de moda para disfrutar de la animación nocturna, que aquí tiene un ambiente muy chic.

El barrio está articulado por la Riviera de Chiaia, una calle costera que se extiende desde la plaza de la Vittoria hasta la plaza de la República. 

Está decorada con una retahíla de bonitos palacios, siendo especialmente destacado la villa neoclásica Pignatelli, que acoge los museos Diego Aragona Pignatelli Cortés, que permite ver el modo de vida del nobleza durante el siglo XIX, y el de Carruajes, que integra una colección de carruajes ingleses, franceses e italianos de siglo XIX.

Está rodeada por la Villa Comunale, un precioso jardín histórico que acoge el acuario más antiguo de Europa, y por una colección de palacetes e iglesias como Santa Maria della Neve en San Giuseppe o la de San Giuseppe en Chiaia. 

La nota gastronómica la pone la pizzería Brandi, en cuyos fogones se inventó la pizza margarita en 1889

Chiaia tiene una excelente ubicación, pues está muy cerca del paseo marítimo, del casco antiguo y del aeropuerto de Nápoles, del que dista menos de 6 km. 

Además, es menos caótica y más tranquila que el centro, por lo que es una zona a tener en cuenta para dormir en Nápoles. Aquí tienes donde elegir, pues hay muchos hoteles, todos ellos con precios muy accesibles.

7. Quartieri Spagnoli o Barrio Español, donde alojarse en Nápoles barato

Ubicado dentro del casco antiguo, engloba los barrios de San Ferdinando, Avvocata y Montecalvario. Su disposición es un poco desordenada, pues comienza en las cercanías del puerto de Nápoles, se expande hacia el interior de la ciudad y concluye en el Castillo de San Telmo.

Como su nombre invita a pensar, está estrechamente relacionado con España. No en vano, perteneció a la Corona de Aragón durante el siglo XVI, quien creó este barrio para alojar a los militares encargados de controlar el orden público y las posibles sublevaciones de los napolitanos frente a la dominación aragonesa.

Hoy es un barrio con una marcada personalidad, que aúna la esencia española y la napolitana más tradicional, siendo un lugar perfecto para apreciar los tópicos de la cultura popular local

De hecho, en sus estrechas callejuelas predominan las tiendas de barrio, los pequeños comercios artesanales, los típicos bassi (minúsculas casas bajas incrustadas en los edificios), la ropa tendida entre los edificios -la panni stesi– las grandes escaleras, altares consagrados a la virgen y vespas que circulan por las calles a toda velocidad sin orden.

La vía Toledo es el eje articulador del Barrio Español, que se extiende desde la plaza Trieste a la de Trento. Está repleta de tiendas, comercios tradicionales y edificios de gran belleza arquitectónica. 

También acoge la estación de metro Toledo, que luce una decoración impresionante, constituyendo uno de los máximos exponentes del arte underground.

Esta va a dar con la Pignasecca, una zona de restaurantes, pizzerías y puestos de comida callejera donde se pueden degustar sabores locales a buenos precios.

La arquitectura religiosa toma el protagonismo en este barrio, pues aglutina en torno a una veintena de iglesias. También aquí se encuentran las excavaciones de Santa Anna y la Villa Adriana.

Sus entrañas atesoran las excavaciones de la Nápoles subterránea, conformadas por un conjunto de galerías que los griegos construyeron para almacenar agua. El recorrido es de lo más sugestivo y permite conocer un poco más la historia de la ciudad.

Este barrio encarna a la perfección el alma de Nápoles, donde la autenticidad y la cultura tradicional toman el protagonismo. Por lo tanto, es una de las mejores opciones para alojarse en Nápoles para quienes quieren palpar la cultura local.

En el pasado tenía fama de ser una zona poco segura. Hoy esos problemas están ampliamente superados. Aún así, de noche no está de más extremar las precauciones y moverse con sentido común.

La oferta de alojamientos es bastante generosa y los precios no son tan elevados como en otras zonas del casco antiguo.

8. Posillipo, uno de los barrios de Nápoles más elitistas

Este barrio residencial está en la cima de la colina de Posillipo, al oeste de Chiaia y de cara al mar de Tirreno. Fue fundado por los griegos y, posteriormente, habitado por los romanos, de los que quedan importantes vestigios. 

El más aclamado es el Parque Arqueológico de Posillipo, al que recomendamos acceder a través de la cueva de Seiano, un impresionante túnel subterráneo.

Esta área arqueológica incluye la villa Imperial de Pausilypon, que permite apreciar el modo de vivir y la arquitectura tipo de la cultura romana. También cuenta con otros muchos testimonios arqueológicos como el teatro, el odeón y el palacio de los Espíritus

Además, las vistas al golfo de Nápoles, con el Vesubio de telón de fondo, son espectaculares.

Otra de las joyas de esta zona es Gaiola, un parque arqueológico sumergido que rodea la isla del mismo nombre. Conserva restos volcánicos, arqueológicos y biológicos como puertos, ninfeos y viveros de peces. 

Además, es el hogar de numerosas especies marinas mediterráneas, que pueden contemplarse haciendo buceo o snorkel. También se puede descubrir esta zona con un paseo en kayak o en una embarcación turística con visión submarina.

El parque Virgiliano, así llamado porque alberga la tumba del poeta Virgilio, es una dirección de referencia para disfrutar de un rato de desconexión o contemplar vistas más panorámicas, que incluyen el golfo de Pozzuoli y las islas de Procida, Ischia y Capri.

Como también lo es la bahía de las Rocas Verdes, que se encuentra entre la villa Rosebery y el scoglione di Marechiaro. Dispone de una encantadora playa bañada por un mar cristalino y dos piscinas con agua de mar, ideal para disfrutar de un día de relax. 

Aunque forma parte de la Villa Fattorusso, se permite el acceso pagando una pequeña entrada.

Otro de los lugares de interés es Villa Rosebery, que es una de las tres residencias oficiales del presidente de la República de Italia. Constituye uno de los máximos exponentes del neoclasicismo y está abierta al público algunos meses al año, que se comunican en su web de oficial. 

A este se suman el mausoleo Schilizzi, que luce una insólita decoración neoegipcia y regala bonitas vistas a la bahía, y el impresionante palacio de Doña Anna, que se levanta en la vía Posillipo, junto al mar.

Posillipo es uno de los barrios más elegantes y pomposos de Nápoles, que además regala las mejores estampas paisajísticas. Pero las vistas se pagan, de modo que los hoteles aquí no suelen ser baratos.

9. Estación de Central, dónde hospedarse en Nápoles para estar bien comunicado

La zona de la Estación Central de trenes se encuentra en el barrio de Vasto, a media hora a pie del casco antiguo. Aunque esta no es la más monumental de la ciudad, cuenta con atractivos arquitectónicos interesantes como el palacio de la Bolsa, de estilo neorrenacentista.

Sin embargo, es una alternativa recomendable para dormir en Nápoles si tienes pensado realizar excursiones a otros enclaves cercanos, como Herculano o Pompeya, o llegas a través de este medio de transporte y no quieres perder tiempo o cargar con maletas. 

La oferta de hoteles es bastante generosa y, además, tienen precios bastante asequibles.

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