
Múnich es una de esas ciudades que te sorprenden cuando empiezas a recorrerla. Mucha gente llega pensando que solo será una parada más en su ruta por Alemania, pero pronto descubren que la capital bávara tiene mucho que ofrecer.
Aquí encontrarás historia, arte y tradición, pero también una ciudad moderna, llena de parques, mercados, restaurantes y rincones con mucho encanto.
De hecho, Múnich tiene suficientes planes para llenar fácilmente una semana. Hay tantos museos interesantes que sería imposible verlos todos en pocos días, incluso aunque dediques cada jornada a descubrir un par de ellos.
Los amantes de la gastronomía también tienen motivos para disfrutar del viaje. Puedes pasar de comer en restaurantes con estrella Michelin a sentarte en una cervecería tradicional junto a una enorme jarra de cerveza bávara, una bratwurst y un buen plato de chucrut.
Y, por supuesto, está el Oktoberfest. La fiesta de la cerveza más famosa del mundo reúne cada año a más de seis millones de personas durante dos semanas llenas de música, comida y ambiente festivo.
Aunque no viajes en esas fechas, Múnich sigue siendo una ciudad muy especial durante todo el año. Sus palacios, museos, mercados y jardines hacen que siempre haya algo nuevo que descubrir.
En esta guía te cuento cuáles son los planes que no te puedes perder en Múnich. Toma buena nota!!!
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1. Marienplatz, el corazón de Múnich

Si hay un lugar por el que empezar una visita en Múnich, ese es Marienplatz. Esta plaza histórica es el centro de la ciudad desde 1158.
Aquí se celebran algunos de los momentos más importantes del año, como los mercadillos navideños o algunas de las celebraciones del FC Bayern Múnich si consigue un nuevo título.
Alrededor de la plaza encontrarás tiendas tradicionales, restaurantes y algunos de los edificios más emblemáticos de Múnich.
En el centro de Marienplatz destaca la Mariensäule, una columna coronada por una estatua dorada de la Virgen María, patrona de Baviera.
Uno de los momentos más esperados del día es el espectáculo mecánico del Glockenspiel en la Marienplatz de Múnich.
Es el espectáculo más famoso de Munich y lo podrás observar en el reloj mecánico ubicado en la torre del Nuevo Ayuntamiento que fue construida en 1800. Sus 32 figuras mecánicas cobran vida acompañadas por sus 43 campanas.
El espectáculo sucede cada día, a las 11:00 y a las 12:00, y entre marzo y octubre, también hay una representación a las 17:00.
El reloj recrea la boda celebrada en 1568 entre el duque Guillermo V y Renata de Lorena, una fiesta que duró dos semanas e incluyó un torneo de caballeros en la propia plaza. Las figuras muestran cómo el caballero bávaro derrota al francés, recordando aquella competición histórica.
Antes de irte, echa un vistazo a las tiendas de relojes de cuco que rodean Marienplatz. Son un recuerdo clásico y una buena opción si buscas llevarte algo fabricado en Alemania.
Muy cerca se encuentra Herrmann Geschenke, una tienda pequeña donde puedes comprar figuras Hummel, uno de los recuerdos alemanes más populares.
2. Viktualienmarkt, el mercado más famoso de Múnich

A solo cinco minutos caminando desde Marienplatz se encuentra el Viktualienmarkt, uno de los lugares que más me gusta para sentir el ambiente local.
Este enorme mercado al aire libre cuenta con unos 140 puestos con productos frescos, flores, quesos, embutidos, carne, pescado y especialidades bávaras.
Aunque no tengas pensado comprar nada, merece hacer una pasada por él y dejarse llevar por los aromas y colores de sus puestos.
También encontrarás pequeñas tiendas de recuerdos donde comprar un Lebkuchenherz, el tradicional corazón de pan de jengibre decorado. Aunque parece un dulce, normalmente se utiliza como recuerdo o decoración, no como un producto para comer.
En el centro del mercado destaca el Maibaum, un colorido palo de mayo decorado con figuras que representan los antiguos oficios de Múnich. Es uno de los elementos más fotografiados del Viktualienmarkt.
El mercado abre durante todo el año de lunes a viernes de 7:30 a 18:00, y los sábados de 7:30 a 13:00.
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3. Museo Residenz, la antigua residencia real

El Museo Residenz es uno de esos lugares de Múnich que vale la pena que incluyas en tu programa de visitas. Durante siglos fue la residencia de la familia Wittelsbach, la dinastía que gobernó Baviera, y hoy permite descubrir cómo vivían los antiguos monarcas.
Antes de entrar, fíjate en los cuatro leones situados en la entrada. Cuenta la tradición que frotar la nariz de uno de ellos atrae buena suerte y prosperidad. Este es un pequeño ritual que siguen muchos visitantes antes de comenzar la visita.
El interior del Residenz es realmente impresionante, con salones decorados con todo lujo de detalles, galerías históricas y estancias privadas de la familia real.
La visita incluye los apartamentos de los Wittelsbach, el Tesoro Real, donde se conservan coronas y joyas, y el Teatro Cuvilliés. Este último es una auténtica joya del rococó alemán y uno de los espacios más bonitos del complejo.
Reserva como mínimo de 2 a 3 horas para recorrerlo.
4. Teatro Cuvilliés, una joya del rococó en Múnich
Si durante tu visita a Múnich te apetece vivir una experiencia diferente, te recomiendo echar un vistazo a la programación del Teatro Cuvilliés.
Asistir a un concierto clásico, una ópera o una representación teatral en este lugar es una de esas experiencias que hacen que un viaje sea todavía más especial.
Este pequeño pero espectacular teatro rococó lleva siglos acogiendo actuaciones y destaca por su decoración interior en tonos rojos y dorados.
Si consigues entradas, tendrás la oportunidad de sentarte en un escenario histórico y disfrutar de una de las salas más elegantes de la ciudad.
5. Museo de la Ciudad de Múnich
Para conocer la historia de Múnich más allá de sus monumentos, el Münchner Stadtmuseum es una visita muy interesante.
Este enorme museo, con más de 2.300 metros cuadrados de exposición, recorre la evolución de Múnich a través del arte, la cultura y la vida cotidiana de sus habitantes.
Sus colecciones incluyen diseño gráfico, mobiliario, pintura, artes decorativas, fotografía, juguetes, marionetas y moda.
Una de las exposiciones permanentes más importantes está dedicada al ascenso y la caída del nacionalsocialismo en Múnich entre 1918 y 1945. Además, durante el año se organizan diferentes exposiciones temporales que complementan la visita.
Si solo tienes tiempo para visitar un museo en Múnich, este es uno de los 2 o 3 que debieras considerar.
6. Museo Nacional de Baviera

El Museo Nacional de Baviera (Bayerisches Nationalmuseum) es una parada imprescindible para los amantes del arte y la historia. Es otro de los museos que vale mucho la pena visitar.
Sus más de 13.000 metros cuadrados, distribuidos en tres plantas, guardan una colección repleta de piezas únicas procedentes de diferentes épocas.
El origen del museo está relacionado con la familia Wittelsbach, la poderosa dinastía que gobernó Baviera durante siglos.
En sus salas podrás hacer un recorrido desde la Antigüedad tardía, entre los siglos III y VII, hasta épocas mucho más recientes.
Una de las piezas que más sorprende es un antiguo armario acorazado encargado por el elector Maximiliano I de Baviera para proteger su colección de monedas de oro.
El mueble destaca por su decoración con marfil y lapislázuli azul, dos materiales que muestran el enorme nivel de lujo de la época.
La colección también incluye una selección de belenes, una casa de muñecas de los siglos XVII y XVIII, un ajedrez barroco, armas, armaduras y muchos otros objetos históricos.
7. Los museos Pinakothek, un imprescindible para los amantes del arte

Si disfrutas del arte, los museos Pinakothek deberían estar entre tus visitas prioritarias en Múnich. Este conjunto está formado por tres espacios diferentes: la Alte Pinakothek, la Neue Pinakothek y la Pinakothek der Moderne.
La Pinakothek der Moderne está dedicada al arte del siglo XX y reúne pinturas, grabados, dibujos, arquitectura y diseño de mobiliario.
Una de las zonas más curiosas es la colección de cerámica de la segunda planta. Además, los aficionados al motor disfrutarán especialmente de sus coches y motocicletas clásicas.
La Alte Pinakothek es perfecta para descubrir grandes maestros europeos entre los siglos XIV y XVIII.Sus salas reúnen obras de artistas alemanes, flamencos, neerlandeses, franceses, italianos y españoles.
Por su parte, la Neue Pinakothek tiene como objetivo redescubrir el siglo XIX a través de artistas como Édouard Manet, Claude Monet, Vincent van Gogh, Max Liebermann y Paul Cézanne.
Un consejo práctico: los domingos la entrada cuesta solo un euro, por lo que es un buen momento para visitarlas.
8. Deutsches Museum, un viaje por la ciencia y la tecnología
El Deutsches Museum es uno de los museos de ciencia, ingeniería y tecnología más importantes de Múnich.
Aunque pueda parecer una visita pensada para adultos, también es un plan fantástico si viajas en familia gracias a su zona infantil Kids’ Kingdom, con exposiciones interactivas.
Sus salas recorren temas tan variados como química, robótica, energía, física o instrumentos musicales. Lo mejor es que muchas exposiciones están pensadas para aprender experimentando, por lo que resulta una visita entretenida para todas las edades.
9. Museo Estatal de Arte Egipcio de Múnich

El Museo Estatal de Arte Egipcio (Staatliches Museum Ägyptischer Kunst) es uno de los museos más originales de la ciudad. A mí, que me encanta la historia, es otro museo que me gustó.
Está situado en el distrito cultural de Múnich, donde también encontrarás espacios destacados como las Pinakothek y el Museum Brandhorst. Desde Marienplatz se llega caminando en unos 20 minutos, un paseo agradable para descubrir otra cara de la ciudad.
En su interior encontrarás una colección de obras de arte y piezas arqueológicas que recorren nada menos que 5.000 años de historia del antiguo Egipto.
Sus exposiciones permiten conocer la cultura egipcia a través de esculturas, objetos religiosos y piezas históricas.
Los domingos la entrada cuesta solo un euro, y por un euro adicional puedes alquilar una audioguía multimedia.
10. Centro de Documentación del Nacionalsocialismo
El Centro de Documentación del Nacionalsocialismo (NS-Dokumentationszentrum München) es una visita diferente, pero muy importante para comprender la historia reciente de Múnich.
El edificio se construyó en el lugar donde estuvo la antigua sede central del Partido Nazi, conocida como la Casa Parda.
El museo explica cómo surgió el nacionalsocialismo en la ciudad y cómo fue creciendo hasta convertirse en uno de los regímenes más destructivos de la historia.
A través de documentos, fotografías, textos históricos y proyecciones audiovisuales, la exposición muestra el ascenso del Tercer Reich y la dictadura de Adolf Hitler.
Es una visita seria y reflexiva, pero también una de las más necesarias para conocer el pasado y evitar que se repita. Además, la entrada y las audioguías son gratuitas, facilitando que esta parte de la historia siga presente en la memoria colectiva.
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11. Hofbräuhaus, la cervecería más famosa de Múnich
Aunque no seas especialmente aficionado a la cerveza, visitar la Hofbräuhaus es una de esas experiencias que forman parte de cualquier viaje a Múnich.
Esta histórica cervecería combina comida tradicional, música bávara y un ambiente animado que la convierte en uno de los lugares más populares de la ciudad.
Su enorme salón cuenta con largas mesas compartidas donde la gente se sientan juntos para disfrutar del ambiente.
El espacio tiene capacidad para unas 1.300 personas, así que es habitual encontrar mucho movimiento y una energía muy especial.
Mientras las bandas interpretan las clásicas melodías bávaras, los camareros recorren el salón con grandes jarras de cerveza y las vendedoras ofrecen pretzels recién horneados.
La carta está llena de platos típicos de la región, como cerdo, ternera, Weisswurst, chucrut, Spätzle y Bratwurst.
La cerveza que se sirve aquí sigue la tradicional Ley de Pureza Bávara, que durante siglos limitó sus ingredientes al agua, la cebada y el lúpulo. Más adelante se incorporó la levadura, un elemento que ya estaba presente en el proceso de elaboración.
Antes de marcharte, pásate por la tienda de recuerdos y llévate una jarra oficial de la Hofbräuhaus.
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12. Iglesia de San Pedro (Peterskirche)

Justo al sur de Marienplatz se encuentra la Iglesia de San Pedro (Peterskirche), el templo católico más antiguo de Múnich y uno de los lugares con más historia de la ciudad.
Su interior guarda un interesante conjunto de esculturas antiguas, pinturas y reliquias religiosas que reflejan siglos de tradición.
Uno de sus elementos más curiosos es el esqueleto enjoyado de Santa Munditia, una figura que llama especialmente la atención por su singular aspecto. Durante generaciones, muchas jóvenes acudían hasta sus pies para rezar por encontrar a su futuro compañero de vida.
Pero, sin duda, el gran atractivo de la iglesia está en su campanario. Si te animas a subir los 306 escalones por sus estrechas escaleras, llegarás a una plataforma situada a 56 metros de altura con una de las mejores panorámicas de Múnich.
Desde arriba tendrás una vista privilegiada de Marienplatz, el Ayuntamiento Nuevo y los tejados de la ciudad. Es un esfuerzo que merece la pena, especialmente al atardecer.
13. Iglesia de San Miguel, una joya del Renacimiento bávaro
La Iglesia de San Miguel (St. Michael’s Church) es uno de los templos renacentistas más importantes de Múnich y destaca por su enorme bóveda de cañón.
Fue construida entre 1583 y 1597 por los jesuitas como centro espiritual durante la Contrarreforma. Está considerada la iglesia renacentista más grande de los Alpes.
Este templo también está ligado a una de las figuras más conocidas de Baviera: el rey Luis II, conocido como el «rey de los cuentos de hadas». Fue famoso por haber mandado construir el castillo de Neuschwanstein y en él recibió sepultura tras su muerte en 1886.
Uno de los espacios más interesantes de la visita es la cripta, donde descansan los restos de Luis II y de otros 40 miembros de la familia Wittelsbach.
14. Frauenkirche
Sus dos enormes torres con cúpulas verdes se ven desde muchos puntos del centro histórico, así que es prácticamente imposible pasar por la ciudad sin fijarse en ellas.
Al entrar, lo primero que me llamó la atención fue la tranquilidad que se respiraba en el interior. Cuesta imaginar que este templo, consagrado en 1494, quedase gravemente dañado durante la Segunda Guerra Mundial hasta tener que ser reconstruido casi por completo.
Pero si hay algo que la hace especial es el famoso Teufelstritt, o «huella del diablo». Está justo en la entrada. La leyenda cuenta que esa misteriosa pisada fue dejada por el propio diablo, y existen varias versiones sobre cómo llegó hasta allí.
15. Jardín Inglés (Englischer Garten), el gran pulmón verde de Múnich

Con sus aproximadamente 368 hectáreas, es uno de los parques urbanos más grandes del mundo y un lugar perfecto para escapar del ritmo del centro de Múnich.
Uno de sus extremos se encuentra a pocos minutos caminando desde Marienplatz, por lo que es muy fácil incluirlo en cualquier ruta por la ciudad. Sus enormes zonas verdes invitan a hacer un pícnic, tumbarse al sol o simplemente pasear bajo la sombra de sus árboles.
Uno de los rincones más curiosos está en la entrada del parque, donde el río artificial Eisbach crea una ola permanente. Aquí podrás ver a algunos surfistas con sus trajes de neopreno enfrentándose a la corriente mientras decenas de personas observan el espectáculo desde la orilla.
En el centro del parque se encuentra el lago Kleinhesseloher See, un lugar tranquilo donde puedes alquilar barcas de remo o hidropedales. Recorrer el lago rodeado de cisnes y gansos es una de esas pequeñas experiencias para recordar.
Durante el verano, junto a la Torre China, se celebra el Kocherlball, un tradicional baile de disfraces que tiene lugar durante un día del mes de julio.
En el extremo sur del parque encontrarás también una Casa de Té Japonesa, donde se realizan ceremonias tradicionales del té en determinadas épocas del año.
Y si prefieres una cerveza alemana antes que una ceremonia japonesa, estás de suerte: el Jardín Inglés alberga algunas de las cervecerías al aire libre más famosas de Múnich. Entre las más conocidas están Chinesischer Turm, Seehaus y Aumeister.
16. Palacio de Nymphenburg, la residencia de verano de los Wittelsbach

El Palacio de Nymphenburg es uno de esos lugares que aparecen en prácticamente todas las listas de imprescindibles de Múnich.
Este elegante palacio barroco, rodeado de enormes jardines, se encuentra dentro de la ciudad y se puede visitar fácilmente utilizando el transporte público.
Su construcción comenzó en 1664 y durante siglos fue la residencia de verano de la familia Wittelsbach, la dinastía que gobernó Baviera.
El edificio principal sorprende por sus grandes salones decorados con pinturas, sus estancias reales y sus lujosos detalles arquitectónicos.
En los aposentos de la reina se conserva incluso la cuna donde nació Luis II de Baviera, conocido como el rey de los cuentos de hadas. Dentro del palacio también se encuentra el Marstallmuseum, el antiguo museo de las caballerizas reales.
En la planta baja podrás admirar unas 40 carrozas de lujo junto con antiguos elementos de equitación utilizados por la familia real. La planta superior guarda otro gran tesoro: la mayor colección del mundo de porcelana de Nymphenburg.
Pero no te quedes solo con el interior. Los jardines del palacio merecen un paseo tranquilo y esconden lugares tan especiales como el Amalienburg.
Este pequeño pabellón de caza destaca por su espectacular Salón de los Espejos, una auténtica joya del rococó alemán.
17. Museo de la Cerveza y del Oktoberfest
Si quieres conocer la relación de Múnich con la cerveza, el Museo de la Cerveza y del Oktoberfest es una visita interesante. Está situado al sur del Jardín Inglés y del Museo Residenz, dentro de la que se considera la casa más antigua de la ciudad.
Eso sí, prepárate para subir por sus escaleras estrechas y empinadas, ya que el edificio conserva la estructura original.
Una de las plantas explica la historia de la elaboración de cerveza en Baviera, mientras que las otras dos están dedicadas al famoso Oktoberfest y a sus tradiciones.
Está situado a menos de diez minutos andando de Marienplatz, por lo que es una parada muy fácil de añadir a tu ruta.
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18. Theresienwiese, el escenario del Oktoberfest
Theresienwiese, conocido también como el Prado de Teresa, es el lugar donde cada año se celebra el Oktoberfest de Múnich, la fiesta de la cerveza más famosa del mundo.
Desde mediados de septiembre, más de seis millones de personas llegan hasta este enorme recinto para disfrutar de desfiles, espectáculos, música y puestos tradicionales.
Dentro de las gigantescas carpas, la gente se reúnen alrededor de mesas compartidas para degustar platos típicos bávaros acompañados de grandes jarras de cerveza elaborada especialmente para el festival.
Si viajas a Múnich fuera de las fechas del Oktoberfest, igualmente merece la pena acercarse para conocer el lugar donde se da esta celebración mundialmente conocida. Además, durante el resto del año sigue teniendo vida gracias a otros eventos.
Entre ellos destacan el festival Tollwood, que se celebra en diciembre, y la Fiesta de Primavera, que tiene lugar a mediados de abril. Es una buena muestra de cómo Múnich mantiene vivas sus tradiciones y celebraciones durante todo el año.
19. Hofgarten, un oasis renacentista en el corazón de Múnich

En pleno centro de Múnich encontrarás el Hofgarten, un elegante jardín histórico que sorprende por su tranquilidad a pesar de estar rodeado por algunos de los lugares más visitados de la ciudad.
Fue diseñado siguiendo el estilo del Renacimiento italiano y cuenta con cuidados senderos, arcos decorativos y esculturas que invitan a pasear sin prisas.
Es uno de esos rincones perfectos para hacer una pausa durante la ruta y disfrutar de unos minutos de calma lejos del bullicio del centro.
En la zona noreste del jardín se encuentra un monumento de granito negro dedicado a la Rosa Blanca (Weiße Rose), un grupo de resistencia formado principalmente por estudiantes de la Universidad de Múnich.
Este movimiento se opuso pacíficamente al régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Tres de sus miembros fueron ejecutados por organizar protestas contra el régimen, y hoy este monumento sirve como homenaje y recuerdo de su valentía.
20. Fünf Höfe, compras y arquitectura moderna
Si después de tantos monumentos te apetece dedicar algo de tiempo a las compras, el Fünf Höfe es una opción muy interesante en el centro de Múnich.
Este elegante complejo comercial reúne unas 60 tiendas de primeras marcas, además de cafeterías, bares, restaurantes y galerías de arte.
Más que un simple centro comercial, destaca por su arquitectura moderna y sus patios interiores llenos de detalles. Es un buen lugar para pasear tranquilamente, tomar un café o refugiarse en un día de lluvia.
21. Excursiones desde Múnich, mucho más allá de la ciudad
Aunque Múnich tiene suficientes atractivos para varios días, en sus alrededores hay muchos sitios que bien valen una excursión.
Si dispones de tiempo, merece mucho la pena hacer alguna escapada de un día para descubrir paisajes alpinos, pueblos históricos y escenarios únicos.
Algunas de las excursiones más recomendables desde Múnich son:
- Salzburgo, una ciudad de cuento en Austria, a la que puedes llegar cómodamente en tren.
- Núremberg, una ciudad histórica con un casco antiguo lleno de encanto.
- El Nido del Águila, el famoso refugio de montaña situado en los Alpes bávaros.
- El monte Zugspitze, la montaña más alta de Alemania, con vistas espectaculares.
- Berchtesgaden y Obersalzberg, una zona de gran belleza natural y enorme importancia histórica.
Son escapadas perfectas para conocer una Baviera más auténtica.
22. Castillo de Neuschwanstein, el castillo de cuento que inspiró a Disney

El Castillo de Neuschwanstein es la excursión más popular desde Múnich y uno de esos lugares que parecen sacados de una película.
Su construcción comenzó en septiembre de 1869 por orden del rey Luis II de Baviera, quien quería crear un castillo inspirado en las fortalezas medievales de los antiguos caballeros alemanes.
Luis II pasó a la historia como el «rey de los cuentos de hadas», y no es difícil entender por qué al contemplar esta espectacular construcción rodeada de montañas y bosques. Su diseño sirvió como inspiración para el famoso Castillo de Cenicienta de Walt Disney.
Para visitar el interior del castillo hay que planificar bien la visita, ya que únicamente se puede acceder mediante una entrada con hora asignada y una visita guiada.
Durante los meses de verano, cuando recibe más turistas, lo más recomendable es reservar con bastante antelación.
Si viajas en coche desde Múnich, el trayecto hasta Hohenschwangau dura unas dos horas. Allí deberás dejar el vehículo y continuar a pie por el sendero que sube hasta el castillo.
Otra opción es utilizar el transporte público. Desde la estación central de Múnich, el tren te llevará hasta Füssen y desde allí podrás conectar en autobús con Hohenschwangau. El viaje completo dura aproximadamente tres horas.
Una alternativa cómoda es contratar una excursión organizada desde Múnich. Además del transporte, suelen incluir explicaciones durante el trayecto y la visita al castillo, lo que permite disfrutar mucho más de la experiencia.
Excursiones recomendadas: Excursión al Castillo de Neuschwanstein y Excursión al castillo de Neuschwanstein y el palacio de Linderhof con guía
23. Memorial del Campo de Concentración de Dachau, una visita para recordar
El Memorial de Dachau es una de las visitas más importantes y emotivas que se pueden realizar cerca de Múnich.
Durante los doce años que estuvo activo el campo de concentración, más de 200.000 prisioneros fueron recluidos aquí y más de 41.000 personas murieron a causa del hambre, las enfermedades, las torturas y los asesinatos.
Hoy, el antiguo campo se conserva como un lugar de memoria que ayuda a comprender uno de los capítulos más oscuros de la historia europea.
Durante la visita puedes recorrer los espacios por los que pasaban los prisioneros, desde su llegada al campo hasta las zonas donde vivieron el sufrimiento y la persecución.
Es una experiencia dura, pero también una de las más necesarias para conocer el pasado y evitar que estos hechos caigan en el olvido.
El memorial abre todos los días de 9:00 a 17:00 y la entrada es gratuita.
Si llegas en coche, debes tener en cuenta que el aparcamiento tiene coste. Para ir en transporte público, toma la línea S2 desde la estación central de Múnich hacia Dachau. El trayecto dura aproximadamente entre 25 y 30 minutos.
Excursión recomendada: Excursión al Memorial de Dachau
24. Museo BMW, una visita imprescindible para los amantes del motor
Si eres aficionado a los coches, el Museo BMW es una visita que te gustará.
Desde la estación central de la ciudad se llega fácilmente en tren en unos 20 minutos. Debes bajarte en la estación Olympiazentrum y caminar unos minutos hasta el museo.
Encontrarlo no tiene pérdida: su característica arquitectura con forma de cuatro cilindros recuerda directamente al diseño de un motor BMW.
En el interior descubrirás la evolución de la marca a través de vehículos históricos, prototipos y modelos que han marcado la historia del automóvil.
25. Palacio de Schleißheim, una última joya barroca
Si los palacios ocupan un lugar importante en tu lista de cosas que ver en Múnich, guarda tiempo para visitar el Palacio de Schleißheim.
Este enorme conjunto palaciego está formado por tres edificios: el Palacio Antiguo, el Palacio Nuevo y el Palacio de Lustheim, todos ellos rodeados de amplios jardines.
La historia del complejo se remonta a Guillermo V, duque de Baviera entre 1579 y 1597 y miembro de la poderosa familia Wittelsbach.
Aunque se encuentra en las afueras de Múnich, llegar hasta allí es bastante sencillo. En transporte público, puedes tomar un tren de unos 30 minutos hasta Oberschleißheim y después caminar aproximadamente 15 minutos hasta la entrada del palacio.
Si prefieres ir en coche, el trayecto desde el centro de Múnich suele durar entre 20 y 30 minutos.
Una forma especialmente bonita de disfrutarlo es asistir a un concierto nocturno en el palacio, una experiencia que combina música clásica y un escenario histórico incomparable.
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