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Qué hacer en Niza: 20 planes imprescindibles

Las mejores cosas que hacer en Niza

Si tienes pensado visitar la Costa Azul de Francia es importante que conozcas algunas de las mejores cosas que hacer en Niza.

Niza, joya de la Costa Azul, es un popular destino vacacional conocido por su belleza natural, rica historia, dinámica cultura, espléndida arquitectura y sus encantadoras calles del casco antiguo. 

Situada entre el Mediterráneo y las montañas, la capital de la Riviera francesa ofrece una amplia gama de actividades. Esta son algunas de las mejores cosas que hacer en Niza:

Que hacer en Niza: 20 planes imprescindibles

1. Anímate a hacer un free tour por Niza

Que hacer en Niza

El casco antiguo de Niza, conocido como Vieux Nice, es una joya histórica con reconocimiento de la UNESCO. Además de ser un imprescindible que hay que visitar, también es una de las mejors opciones donde alojarse en Niza, especialmente si viajas para pocos dias.

Es un barrio lleno de callejuelas estrechas, casas con tejados rojos y fachadas coloridas que transporta a los visitantes al siglo XVIII. Recorrerlo es una de los planes qué hacer en Niza de forma obligada. 

Su casco antiguo es uno de los principales atractivos de la capital de la Riviera francesa, y para conocerlo de un vistazo es una buena idea apuntarse a este free tour con guía de habla española. 

Pasear por las calles adoquinadas de la Vieux Nice es una experiencia verdaderamente encantadora, conociendo sus edificios históricos y visitando sus comercios tradicionales. 

El casco antiguo es conocido por sus mercados, como el de Cours Saleya, con sus coloridos puestos de flores, plazas pintorescas, como Masséna o la Plaza del Palacio de Justicia.

También es conocido por sus iglesias barrocas como la Catedral de Sainte-Réparate, la iglesia de Gesù y la Iglesia de San Martín y San Agustín. 

La zona no solo está repleta de maravillas de otros tiempos, sino que también ofrece una animada vida nocturna, con bares y restaurantes donde disfrutar de lo mejor de la cocina nizar.

Para conocer más a fondo el casco antiguo de Niza y mucho más, tienes la posibilidad de realizar este free tour.

>>> Free Tour por el casco antiguo de Niza <<<

2. Recorrer en bicicleta el emblemático Paseo de los ingleses

El paseo marítimo de los ingleses, Promenade des Anglais o simplemente “el Prom”, como lo conocen los locales, es uno de los atractivos famosos a nivel internacional de Niza, una visión típica de la Riviera francesa. 

Este paseo bordea la costa de la Bahía de los Ángeles, ofreciendo vistas espectaculares del Mediterráneo azul intenso. Tiene una longitud cercana a los 7 kilómetros y muchos atractivos que visitar. 

Recorrer el emblemático Paseo de los Ingleses es una de las mejores experiencias qué hacer en Niza. Para recorrerlo utiliza una bicicleta, una de las formas más cómodas y divertidas de hacerlo. Podrás aprovechar el carril bici exclusivo para ciclistas. 

Además, las diversas estaciones de autoservicio Vélo Bleu en varios puntos del paseo facilitan la tarea, pues permiten alquilar bicicletas para recorrer sus distintos tramos. 

A lo largo de este intenso recorrido se pueden admirar las elegantes fachadas de edificios Belle Époque, como el famoso Hotel Negresco y el Palacio de la Méditerranée, disfrutando de la brisa marina. 

Igualmente, se pueden hacer paradas en las playas públicas cercanas, descansar en una terraza frente al mar o sentarse en las icónicas «chaise bleue«, sillas azules símbolo de la ciudad.

3. Sumergirse en el Mercado de flores de Cours Saleya, un plan obligado que hacer en Niza

Mercado de flores de Cours Saleya, un plan obligado que hacer en Niza

El mercado de flores de Cours Saleya, conocido localmente como Marché aux Fleurs, es uno de los destinos más atractivos para los visitantes de Niza, que atrae igualmente a multitud de lugareños. 

Ubicado entre el casco antiguo y la playa, está justo frente a la bahía de los Ángeles. Este mercado al aire libre data de 1897 y es famoso por su amplia variedad de flores.

Alberga tanto de especies locales como exóticas, y es considerado uno de los más bonitos de Francia. 

Con alrededor de 50 vendedores, el mercado ofrece un espectacular abanico de colores y aromas, desde rosas y azucenas hasta geranios y claveles y el paseo entre sus puestos es una verdadera delicia. 

Además, también es un centro de actividad diaria donde se pueden encontrar frutas, verduras, productos artesanales y especialidades gastronómicas locales. 

Al atardecer, cuando se levanta el mercado, el espacio se transforma en un animado lugar de encuentro social, con terrazas que invitan a disfrutar del ambiente. 

Los lunes, el mercado se transforma en un rastrillo de antigüedades, el Marché de la Brocante, donde los visitantes pueden explorar y adquirir una variedad de objetos únicos.

4. Pasear por el encantador Puerto Lympia

El Puerto de Niza, también conocido como Port Lympia, es uno de los lugares más icónicos de la ciudad. Sin duda, una de las obligadas visitas que hacer en Niza. Situado en el extremo más oriental, constituye una alegre extensión del famoso Paseo de los Ingleses.

Este puerto, que data del siglo XVIII y fue construido por Carlos Emmanuel III de Saboya, se ha convertido en un lugar pintoresco que combina tradición y modernidad

Sus coloridos edificios de estilo genovés enmarcan un entorno único donde coexisten lujosos yates y embarcaciones pesqueras locales. Port Lympia también es un punto de partida para ferris hacia Córcega. 

Siendo parte importante de la historia de la región, este enclave estratégico alberga monumentos históricos como la iglesia de Notre-Dame-du-Port y la escalera monumental que domina el muelle de Cassini. 

Pasear por el puerto otra experiencia encantadora, especialmente por la noche, cuando el ambiente se anima con los numerosos restaurantes y cafeterías que lo rodean. 

La vista de los barcos amarrados, junto con la espectacular panorámica de la costa, crea un paisaje único. Además, se puede disfrutar de actividades como un mercado de pulgas y arte callejero.

5. Contemplar impresionantes vistas de la ciudad desde la Colina del Castillo

Contemplar impresionantes vistas de la ciudad desde la Colina del Castillo

La Colina del Castillo, o Colline du Château, es uno de los lugares más significativos de la capital de la Riviera francesa, que alberga importantes vestigios históricos y ofrece espectaculares vistas de la ciudad y la bahía.

Como tal, está considerado como uno de los mejores miradores de Niza. Este lugar fue fundado hace milenios como asentamiento de comerciantes griegos y ha sido un enclave estratégico a lo largo de la historia. 

La colina, que se eleva sobre el casco antiguo, fue el hogar de una fortaleza militar que dominó la región desde los siglos XI hasta XVIII. 

El parque que hoy se encuentra en la colina, diseñado en 1828 por el rey de Cerdeña, cuenta con un jardín paisajístico y una impresionante cascada artificial

El ascenso a la cima se puede hacer tanto a pie, enfrentando más de 200 escalones, como mediante un ascensor gratuito de estilo art déco

Una vez arriba, las vistas panorámicas son impresionantes, abarcando el casco antiguo, el Puerto Lympia, el Paseo de los Ingleses y las montañas circundantes. También se puede apreciar la inmensidad del Mediterráneo. 

Además, las ruinas de la antigua fortaleza y un histórico cementerio añaden un valor cultural al lugar.

6. Descansar en la tranquilidad del Parque Fénix

El Parque Fénix, es un espléndido oasis verde de 7 hectáreas que ofrece un espacio ideal para descansar del ajetreo de un largo día de visitas y actividades y disfrutar plenamente de la naturaleza, viviendo la tranquilidad del paisaje. 

Creado en 1990, el parque atrae a más de 350.000 visitantes al año, quienes pueden explorar su amplia diversidad botánica y conocer los animales de su pequeño zoológico. 

Entre sus principales atractivos destaca un imponente invernadero llamado “Le Diamant Vert”, que con más de 7.000 metros cuadrados y 25 metros de altura, recrea seis climas tropicales y subtropicales

Este invernadero alberga más de 2.500 especies de plantas, incluyendo palmeras, orquídeas y plantas aromáticas. 

Pasear por los más de 20 jardines temáticos del Parque Fénix, permite a los visitantes sumergirse en un entorno paisajístico muy diverso que va desde el marco de los oasis del desierto hasta una peculiar colección de plantas similares a las prehistóricas. 

Además de su rica flora, el zoológico del parque también es hogar de una interesante variedad de fauna exótica, con más de 2.000 animales de 70 especies, incluyendo especies tan diversas como flamencos, canguros y nutrias.

7. Hacer una excursión a la glamurosa Mónaco y la pintoresca Èze

Hacer una excursión a la glamurosa a Mónaco

Entre las posibles excursiones que hacer en Niza más habitualmente elegidas destaca la visita de Mónaco, que se suele combinar con el cercano y pintoresco pueblo medieval de Èze. 

El pequeño principado de Mónaco, a solo 13 kilómetros de Niza, es especialmente famoso por su lujo y glamour. Ubicado en la roca conocida como «Le Rocher«, ofrece vistas impresionantes del mar y el puerto.

En Mónaco se pueden visitar atractivos como el Palacio del Príncipe, la Catedral de San Nicolás y el Museo Oceanográfico, fundado por el Príncipe Alberto I, que alberga espectaculares exposiciones de vida marina. 

El corazón del lujo del principado está en el célebre barrio de Montecarlo, donde destacan su famoso Casino y las tiendas exclusivas y restaurantes elegantes que atraen a los ricos y famosos de todo el planeta. 

Respecto a la localidad de Èze, se encuentra a una altura de 400 metros sobre el mar y es muy reconocida por sus calles adoquinadas y arquitectura antigua. 

Entre sus monumentos más emblemáticos destaca la iglesia de Notre Dame de l’Assomption y el Jardín Exótico, ubicado en las ruinas de un castillo, en un lugar que ofrece preciosas vistas panorámicas de la Riviera.

Si quieres descubrir desde Niza la encantadora Mónaco y el bonito pueblo medieval de Èze. Te recomiendo la siguiente Excusión a Mónaco y Éze de 4h horas y media de duración.

Durante esta excursión recorrerás sus puntos más emblemáticos, conocerás parte de los monumentos más destacados y más curiosidades de cada una.

8. Probar las delicias de la gastronomía callejera de Niza un imprescindible que hacer en Niza

Probar la gastronomía callejera de Niza un imprescindible que hacer en Niza

La cocina de Niza es todo un orgullo para sus habitantes, caracterizada por su enfoque mediterráneo y fuertes influencias de su pasado italiano

Aunque, naturalmente, hay excelentes restaurantes en la ciudad, la comida disponible en puestos callejeros es muy apreciada, y no solo por los turistas. 

Entre las especialidades más habituales que se encuentran, la ensalada de Niza es un clásico que combina atún, tomate, verduras crudas, anchoas, huevos duros, aceitunas y una vinagreta de aceite de oliva, ofreciendo un sabroso conjunto de sabores. 

Otra delicia local es la famosa socca, un panqueque elaborado con harina de garbanzos, que resulta ideal para disfrutar como comida callejera. 

La pissaladière es una tarta típica, similar a la pizza, hecha con cebolla confitada, pasta de sardinas y anchoas, ideal para comer al paso, mientras que el pan bagnat es una especie de sándwich con ingredientes típicos de la ensalada nizarda en un pan redondo. 

También se pueden mencionar, entre tantas otras delicias de la gastronomía de Niza, los farcis niçois, sobre la base de verduras mediterráneas como calabacines y pimientos, rellenas de carne picada y horneadas.

9. Asistir a un emocionante espectáculo en la Ópera, un plan que hacer en Niza inolvidable

Asistir a un espectáculo en la Ópera, un plan que hacer en Niza inolvidable

Desde su inauguración, en 1885, la Ópera de Niza se ha consolidado como un emblemático centro cultural y musical en el casco histórico de Niza. 

Este magnífico edificio, reconstruido tras el incendio de 1881  , destaca por su impresionante arquitectura de estilo italiano, obra del arquitecto François Aune, con planos aprobados por el renombrado Charles Garnier. 

La fachada, construida con mampostería de piedra y ladrillo, es un reflejo de la riqueza de la época, adornada con faroles de gas que iluminan su esplendor. 

La Ópera ha acogido a grandes figuras de la música, en un entorno lujoso que se aprecia en el interior del teatro. Alberga una rica decoración en tonos dorados y rojos que ofrece un ambiente acogedor y grandioso. 

Con capacidad para 1.000 espectadores, la sala principal, dispuesta en forma de «herradura», es el escenario perfecto para disfrutar de un espectáculo inolvidable. 

Una interesante opción cultural qué hacer en Niza es sacar una entrada para asistir a uno de los variados espectáculos que se celebran en esta prestigiosa institución.

Entre sus espectáculos se celebran desde óperas y ballets hasta conciertos de música clásica, gracias a la colaboración de la Orquesta Filarmónica de Niza y el Ballet Nice Méditerranée.

10. Navegar para admirar la belleza costera desde el mar

Sin duda, un recorrido en barco por la costa de Niza es una de las mejores maneras de disfrutar de la belleza natural de la Riviera, con vistas que no se pueden apreciar desde tierra. 

Explorando las impresionantes aguas azules del Mediterráneo se observan multitud de calas rocosas, ensenadas ocultas y villas encantadoras, todo ello contrastando con las montañas circundantes y ejemplares de arquitectura histórica de la región. 

Durante la travesía, incluso, es posible observar fauna marina local, como delfines, que añaden un toque especial a la experiencia. 

Hay muchas opciones disponibles en el puerto de Niza para hacer excursiones en barco, que suelen dirigirse, principalmente, hacia la Baie des Anges, pasando por Cap de Niza y la Citadelle y permitiendo a los pasajeros admirar los antiguos pueblos que se aferran a las laderas. 

Esta ruta popular suele ofrecer, además, paradas para nadar en aguas cristalinas, en lugares alejados de las multitudes. 

También existe la opción de ir más allá y explorar pintorescos destinos costeros como Villefranche-sur-Mer, Saint-Jean-Cap-Ferrat y Beaulieu-sur-Mer. 

Algunas excursiones incluso continúan hasta Mónaco o Cannes, brindando la oportunidad de experimentar el glamour y la sofisticación de la Riviera desde el mar.

>>> Excursión por la Costa Azul <<<

11. Compartir con los habitantes de Niza la magia del Carnaval

Niza la magia del Carnaval

Aunque el Carnaval se celebra cada año en un momento muy concreto del calendario, en el mes de febrero, participar en él no puede dejar de citarse como una de las mejores cosas que hacer en Niza. 

Este Carnaval es uno de los más famosos y coloridos del mundo, atrayendo a cientos de miles de visitantes. 

Este evento internacional combina tradición, arte y entretenimiento, destacándose por sus desfiles multicolores y las icónicas batallas de flores, que tienen lugar en el Paseo de los Ingleses. 

Su historia se remonta a 1294, aunque evolucionando hasta convertirse a finales del siglo XIX en un espectáculo que se celebra cada año representando un tema diferente. 

Durante más de quince días, la ciudad se llena de festejos donde la burla, el humor y la poesía cobran vida a través de diversas actividades. 

Los festejos se articulan en torno a dos manifestaciones principales como son el Corso carnavalesco, que incluye desfiles diurnos y nocturnos, y la Batalla de flores.

La plaza Masséna es el epicentro de los desfiles, donde se exhiben una serie de carrozas alegóricas adornadas con luces y colores brillantes, acompañadas de músicos yartistas de calle.

12. Ver atardecer en las sendas del parque de Mont Boron

El Parc Forestier du Mont Boron, ubicado entre el puerto de Niza y la localidad vecina de Villefranche-sur-Mer, es un refugio natural que ofrece una escapada perfecta del bullicio urbano. 

Este bosque mediterráneo, que se extiende por 57 hectáreas, cuenta con caminos arbolados que invitan al senderismo entre una exuberante vegetación que incluye especies como pinos de Alepo, olivos y encinas. 

La ruta principal se extiende por 11 kilómetros, siendo ideal tanto para deportistas como para simples paseantes que buscan un respiro fresco en medio de la naturaleza. Sus caminos están bien diseñados para que no supongan excesivo esfuerzo. 

La práctica del senderismo en Mont Boron se transforma en una actividad con una magia especial al atardecer, cuando los senderos conducen a miradores que ofrecen vistas espectaculares de la Costa Azul en los momentos de la puesta de sol

Desde la cima del monte es posible contemplar en detalle la Bahía de Niza y Villefranche, creando un panorama ideal que hace difícil resistir la tentación de plasmarlo en fotografías. 

Además, el parque alberga el Fuerte del Mont Alban, una fortaleza del siglo XVI que también brinda una perspectiva única de la zona.

13. Disfrutar de las playas típicas de la Costa Azul

Disfrutar de las playas típicas de la Costa Azul

Sin duda, las playas de Niza son otro de sus grandes activos, a orillas del Mar Mediterráneo. A lo largo del paseo de la Promenade des Anglais se extienden numerosas playas que ofrecen diversas opciones para disfrutar del sol y el mar. 

Las hay tanto públicas como privadas, aunque la diferencia está en que estas últimas brindan servicios de lujo, como tumbonas y acceso a restaurantes, mientras que las otras tienen instalaciones más básicas y limitadas.

Entre las más destacadas, la playa de Carras es una de las más largas y accesibles, ideal para familias y con servicios de deportes acuáticos.

También destaca la playa de la Ópera es la más cercana al casco antiguo, perfecta para un baño rápido, pero suele estar muy concurrida en verano. 

Especialmente conocida por su glamour, es la playa de Beau Rivage, única que cuenta con un tramo de arena artificial, ofreciendo una amplia gama de servicios. 

Todas ellas son playas de guijarros, aunque quien quiera disfrutar de una playa de arena solo tiene que desplazarse a la vecina localidad de Villefranche-sur-Mer.

En Villefranche-sur-Mer se encuentra la famosa playa de Marinières, muy popular por su acceso libre y su ambiente familiar.

14. Seguir las huellas de la presencia romana de la antigua Cemenelum

Otra actividad muy interesante que hacer en Niza es seguir las huellas de la importante presencia romana en el desarrollo de la ciudad. Al norte de la localidad, en el barrio de Cimiez destaca de forma especial esa presencia. 

En la antigüedad, esta zona era conocida como Cemenelum, fundada por Augusto en el 14 a.C. y habitada hasta el siglo VII d.C. Durante su apogeo, Cemenelum fue la capital de la provincia romana de los Alpes Marítimos y conserva importantes vestigios de su pasado. 

Las Arenas de Cimiez, antiguo anfiteatro construido y ampliado entre los siglos  I d.C., y III d.C, es uno de los principales atractivos de la zona. 

Con capacidad para alrededor de 5.000 espectadores, este espacio destinado a eventos públicos y peleas de gladiadores fue abandonado en el siglo IV y redescubierto en excavaciones recientes. 

También se pueden observar las termas romanas, que reflejan la opulencia de Cemenelum. Se han identificado tres complejos termales, entre los que se puede apreciar que contaban con sofisticados sistemas de calefacción. 

Para profundizar en la historia romana de la región, el Museo Arqueológico de Niza ofrece una rica colección de objetos hallados en las excavaciones, incluyendo cerámica, joyería y estatuas.

15. Admirar la obra de dos maestros de la pintura moderna: Matisse y Chagall

Museo Matisse en Niza

La estancia en Niza permite la oportunidad de visitar dos interesantes museos dedicados a dos grandes maestros del arte moderno: Henri Matisse y Marc Chagall. 

El Museo Matisse, inaugurado en 1963, rinde homenaje a este influyente pintor francés, principal representante del fauvismo, quien pasó gran parte de su vida en la Costa Azul y falleció en Niza en 1954. 

El museo, ubicado en la Villa de las Arenas, una hermosa mansión genovesa del siglo XVII, alberga cerca de 600 obras del artista, así como objetos personales, fotografías y diferentes exposiciones temporales. 

Su colección incluye una importante representación de la obra escultórica y gráfica de Matisse, destacando su evolución artística y su conexión con Niza. 

Por otro lado, el Museo Marc Chagall contiene una interesante colección de obras de este artista bielorruso. La exposición fue concebida para reunir los 17 lienzos que componen su «mensaje bíblico», basados en el Antiguo Testamento. 

El edificio, con una arquitectura moderna y hermosas vidrieras, ofrece un viaje poético a través del universo creativo de Chagall.

El universo creativo de Chagall incluye pinturas, esculturas y cerámicas, además de constituir un espacio cultural que organiza conciertos y proyecciones sobre su vida.

16. Ir de compras por la prestigiosa Avenida Jean Medecin

La avenida Jean Médecin es la principal calle comercial de Niza, extendiéndose aproximadamente 900 metros desde la importante plaza Masséna. 

Esta vía, predominantemente peatonal, está siempre animada por un gran número de peatones y presenta un gran ambiente gracias a su variada oferta comercial

A lo largo de la avenida se pueden encontrar desde pequeñas boutiques hasta grandes almacenes, abarcando todo tipo de comercios, incluyendo tiendas de electrónica y locales de comida rápida como McDonald’s y KFC. 

La avenida alberga importantes cadenas de moda, como Zara, H&M o Sephora, así como los grandes almacenes Galeries Lafayette y el centro comercial Nice Étoile, que cuenta con alrededor de 100 tiendas y restaurantes. 

Este último ofrece una selección diversa de marcas internacionales y locales, lo que lo convierte en un destino ideal para quienes buscan una experiencia de compras completa. 

Además, la zona circundante está repleta de restaurantes y el ambiente se mantiene animado durante toda la tarde y noche. 

La avenida también cuenta con atractivos culturales, como la Basílica de Notre-Dame, y por la noche se ilumina con una instalación artística llamada L’amorce du bleu, que resalta el color del mar Mediterráneo.

17. Caminar junto al mar por el sendero del Litoral de Cap Ferrat

Cap Ferrat en Niza

Hacia el este de Niza, a no más de 10 kilómetros de distancia, se encuentra la pintoresca península de Cap Ferrat. 

Rodeando todo su perímetro, de unos 10 kilómetros de longitud, discurre una ruta costera llamada Sentier du Littoral, una caminata panorámica que merece mucho la pena recorrer. 

Este paseo ofrece ininterrumpidas vistas espectaculares del Mediterráneo, pasando junto a calas rocosas, playas escondidas y lujosas villas. 

El recorrido está dividido en tres secciones para quienes no quieran recorrer todo el perímetro, siendo una caminata fácil, mayormente pavimentada y llana. 

El camino pasa por puntos de interés como la Villa Kerylos y la Villa Ephrussi de Rothschild, con accesos directos al agua en lugares como las espléndidas playas des Fossettes o Paloma Beach, considerada la más pintoresca de la península. 

Según se va avanzando en dirección meridional, el paisaje se va haciendo más aislado y rocoso, especialmente en el extremo sur de la península. Es el tramo más remoto, bordeado por rocas blancas y escarpadas, donde se pueden ver el mar abierto y el faro. 

En su conjunto, Cap Ferrat es un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza y su impresionante entorno arquitectónico y natural.

18. Conocer los templos más significativos de Niza

Los templos de Niza son testimonio importante de su rica diversidad cultural e histórica, reflejando una mezcla de estilos arquitectónicos que van desde el barroco hasta el neogótico, e incluso el ortodoxo ruso. 

Entre los templos más destacados se encuentra la Catedral de Santa Reparata, construida entre 1650 y 1699. 

Este edificio barroco, con su imponente campanario blanco y una cúpula que recuerda a San Pedro de Roma, alberga reliquias de Santa Reparata, patrona de la ciudad. Su interior es suntuoso, con diez capillas excepcionales y un altar mayor ricamente ornamentado. 

La Basílica de Notre-Dame es la iglesia más grande de Niza y se erige en estilo neogótico inspirado en las catedrales de París y Angers. 

Construida entre 1864 y 1879, cuenta con dos torres de 65 metros y un impresionante rosetón que representa la Asunción de María. Su interior destaca por sus capillas laterales y bellas vidrieras. 

Igualmente, hay que destacar la imponente Iglesia Ortodoxa Rusa, la más grande fuera de Rusia, construida en 1912 en honor al zar Nicolás II. 

Su arquitectura, con seis cúpulas bulbosas, se asemeja a la catedral moscovita de San Basilio y su interior está adornado con coloridos frescos.

19. Tomar un café en la distinguida plaza Massena

Tomar un café en la distinguida plaza Massena

La Plaza Masséna es uno de los lugares más significativos de Niza, situada cerca del famoso paseo de los ingleses. 

Nombrada así en honor a uno de los generales de Napoleón, esta amplia plaza peatonal conecta la parte antigua de Niza con sus distritos más modernos, siendo un concurrido punto de encuentro. 

Acoge una hermosa arquitectura neoclásica, rodeada de edificios de color ocre y rojo y un espectacular suelo de diseño geométrico en blanco y negro que atrae la atención. 

Tomar un café en alguna de las terrazas de la plaza es una experiencia única que permite disfrutar del animado ambiente y de espectáculos callejeros que a menudo tienen lugar. 

La plaza es un lugar concurrido tanto durante el día como por la noche, cuando se ilumina y adquiere un encanto especial. En su centro, destaca la fontaine du Soleil, decorada con una gran estatua del dios Apolo. 

Ocupan un lugar muy destacado las modernas esculturas de Jaume Plensa, conocidas como «Las Conversaciones», que representan a figuras humanas sentadas y simbolizan la conexión entre los continentes. 

Las esculturas se iluminan al anochecer creando un espectáculo visual nocturno inolvidable.

20. Practicar esnórquel en la bahía de Villefranche sur Mer

 Villefranche-sur-Mer es un encantador pueblo costero a pocos minutos de la capital de la Riviera. Famoso por su profunda bahía natural, permite disfrutar con una de las actividades más interesantes que hacer en Niza, como es la práctica del esnórquel. 

Este destino privilegiado, a orillas del Mediterráneo y resguardado por impresionantes colinas, ha crecido hasta convertirse en el mayor puerto de cruceros de la Costa Azul. 

La bahía, que se extiende 2,5 km de largo y 1,5 km de ancho, es una de las más profundas del Mediterráneo occidental. Con hasta 50 metros de profundidad en su centro,  la convierte en un lugar ideal para la observación de la rica biodiversidad marina

Las aguas cristalinas de la costa rocosa de Villefranche-sur-Mer favorecen la visibilidad y el microclima suave permite una temperatura agradable del agua, que ronda los 20º.

Las condiciones son perfectas para disfrutar de diversos puntos de inmersión, desde pecios históricos hasta arrecifes artificiales que sirven como oasis submarinos. 

La vida marina incluye una variedad de peces coloridos, meros, morenas, y ocasionalmente delfines, así como pulpos o cangrejos. Además, la presencia de praderas de posidonia resalta la importancia ecológica de la bahía.

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