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Dónde alojarse en Hvar: las 10 mejores zonas

Dónde alojarse en Hvar

Las zonas más populares donde alojarse en Hvar son Hvar Town, su capital, Stari Grad y Jelsa. Sin embargo, no son las únicas recomendables. Hay otras, menos turísticas, que también son un acierto total. 

Desde que los griegos fundaran la primera colonia en el 384 a.C., Hvar ha estado ocupada por macedonios, romanos, bizantinos, eslavos, húngaros, venecianos, turcos o austriacos, entre otros pueblos, lo que le permite presumir de contar con un patrimonio artístico y arquitectónico envidiable y de los mejores del Mar Adriático.

Con el punto más alto en el Monte San Nicolás, a 626 metros, Hvar también es famosa por su vegetación: frondosos bosques de pino , mucho romero y grandes plantaciones de lavanda, cuya exportación supone una parte importante del PIB de la isla. 

También destacar que es la isla más larga del Adriático, cuenta con algo menos de 12.000 habitantes y, pese a poseer dos pistas para el aterrizaje de aeroplanos, la forma más común de llegar a ella es en ferry, especialmente desde la vecina Split, o en cruceros desde otros puntos del Mediterráneo.

Destino turístico donde los haya, la hacen famosa sus aguas claras y color turquesa, los buenos vinos y contar con una buena y variada red de alojamientos. 

La mayor densidad de hoteles, hostales, apartamentos y campings para alojarse en Hvar se da, como ya he comentado, en la propia capital, en Stari Grad y Jelsa.

Las mejores zonas donde alojarse en Hvar

1. Hvar Town, donde alojarse en Hvar para visitas turísticas y vida nocturna

Da nombre a un municipio donde también se incluyen las Islas Pakleni, archipiélago frente a la ciudad de Hvar y muy famoso por sus ocultas y paradisíacas playas y calas. 

En cuanto Hvar Town, es la población con mayor número de habitantes (algo más de 3.700), un puerto en el que pueden fondear grandes cruceros e inicio de la carretera 116, que atraviesa toda la isla. 

La ciudad es también el lugar donde encontrarás la mayor densidad de alojamientos para dormir en Hvar, la mayoría frente a la costa

En cuanto al ambiente que te encontrarás, la zona centro (que rodea a la Catedral de San Esteban) es la más turística, mientras que si te alejas hacia el interior o en dirección este y oeste por la costa, las sinuosas y antiguas calles van cambiando a espacios más abiertos salpicados de villas y urbanizaciones.

La Catedral de San Esteban no es el edificio más grande pero sí el más visitado por su localización en pleno centro, en la plaza del mismo nombre que comienza en el puerto. El templo data de los siglos XVI y XVII y predomina el estilo renacentista. 

Destacar su gran campanario con cuatro plantas, las tres últimas abiertas con espigados arcos. La entrada a la catedral tiene un coste pequeño, pero suele haber largas colas para acceder. La espera, no obstante, merece la pena. 

En el lado oeste de la plaza, ya en el puerto, también te recomiendo visitar la Loggia, edificio con varios usos como el de tribunal o centro de ocio para la élite de la sociedad. 

Fue levantado entre los siglos XVI y XVII, aunque ha sufrido varias remodelaciones, sobre todo después de la invasión de los turcos en 1571. 

Los atractivos por el casco antiguo no acaban ahí, ya que puedes todavía visitar otros templos como la Iglesia de San Marcos, el edificio del Arsenal, en el puerto y, sobre todo, al norte y siguiendo las viejas murallas de la ciudad, la Fortaleza Española, en lo alto de una colina, del siglo XVI y llamada así porque se cree que la diseñaron ingenieros españoles. 

Además de la belleza del edificio, las vistas de Hvar y el archipiélago de las islas Pakleni son espectaculares. 

Si continúas al norte, ya fuera de la ciudad, te encontrarás otra fortaleza: la de Napoleón, todavía a más altura, pero cuyo interior no se puede visitar. Aún así, las vistas son muy buenas.

Dejamos el patrimonio para hablar de los atractivos naturales de Hvar. Uno de los más importantes son sus playas. En el caso de Hvar, las más concurridas están al oeste: Bonj, Hula Hula, Majerovica o Podstine

Todas ellas destacan por sus equipamientos y servicios de ocio, y por sus aguas claras. No obstante, no esperes encontrar playas de arena fina dorada. Todo lo contrario, la mayor parte de su superficie es de gravilla, que alternan con zonas de calas y algunas áreas de arena.

Precisamente, si lo que buscas son playas al uso, en el archipiélago de las Islas Pakleni sí encontrarás playas ideales para tumbarte y tomar el sol. No son muy grandes, pero de buena calidad y se puede llegar a ellas en pequeñas embarcaciones que parten de Hvar.

Y si te gusta el naturismo, en general la costa adriática es un buen lugar para practicar el nudismo. Hay varias playas, pero la más famosa es Palmizana, en las Islas Pakleni.

Volvemos al casco antiguo y a sus antiguas y sinuosas calles para recomendártelo como el lugar ideal para realizar algunas compras. Las podrás hacer en la Plaza de San Esteban, y al sur en Kroz Burak. 

Hay de todo un poco, desde tiendas de ropa, joyerías y electrónica de consumo a las típicas de recuerdos y souvenirs donde comprar todo tipo de productos derivados de la lavanda: cremas, perfumes, jabones y hasta pulseras y colgantes.

Hvar Town también es un lugar ideal para probar la mejor gastronomía local, y croata en general. Encontrarás numerosos restaurantes alrededor de la catedral, de la Loggia y frente al puerto. Destacar de entre todos: Dalmantino, Fig Hvar o Zori. 

En cuanto a los platos estrella, recomendarte los mariscos y pescados frescos como el pulpo, el steak-tartar de atún o la Gregada o rodaballo en salsa; carnes como la Pasticada o ternera en salsa; los buenos vinos locales; pastas como los gnocchis istra (pasta italiana con trufa), o los dulces y postres en forma de tartas de chocolate o queso. 

Después de comer, si quieres seguir disfrutando del ocio en Hvar, lo podrás hacer de sobra. De hecho, la ciudad es famosa por su oferta en pubs, discotecas y clubs de playa. 

En la zona centro, los mejores pubs están al lado de la Loggia, como Lola Bar o Seven Hvar, y de la Catedral de San Esteban, donde destaca Ka’lavanda Music Bar o la discoteca Pink Champagne Hvar. 

Si prefieres locales frente al mar, recomendarte Carpe Diem Hvar al sur del puerto, o los Beach Bar de las playas del oeste. El ambiente en general es bueno y la gente local amable y hospitalaria.

2. Stari Grad, otra zona ideal para los amantes de la historia

Con algo menos de población que Hvar, es la ciudad más antigua de la isla. Fue fundada por los griegos como la colonia Pharos en la Edad Antigua y la desarrollaron bastante en base al cultivo de olivos y viñas. 

Su rico patrimonio histórico y natural ha convertido a Stari Grad en Patrimonio de la Humanidad. Su casco antiguo es el más turístico y, según te alejas de él, van apareciendo zonas más residenciales en forma de villas. 

Cuenta con un extenso puerto y las opciones para alojarse en Hvar por la zona se reparten por toda la ciudad en forma de apartamentos (a buen precio), hostales y unos cuantos resorts de lujo.

Una de las razones por las que Stari Grad es Patrimonio de la Humanidad es por la Fortaleza de Petar Hektorovic, pensador, humanista y poeta que vivió en el siglo XVI y que construyó este castillo para pasar las vacaciones de verano. 

Además del fabuloso estilo renacentista del edificio, destacar un estanque en el que el artista criaba peces. Tanta importancia le dio a los mismos que se convirtieron en musas de algunos de sus poemas. 

No muy lejos de aquí, cerca del puerto, otro lugar muy bonito y representativo de la arquitectura de la isla es la Plaza de Skor, nombre que se puede traducir como «astillero». La plaza se construyó entre los siglos XVII y XVIII y está rodeada de pequeños palacetes. 

Es un lugar muy acogedor donde también poder sentarse a tomar algo o comer en la terraza de «La gitana». 

No muy lejos, al sur, visita la Iglesia de San Juan, del siglo V y VI aunque posteriormente reformada. Más moderna es la de San Stephen (del siglo XVII).

Tampoco te pierdas el Monasterio Dominico de San Pedro Martir, a las afueras del sur de la ciudad, o el Museo Stari Grad para conocer la historia de la ciudad. 

En cuanto a yacimientos arqueológicos, destacar los yacimientos de la antigua Pharos en un lugar llamado Remete Garden, al este de la ciudad. 

Y más al oriente todavía, está la Llanura de Stari Glad, una planicie que se empezó a cultivar con los griegos pero, sobre todo, con los romanos. 

Al día de hoy, la organización de los campos de cultivo de griegos y romanos todavía se conserva, además de algunos restos arqueológicos, lo que ha convertido a la zona en Patrimonio de la Humanidad. 

Finalmente, en cuanto a playas, casi habrás de dejar la ciudad atrás, porque prácticamente toda la costa está copada por el puerto. De todas formas, recomendarte las playas Stari Grad, en la costa norte, y Lanterna en la costa sur.

Tampoco dejes Stari Grad sin hacer algunas compras. Alrededor del puerto encontrarás una buena oferta de tiendas de recuerdos como Soho y Suvenirnica Kolet, o Za Pod Zub, una tienda especializada en productos gourmet típicos de la isla.

En cuanto a restaurantes, además de «La Gitana» en la plaza de Skor, prueba la gastronomía local en Bistro Kod Damira o Antika, en la zona centro, o acércate a la costa norte del puerto donde hay varios restaurantes a pie de costa como Eremitz o Triton Restaurant. 

Estos bares con terrazas son también las mejores opciones para tomarse una cerveza, ya que Stari Grad no tiene la vida nocturna que sí tiene la capital. 

De todas formas, hay algunos bares más orientados al ocio nocturno como Lampedusa Bar o, cerca de la Playa Lanterna, Tramonto.

3. Zastrazisce, donde dormir en Hvar para los que buscan zonas poco turísticas

Si quieres conocer la Hvar menos turística, el municipio de Zastražišće es el lugar adecuado. El pueblo más grande (del mismo nombre) tiene 117 habitantes, por lo que sus atractivos se reparten por aquí y allá. 

Tendrás la ventaja de poder llegar fácilmente gracias a la carretera 116, pero no esperes encontrar muchos alojamientos para dormir en Hvar por los alrededores, excepto algunas villas.

Como el resto de la isla, el municipio cuenta con bastante vegetación y bosques de pino. Además, hay numerosas colinas que no hacen el horizonte tan aburrido. 

En una de esas colinas se encuentra el monasterio de Crkva Sv Nikola, al que se puede llegar por una carretera comarcal que nace de la 116. Un poco más al este, hay otro edificio religioso: el Crkva Sv. Barbara, esta vez de menor tamaño, tipo ermita. 

En cuanto al pueblo de Zastražišće, no hay mucho que hacer. De hecho, es un pueblo sin equipamientos turísticos donde la población local se dedica a la agricultura.

Más al norte, ya en la costa, hay tres playas con cierta afluencia turística: Veliki Pokrivenik, Dubac y Velika Stiniva. Esta última cuenta con un pequeño puerto, algunos pocos alojamientos y un restaurante. 

Duba es más tranquila pero también tiene restauración, y la primera es un lugar ideal para el descanso gracias a sus villas y apartamentos.

4. Zavala, donde alojarse en la playa con una buena relación calidad – precio

Dejamos el interior y la zona rural para volver a lugares turísticos como Zavala, población que se ha desarrollado en torno a varias playas, la más importante es la que le da nombre. 

Está al sur de la isla y rodeada de villas, apartahoteles y otras residencias para alojarse en Hvar por una buena relación calidad-precio. Algunos de ellos a pie de playa.

La playa de Zavala es la zona más animada de la población. También cuenta con un pequeño puerto, un pequeño paseo y hay partes de la playa de arena, mientras que otras son de gravilla. 

Al este hay otra pequeña playa, luego unos cuantos cientos de metros de calas, para luego llegar a la playa de Skalinada, donde también te puedes alojar en algunas de las villas y apartamentos que hay por la zona.

Zavala es también un lugar ideal para alquilar una bicicleta y darse una vuelta por los alrededores. También para hacer senderismo y conocer las plantaciones de lavanda, las viñas y subir a las cercanas colinas. 

Si prefieres el mar, puedes sumarte a una excursión en barco o practicar variados deportes acuáticos.

Aunque no hay muchos restaurantes, Zavala puede presumir de una buena oferta gastronómica. Alrededor de la playa puedes comer bien y por precios asequibles en Cofe Bar, Zaca Bar o el Restaurante Davor. 

Más al interior, en una zona repleta de villas, recomendarte el restaurante para familias Konoba. Y si te alojas en un apartamento y quieres cocinar en él, pásate por la panadería Pekarma, donde también puedes comprar otras cosas.

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5. Jelsa, una de las zonas más demandadas para alojarse en Hvar

En la costa norte y al final de una pequeña bahía, Jesla es una de las localidades más turísticas de la isla y también de las más pobladas con casi 2.000 habitantes

En cuanto a alojamientos, no hay muchos hoteles donde dormir en Hvar. Por el contrario, sí que encontrarás apartamentos de alquiler y campings. De hecho, hay cuatro en la parte este de la población, lo que reduce el coste medio de los alojamientos. 

Bien comunicada con el resto de la isla gracias a la 116, Jelsa posee un pequeño casco antiguo frente al puerto y está rodeada de bosques frondosos debido a la humedad de la zona.

En el mencionado casco antiguo, te recomiendo visitar el Museo Municipal de Jelsa para conocer mejor la historia de la zona y de sus monumentos. 

Uno de ellos es la Iglesia-fortaleza de Santa María. Fue construida en el siglo XIV, y en el XVI, tras el ataque de los turcos, fue reconstruida, esta vez de forma más sólida, de ahí que también la llamen «fortaleza». 

Otro templo de interés es el de Nuestra Señora de la Salud, al sur de la ciudad, ya a las afueras y sobre una colina repleta de olivos. Destaca su campanario y es visible desde toda la ciudad. 

De vuelta al casco antiguo, la zona del puerto es la más animada, con un largo paseo que lo recorre y repleto de cafeterías y tiendas de regalos. 

Precisamente siguiendo el paseo en dirección norte, además de encontrar servicios de alquiler de embarcaciones para navegar por la zona, hay un parque multiaventura: Adventure Park Hvar

Entre otras actividades, te ofrecen las de Paintball, un karting pero para vehículos a pedales, tiro al arco, un billar y futbolín gigantes, castillos hinchables, petanca y otros juegos para pequeños y mayores. 

Y en cuanto a playas, excepto una muy pequeña a la derecha del último muelle del puerto, las más visitadas están al este, con Mina como la más popular y donde hay un camping y una zona de juegos acuáticos.

De vuelta al puerto podrás realizar compras de regalos y recuerdos en las pequeñas tiendas que hay entre bar y bar. 

También, un poco hacia el interior, en la calle Antuna Dovronica hay algunas tiendas más, y al este, cerca de la playa de Mina, se encuentra la bodega Vina Tomic, con unas instalaciones muy antiguas (sótanos incluidos en estilo romano) y donde realizar catas y comprar vinos de la región.

Este último lugar puede ser un pequeño aperitivo de la rica gastronomía de la zona. Ya he mencionado los numerosos restaurantes frente al puerto, que se extienden también a su parte norte, con lugares como Me & Mrs Jones. 

Y en la zona sur, destacar Obala Bistro, la taberna Step Up o el elegante O’Mora. En general, te encontrarás establecimientos con precios medios, buenas instalaciones y con amplias terrazas orientadas al puerto.

La mayoría de estos bares y restaurantes abren hasta tarde (12 de la noche), pero si quieres alargar la noche un poco hay otros lugares como Tarantela, villa Verde o Mojito, coctelerías con terraza, frente al puerto y con buen ambiente.

6. Vrboska, una de las mejores zonas de Hvar para hacer senderismo y naturismo

No tendrás que ir muy lejos para disfrutar de la localidad turística de Vrboska, la cual se extiende por un estrecho brazo de mar y, como Jelsa, con una buena oferta de apartamentos para alojarse en Hvar

Rodeada de bosques al norte y de campos de cultivo (olivos y viñas) al sur, te encontrarás con una zona ideal para hacer senderismo y naturismo en las playas del norte.

La Iglesia de Santa María de la Piedad es considerada el centro de la ciudad. Te sorprenderá su diseño, más bien un castillo que una iglesia. Pero, como la de Jelsa, tras la invasión otomana, se tuvo que reformar para convertirla en fortaleza. 

No muy lejos, ya en el puerto, puedes conocer mejor la historia de Vrboska en el Museo del Pescador. De hecho, la ciudad se fundó en el siglo XV como puerto pesquero. Frente al museo hay un pequeño puente que une la parte norte con la sur y también un islote. 

Hacia el oeste, el brazo de mar se convierte en un canal navegable con algún puente más, lo que ha provocado que a Vrboska la llamen «pequeña Venecia«.

Prácticamente todo el puerto cuenta con un paseo y en él encontrarás algunas tiendas y restaurantes como Trica Garden, Skojic o Konoba Lem, en la orilla norte. 

También hay tabernas y bares como Nikola Vrboska, Konoba Pinjata, y al sur, a unos 600 metros, la discoteca Luda Koka (Pollo Loco), en medio de las viñas y olivares y con terraza y actuaciones en directo.

7. Gdinj, tranquilidad y playas muy vírgenes

Volvemos a zonas rurales en el centro de la isla, como es el municipio de Gdinj, con capital en un pequeño pueblo del mismo nombre y en la 116, por lo que es fácil llegar. 

Como te puedes imaginar, el ambiente no es muy turístico. De hecho, no hay alojamientos para dormir en Hvar por la zona, sino que tendrías que buscarlos en la costa norte o sur.

Pese a todo, en el pueblo de Gdinj hay algunos equipamientos y servicios como dos tiendas: Laveanda Havar y Grga. Son tiendas de ultramarinos, pero venden también productos típicos como los creados a base de lavanda. 

Además, el pueblo tiene cajero automático y un restaurante: Kastell Grill, con buenas opiniones, platos abundantes y precios más baratos que en las zonas turísticas.

Aunque la costa norte posee algunos lugares de interés, no hay carreteras directas desde el pueblo de Gdinj. Sin embargo, sí las hay hacia la costa sur, donde puedes visitar la Bahía de Medvidina, la Playa Perdida o la Playa de Soca. 

Estos lugares son ideales para unas vacaciones tranquilas en playas casi vírgenes que, no obstante, cuentan con apartamentos y villas donde poder alojarse en Hvar por precios bajos.

8. Milna, donde alojarse en Hvar para relajarse sin masas de turistas

Hablando de lugares tranquilos, otro destino muy interesante es este pequeño municipio al este de la capital, conectado por la 116 y con algunos equipamientos más que la vecina Gdinj y, sobre todo, hoteles y apartamentos para alojarse en Hvar.

Como otras poblaciones, Milna se extiende alrededor de una playa del mismo nombre. Aunque es de aguas someras y claras, es de piedras y guijarros. En cualquier caso, tendrás a tu disposición tumbonas para poder tomar el sol plácidamente. 

Además de la playa, el pueblo cuenta con una iglesia, bonitas calas y hay una tienda de vinos donde puedes comprar caldos locales.

En cuanto a restaurantes, Milna está mucho más preparada. Gran parte de ellos están en la costa este, donde fondean pequeñas embarcaciones y hay un pequeño paseo. 

No son restaurantes muy grandes pero cuentan con pequeñas terrazas para poder comer o cenar disfrutando de las vistas de la pequeña bahía. 

Los más populares son Moli Onte y Milina, con precios medios y buena gastronomía. Y si quieres tomarte algo por la noche, justo en la orilla de enfrente está Tiki Beach Bar, el bar del camping Mala Mina.

9. Sucuraj, dónde alojarse en Hvar por buenos precios

La zona oriental de la isla es la menos poblada y la ciudad más grande es Sucuraj, que tiene unos 400 habitantes y se ubica en la zona más oriental. 

Rodea a un brazo de mar, posee un puerto que conecta el pueblo con la Croacia continental y tiene algunos apartamentos turísticos para dormir en Hvar por buenos precios.

Alrededor del puerto encontrarás los lugares de mayor interés. Pueblo de pescadores desde hace siglos, también fue un lugar donde recalaron piratas y frontera con el Imperio Otomano. 

Los ataques de unos y otros hicieron que en el siglo XVI se construyera Tvrdava Fortica, una fortaleza de la que todavía queda la fachada principal. De aquella época también son St. George Church y St. Anthony

También vale la pena que te acerques al Faro de Sucuraj, el punto más oriental de la isla. Precisamente al norte del mismo está la extensa playa de Sucuraj. Y, de vuelta al puerto, al oeste, la otra playa de la población es Cesminica, como la anterior, casi virgen.

Sucuraj está bien provista de tiendas a lo largo del puerto

En cuanto a restaurantes, la mayor densidad está en la orilla norte del puerto, en una explanada de 50 metros donde puedes comer en el Restoran Fortica o Konoba Mizarola y con magníficas vistas al puerto.

10. Sveta Nedjelja, donde hospedarse en Hvar para quienes buscan playa y relax total

Al sur del Monte Nicolás, ya en la costa, está el último lugar de interés turístico que te quiero recomendar. Es el pueblo Sveta Nedjelja, con una parte más en el interior y residencial, y la zona de costa con un gran puerto, dos playas y alojamientos diseminados por aquí y por allá para alojarse en Hvar.

Toda la población (interior y costa) está rodeada de bosques de pinos que llegan hasta el litoral. En él, además del puerto, te encontrarás la Playa de Sveta Nedjelja, y más al este Skala, pequeña y virgen. 

Ambas son de gravilla y no están muy equipadas. En cuanto a patrimonio, lo más interesante es la Iglesia de Sveta Nedilja, en la zona del pueblo y con buenas vistas de la zona. 

Cerca de la iglesia está la tienda de Sveta Nedjelja, junto con la panadería Paris, en el puerto, las únicas del pueblo.

De vuelta a la costa, en ella encontrarás dos restaurantes a pie de playa y frente al puerto. Uno de ellos es la bodega Zlatan Otok D.O. con muy buenos vinos, y Tamaris Restaurant, al lado de la playa, y donde terminar tu viaje probando la buena gastronomía de Hvar.

Frente al pueblo de Sveta Nedjelja se encuentra la cúspide de la isla: el Monte San Nicolás o Sveti Nikola. 

Aunque hay una pequeña carretera que llega a la cota de los 600 metros, el pico se alcanza andando o en bicicleta, medio muy popular entre los locales.

Como podrás imaginar, las opciones para dormir en Hvar por la zona son nulas y tampoco encontrarás viviendas por los alrededores. Lo que sí hay son dos construcciones en la cima: una cruz blanca de varios metros de altura, y una ermita

Pero lo interesante del lugar son, sin duda, las vistas que obtendrás del Mar Adriático, de las islas que rodean a Hvar y de la Croacia continental.

Además del pico de San Nicolás, si tienes tiempo también puedes visitar otros lugares de interés como la Wide Cave, a un kilómetro al suroeste y dos monasterios un poco más allá. 

De vuelta a la cumbre, de camino a ella hay un restaurante: el Kolumbic, con buena comida y terraza exterior.

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